
El nuevo financiamiento profundiza la alianza con Minerals 260 y eleva a A$420 millones los paquetes anunciados durante 2026 para respaldar Bullabulling, uno de los principales proyectos auríferos en desarrollo de Australia Occidental.
Franco-Nevada acordó un nuevo paquete de financiamiento por A$200 millones con Minerals 260 para respaldar el desarrollo del proyecto aurífero Bullabulling, ubicado en Australia Occidental, ampliando una relación financiera que ya había movilizado A$220 millones a comienzos de 2026.
La operación representa una nueva inyección de capital hacia un activo que ha experimentado una rápida expansión de sus recursos y que Minerals 260 busca llevar hacia producción durante los próximos años.
Bullabulling está emplazado en los Eastern Goldfields de Australia Occidental, aproximadamente 65 kilómetros al oeste de Kalgoorlie, uno de los principales distritos auríferos del mundo.
El nuevo respaldo de Franco-Nevada se produce después del acuerdo estructurado en febrero, cuando la compañía de royalties comprometió A$170 millones mediante una regalía y otros A$50 millones mediante una inversión accionaria en Minerals 260.
Con el nuevo paquete, los financiamientos anunciados entre ambas compañías durante 2026 alcanzan A$420 millones, una magnitud que refleja tanto los requerimientos de capital asociados al desarrollo de Bullabulling como el creciente interés financiero por proyectos auríferos capaces de avanzar hacia producción en jurisdicciones mineras consolidadas.
Bullabulling creció hasta 6,2 millones de onzas
La evolución geológica del proyecto ha sido uno de los factores que ha elevado su perfil dentro del mercado australiano.
Cuando Minerals 260 tomó control de Bullabulling en 2025, el activo contaba con aproximadamente 2,3 millones de onzas de oro en recursos minerales.
Tras una intensa campaña de perforaciones, la compañía logró expandir esa base hasta aproximadamente 6,2 millones de onzas, más que duplicando el inventario inicial en un período cercano a 15 meses.
El crecimiento responde a perforaciones realizadas a lo largo de las principales zonas mineralizadas del sistema Bullabulling, donde destacan depósitos como Phoenix, Bacchus, Dicksons, Kraken y Gibraltar.
Una de las características relevantes del proyecto es la continuidad de la mineralización a lo largo de varios kilómetros, además del potencial para continuar ampliando recursos mediante extensiones laterales, perforaciones en profundidad y conversión de material actualmente clasificado en categorías de menor confianza geológica.
Ese incremento ha modificado rápidamente la escala potencial de Bullabulling y permitió avanzar desde un activo principalmente de exploración hacia un proyecto con parámetros definidos para una futura operación minera.
Una futura operación cercana a 200.000 onzas anuales
El estudio de prefactibilidad completado durante 2026 marcó otro avance para Minerals 260.
El proyecto cuenta con una reserva mineral inicial cercana a 2,5 millones de onzas de oro y su estrategia de desarrollo considera una futura producción del orden de 200.000 onzas anuales.
La planificación contempla una explotación principalmente a cielo abierto y procesamiento mediante una planta convencional CIL, tecnología ampliamente utilizada en la industria aurífera australiana.
La ubicación constituye otra ventaja para el desarrollo.
Bullabulling se encuentra cerca de Kalgoorlie y Coolgardie, dentro de una región que ya posee infraestructura minera, carreteras, suministro eléctrico, servicios especializados y una extensa cadena de proveedores vinculada a operaciones de oro.
Estas condiciones pueden reducir parte del riesgo asociado a proyectos construidos en zonas completamente nuevas, aunque Minerals 260 todavía deberá completar hitos de ingeniería, permisos, financiamiento definitivo y construcción antes de alcanzar producción comercial.
La compañía mantiene como objetivo avanzar hacia producción hacia fines de 2028, sujeto al cumplimiento de esas etapas.
Franco-Nevada profundiza su exposición al proyecto
El vínculo entre Franco-Nevada y Bullabulling antecede al ingreso de Minerals 260.
