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Ferrocarril Central Andino: el tren peruano que cruza 69 túneles, 58 puentes y llega a casi 5.000 metros

El Ferrocarril Central Andino, que conecta Lima con la sierra central de Perú, se destaca como el ferrocarril más alto de América y un vital corredor para la carga minera.

Ferrocarril Central Andino: el tren peruano que cruza 69 túneles, 58 puentes y llega a casi 5.000 metros

La ruta conecta Lima con la sierra central de Perú y combina turismo, carga minera e ingeniería ferroviaria extrema en plena Cordillera de los Andes.

El llamado “tren de los Andes” no alcanza 5.000 metros exactos, pero queda muy cerca. Se trata del Ferrocarril Central Andino, una línea peruana que llega a la estación Galera, ubicada a 4.781 metros sobre el nivel del mar, según informa la propia operadora Ferrocarril Central Andino.

La ruta turística actual cubre el tramo Lima-Huancayo-Lima y es presentada por la empresa como el ferrocarril más alto de América y el segundo más alto del mundo. En su recorrido atraviesa 69 túneles, 58 puentes y 6 zigzags, una combinación que explica por qué esta obra sigue siendo citada como una de las rutas ferroviarias más exigentes de Sudamérica.

Una ruta diseñada para vencer la cordillera

La línea fue trazada originalmente por el ingeniero polaco Ernesto Malinowski, figura clave en el desarrollo ferroviario peruano del siglo XIX. Su diseño permitió conectar la costa con zonas andinas mediante una solución poco común para la época: zigzags ferroviarios, túneles y viaductos capaces de ganar altura en pendientes extremas.

El punto más alto del recorrido turístico está asociado al túnel de Galera, ubicado a 4.781 metros sobre el nivel del mar. En la práctica, el tren asciende desde Lima hacia una zona donde la falta de oxígeno, el clima de altura y la geografía obligan a operar con estándares especiales.

No es solo turismo: también mueve carga minera

Aunque suele destacarse por su atractivo turístico, el Ferrocarril Central Andino también cumple una función logística relevante. La propia empresa señala que cubre la zona Lima-Huancayo-Cerro de Pasco y transporta concentrados de zinc, cobre, plata y plomo, además de otros productos como cemento, carbón y ácido sulfúrico.

Ese punto es clave para entender su importancia económica. La línea conecta áreas mineras del centro de Perú con el eje Lima-Callao, lo que la convierte en infraestructura estratégica para carga pesada, especialmente en un país donde la minería tiene peso central en exportaciones, empleo e inversión.

Por qué llama la atención en Sudamérica

El Ferrocarril Central Andino combina tres elementos difíciles de encontrar en una sola ruta: gran altitud, operación ferroviaria histórica y vínculo directo con zonas productivas. Según el portal oficial, la concesionaria administra 535 kilómetros de vía férrea entre Lima, Huancayo y Cerro de Pasco.

La ruta también fue inscrita por Perú en la Lista Indicativa de Patrimonio Mundial de la Unesco en 2019, como ejemplo de ingeniería ferroviaria aplicada en un contexto de severas dificultades geográficas.

Qué deben considerar los pasajeros

El atractivo del viaje está en el paisaje y en la experiencia ferroviaria, pero la altura no es un detalle menor. A más de 4.700 metros, pueden aparecer síntomas asociados al mal de altura, por lo que el viaje exige planificación, especialmente para personas con problemas respiratorios, cardiovasculares o baja tolerancia a la altitud.

La empresa también informa que el recorrido turístico incluye coches clásicos y turísticos, además de tripulación y personal de atención. En sus servicios corporativos, señala que el viaje de pasajeros cruza los 69 túneles, 58 puentes y 6 zigzags antes de ingresar al túnel de Galera.

El punto clave para la región

El caso del Ferrocarril Central Andino muestra cómo una obra ferroviaria del siglo XIX sigue teniendo valor económico y turístico en el siglo XXI. Para países andinos como Chile, Perú, Bolivia y Argentina, el dato de fondo no está solo en la postal: la cordillera sigue siendo una barrera logística cara, compleja y decisiva para mover carga, conectar territorios y desarrollar infraestructura competitiva.