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Encontraron un diamante de casi medio kilo y la tecnología que lo salvó de ser triturado

Un diamante de 2.488 quilates fue recuperado en Botsuana gracias a un innovador sistema de rayos X que evita su destrucción durante el procesamiento. Este hallazgo resalta la importancia de la tecnología en la minería.

Encontraron un diamante de casi medio kilo y la tecnología que lo salvó de ser triturado

La mina Karowe, en Botsuana, recuperó una piedra de 2.488 quilates gracias a un sistema de rayos X que separa diamantes gigantes antes de la molienda. El ejemplar fue vendido en 2026.

Un diamante de casi medio kilogramo logró atravesar el procesamiento de una mina africana sin ser destruido por la maquinaria industrial. La piedra, descubierta en agosto de 2024 en la mina Karowe de Botsuana, tenía un peso inicial estimado de 2.492 quilates y fue recuperada mediante un sistema de clasificación por transmisión de rayos X que permitió identificarla y separarla antes de las etapas de reducción de tamaño que podían fracturarla.

El ejemplar, posteriormente denominado Motswedi, alcanzó un peso definitivo de 2.488,32 quilates, equivalentes a 497,66 gramos. Con esas dimensiones se convirtió en el segundo diamante en bruto más grande registrado en la historia, solamente superado por el célebre Cullinan, encontrado en Sudáfrica en 1905.

La recuperación fue realizada por Lucara Diamond Corporation, compañía canadiense que opera Karowe, mediante tecnología desarrollada por TOMRA Mining e instalada en la faena durante 2017.

Más allá del tamaño excepcional de la piedra, el descubrimiento demuestra cómo los sistemas de clasificación automatizada pueden proteger minerales de enorme valor que, mediante procedimientos convencionales, corren el riesgo de fragmentarse durante el procesamiento.

Un diamante tan grande que podía sostenerse sobre una mano

Las dimensiones de Motswedi sorprendieron incluso a los especialistas acostumbrados a examinar piedras extraordinarias.

El Instituto Gemológico de América (GIA) realizó un análisis detallado del ejemplar en julio de 2025, en su laboratorio de Gaborone, capital de Botsuana.

Los investigadores determinaron que el diamante medía 106,3 milímetros de largo, 71,6 milímetros de ancho y 53,8 milímetros de espesor.

Su tamaño permite compararlo con un objeto de más de diez centímetros de longitud, aunque conserva una forma irregular característica de los diamantes sin tallar.

La piedra también presenta una tonalidad marrón clara y una estructura cristalina de calidad gema.

Los análisis confirmaron que corresponde a un diamante de tipo IIa, categoría caracterizada por la ausencia de concentraciones detectables de nitrógeno en su estructura cristalina.

Los especialistas identificaron fracturas internas que dividen parcialmente el cristal en grandes sectores de buena calidad, además de pequeñas inclusiones minerales.

Durante la limpieza se separaron fragmentos menores, lo que explica parte de la diferencia entre el peso estimado inicialmente y la cifra definitiva.

El análisis confirmó que Motswedi es un único cristal de diamante y no una acumulación de varios cristales unidos.

Cómo funciona la máquina de rayos X que evitó su destrucción

La recuperación de diamantes gigantes representa un desafío tecnológico diferente al que enfrentan las operaciones dedicadas a extraer minerales metálicos convencionales.

En minería, la trituración y molienda permiten reducir el tamaño de las rocas para liberar los minerales de interés.

Sin embargo, aplicar esas mismas fuerzas sobre un diamante excepcional puede provocar fracturas y transformar una piedra de enorme tamaño en varios fragmentos más pequeños.

Aunque el diamante es reconocido como uno de los materiales naturales más duros, esa propiedad no significa que sea imposible romperlo mediante golpes o esfuerzos mecánicos.

Para disminuir ese riesgo, Lucara incorporó en Karowe un circuito denominado Mega Diamond Recovery, equipado con clasificadores de transmisión de rayos X, conocidos como XRT.

El sistema utiliza radiación para examinar el material que circula por una línea de procesamiento y distinguir partículas según sus características de absorción.

Las diferencias entre el diamante y las rocas que lo acompañan permiten identificar materiales de interés sin depender exclusivamente de inspecciones visuales.