La compañía canadiense ya poseía una regalía histórica de 1% sobre determinados terrenos del proyecto. El acuerdo firmado en febrero amplió esa exposición hasta una regalía bruta efectiva de 2,45% sobre el paquete que contiene los recursos minerales de Bullabulling.
Dentro de esa primera operación, Franco-Nevada desembolsó A$170 millones para ampliar sus derechos de royalty y adicionalmente invirtió A$50 millones mediante la adquisición de acciones de Minerals 260.
La compra accionaria se realizó a A$0,45 por acción, mediante la suscripción de aproximadamente 111,1 millones de títulos, entregando a Franco-Nevada una participación cercana al 4,9% de Minerals 260 al momento de concretarse la transacción.
Ese modelo combina exposición directa al crecimiento de la minera con derechos sobre los ingresos futuros generados por el proyecto.
Para Franco-Nevada, la fórmula se ajusta a su estrategia tradicional: financiar compañías mineras sin transformarse en operador de los activos y obtener a cambio royalties o streams vinculados a la producción futura.
Financiamiento sin recurrir exclusivamente a deuda tradicional
La magnitud de los acuerdos también pone en evidencia el creciente papel que están adquiriendo las compañías de royalties y streaming dentro del financiamiento de nuevos proyectos mineros.
Construir una mina de oro de escala relevante puede exigir cientos de millones de dólares antes de generar sus primeros ingresos.
Para las compañías desarrolladoras, recurrir exclusivamente a aumentos de capital puede provocar una dilución significativa de sus accionistas. Una estructura basada principalmente en deuda, en tanto, incorpora intereses, amortizaciones y restricciones financieras precisamente durante las etapas de construcción y puesta en marcha.
El financiamiento mediante royalties permite adelantar recursos a cambio de entregar un porcentaje de los ingresos futuros del proyecto.
La contraparte es que esa regalía permanece asociada a la producción durante períodos prolongados, reduciendo una parte de los ingresos que posteriormente recibiría el operador.
En Bullabulling, Minerals 260 ha optado por combinar capital propio y financiamiento mediante royalties, buscando asegurar recursos suficientes para avanzar antes de tomar una decisión final de inversión.
De A$166 millones por la compra a una plataforma aurífera de mayor escala
La transformación corporativa de Minerals 260 también ha sido acelerada.
La compañía acordó originalmente adquirir Bullabulling y terrenos de exploración asociados desde Norton Gold Fields, subsidiaria de Zijin Mining Group, mediante una transacción valorada en aproximadamente A$166,5 millones.
Para financiar esa adquisición, Minerals 260 ejecutó una captación de capital de hasta A$220 millones.
Desde entonces, el crecimiento de recursos, las campañas de perforación, el avance de los estudios técnicos y la incorporación de Franco-Nevada como socio financiero modificaron sustancialmente el perfil del proyecto.
Bullabulling pasó así desde una base inicial de 2,3 millones de onzas a convertirse en un desarrollo con 6,2 millones de onzas de recursos, reservas definidas y una estrategia orientada a construir una operación de aproximadamente 200.000 onzas de oro por año.
El próximo desafío será convertir recursos y financiamiento en producción
El nuevo paquete de A$200 millones fortalece la posición financiera de Minerals 260, pero el desafío central será ahora trasladar esa capacidad de financiamiento hacia ingeniería, permisos, infraestructura y construcción.
Para el mercado aurífero, Bullabulling ofrece además un caso particularmente observado: un proyecto adquirido en 2025 que, en poco más de un año, amplió sustancialmente sus recursos y consiguió respaldo financiero de uno de los mayores actores mundiales del negocio de royalties.
Si Minerals 260 cumple su actual calendario, Bullabulling podría incorporarse hacia fines de esta década a la producción de Australia Occidental, reforzando la cartera de nuevas minas en una jurisdicción que ya ocupa una posición central dentro de la oferta mundial de oro.
El segundo financiamiento de Franco-Nevada durante 2026 agrega ahora otra señal de respaldo al proyecto y deja el foco puesto en los próximos hitos técnicos y regulatorios necesarios para transformar sus 6,2 millones de onzas de recursos en una nueva operación minera.