Cuando los sensores reconocen una partícula compatible con los criterios establecidos, el sistema activa un mecanismo de separación que la desvía del flujo principal.

La ventaja está en identificar los diamantes grandes antes de que pasen por etapas posteriores de molienda capaces de dañarlos.

Esto no significa que todo el mineral extraído de la mina evite la trituración. En Karowe, el circuito de recuperación temprana se encuentra después de la trituración primaria, pero antes de los procesos posteriores de reducción de tamaño.

Esa ubicación resulta fundamental para proteger las piedras que ya se encuentran liberadas dentro del material procesado.

Dos máquinas instaladas en 2017 cambiaron la recuperación de diamantes gigantes

El circuito de recuperación temprana de Karowe utiliza equipos TOMRA COM XRT 1200 / D 2.0, incorporados durante una modernización de la planta en 2017.

La instalación fue diseñada para procesar partículas de aproximadamente 50 a 120 milímetros, una fracción especialmente relevante para recuperar diamantes extraordinariamente grandes.

Anteriormente, parte de ese material podía continuar hacia equipos donde las fuerzas de trituración y molienda aumentaban la probabilidad de fractura.

La incorporación de la tecnología XRT permitió modificar la secuencia de procesamiento y recuperar anticipadamente los diamantes de mayor tamaño.

Desde entonces, Karowe ha registrado varios descubrimientos destacados, entre ellos piedras que superan ampliamente los 1.000 quilates.

La tecnología no garantiza que cada diamante recuperado permanezca absolutamente intacto, pero disminuye su exposición a operaciones mecánicas potencialmente dañinas.

También permite automatizar parte de la clasificación y reducir la cantidad de material que necesita procesamiento adicional.

Para una mina especializada en piedras excepcionales, conservar unos pocos cristales de gran tamaño puede resultar económicamente relevante, debido a que el valor comercial de los diamantes no depende únicamente del peso total recuperado.

Karowe ya había producido otros gigantes de más de mil quilates

El hallazgo de Motswedi no fue un acontecimiento completamente aislado.

La mina Karowe comenzó su producción comercial en 2012 y adquirió reconocimiento internacional por la recuperación de diamantes de gran tamaño.

En noviembre de 2015 produjo el Lesedi La Rona, un ejemplar de 1.109 quilates que posteriormente fue transformado en varias piedras pulidas.

En 2019 también recuperó el Sewelô, un diamante de 1.758 quilates que se convirtió en uno de los mayores registrados hasta entonces.

Durante septiembre de 2024, pocas semanas después del descubrimiento de Motswedi, Lucara recuperó otro ejemplar de 1.094 quilates, posteriormente denominado Seriti.

La sucesión de hallazgos está relacionada tanto con las características geológicas del yacimiento como con la capacidad de la planta para recuperar cristales excepcionales.

Motswedi procedía de material kimberlítico identificado como EM/PK(S), uno de los tipos de mineral presentes en la operación.

Las kimberlitas son rocas volcánicas que pueden transportar diamantes formados a grandes profundidades del interior terrestre hasta niveles cercanos a la superficie.

En determinados yacimientos, estos procesos permiten conservar cristales de dimensiones extraordinarias.

Por qué medio kilogramo de diamante no significa automáticamente un precio récord

La masa de Motswedi constituye una rareza geológica, pero su peso no permite establecer directamente su valor comercial.

En el mercado de diamantes, la valoración depende de diferentes factores, entre ellos el color, la pureza, la estructura cristalina, las inclusiones y el rendimiento esperado después del corte y pulido.

Una piedra de gran tamaño puede perder una proporción considerable de su masa durante el tallado, especialmente cuando presenta fracturas que deben eliminarse o evitarse.

Por esa razón, los especialistas estudian cuidadosamente la estructura interna antes de determinar cómo transformar un diamante en bruto.

En Motswedi, el GIA identificó grandes sectores cristalinos con pocas inclusiones, un antecedente relevante para cualquier evaluación gemológica posterior.

Sin embargo, las fracturas observadas también representan dificultades para planificar eventuales cortes.

El hallazgo ofrece además interés científico porque los diamantes excepcionalmente grandes pueden conservar información sobre procesos ocurridos a profundidades mayores que aquellas donde se originan muchas piedras comunes.

El GIA concluyó que Motswedi presenta características compatibles con un origen muy profundo en el interior terrestre.

El diamante finalmente fue vendido en 2026

Después del descubrimiento, Lucara organizó un concurso nacional en Botsuana para elegir el nombre de la piedra.

La convocatoria recibió más de 39.000 propuestas y culminó en diciembre de 2024 con la elección de Motswedi, expresión del idioma setsuana asociada a un manantial o fuente de agua.

El nombre fue presentado junto con el de Seriti, el otro gran diamante recuperado ese mismo año.

Posteriormente, la compañía evaluó alternativas comerciales para ambos ejemplares.

En sus resultados financieros publicados el 7 de agosto de 2026, Lucara confirmó que Motswedi fue vendido durante el segundo trimestre de 2026.

La empresa informó ingresos totales por US$41 millones durante ese período, cifra que incluye la venta del diamante, pero también otras operaciones comerciales.

No desglosó públicamente el precio específico obtenido por Motswedi, por lo que no corresponde atribuirle el total de los ingresos trimestrales.

Tampoco se puede establecer su valoración definitiva únicamente mediante una comparación con otros diamantes históricos, cuyas características y condiciones de comercialización fueron diferentes.

El verdadero avance está en recuperar minerales sin destruir su valor

El caso de Motswedi permite observar una transformación importante en el procesamiento de minerales: la incorporación de sensores capaces de seleccionar materiales antes de someterlos a operaciones mecánicas intensivas.

En la minería de diamantes, este enfoque resulta especialmente valioso porque una fractura puede modificar significativamente las posibilidades de aprovechamiento comercial de una piedra.

La separación temprana también tiene aplicaciones en otras actividades mineras, donde los sistemas basados en sensores pueden identificar diferencias entre materiales y mejorar determinadas etapas de clasificación.

No obstante, su rendimiento depende de la mineralogía, del tamaño de las partículas, de la configuración de los equipos y de las características de cada operación.

Karowe constituye un ejemplo concreto de cómo adaptar una planta de procesamiento a las particularidades del recurso que explota.

El diamante Motswedi no destacó solamente por sus 497,66 gramos de peso, sino porque logró conservarse como un gran cristal durante su recuperación industrial.

El hallazgo de 2024 mostró que, en una actividad normalmente asociada a romper rocas para liberar minerales, una de las decisiones tecnológicas más valiosas puede consistir precisamente en evitar que un material excepcional siga siendo triturado.

REDIMIN Responde

¿Qué tecnología permitió la recuperación del diamante Motswedi en la mina Karowe?

La recuperación del diamante Motswedi en la mina Karowe fue posible gracias a un sistema de clasificación por transmisión de rayos X, desarrollado por TOMRA Mining, que permite identificar y separar diamantes gigantes antes de las etapas de reducción de tamaño que podrían fracturarlos.

¿Cuál es el peso definitivo del diamante Motswedi y cómo se compara con otros diamantes históricos?

El diamante Motswedi tiene un peso definitivo de 2.488,32 quilates, equivalentes a 497,66 gramos, lo que lo convierte en el segundo diamante en bruto más grande registrado en la historia, solo superado por el Cullinan, encontrado en Sudáfrica en 1905.

¿Qué características del diamante Motswedi fueron determinadas por el Instituto Gemológico de América?

El Instituto Gemológico de América determinó que el diamante Motswedi mide 106,3 milímetros de largo, 71,6 milímetros de ancho y 53,8 milímetros de espesor, presenta una tonalidad marrón clara, una estructura cristalina de calidad gema y corresponde a un diamante de tipo IIa, caracterizado por la ausencia de concentraciones detectables de nitrógeno.

¿Qué otros diamantes notables ha producido la mina Karowe?

La mina Karowe ha producido otros diamantes notables, como el Lesedi La Rona de 1.109 quilates en 2015 y el Sewelô de 1.758 quilates en 2019. En septiembre de 2024, también recuperó un ejemplar de 1.094 quilates denominado Seriti.

¿Por qué el peso del diamante Motswedi no garantiza un precio récord en el mercado?

El peso del diamante Motswedi no garantiza un precio récord porque la valoración en el mercado de diamantes depende de factores como el color, la pureza, la estructura cristalina, las inclusiones y el rendimiento esperado después del corte y pulido. Una piedra de gran tamaño puede perder masa durante el tallado, especialmente si presenta fracturas que deben eliminarse.