
La advertencia apunta a una plataforma de hielo del glaciar antártico, no a un colapso total inmediato. El riesgo de fondo está en el aumento gradual del nivel del mar y sus efectos sobre ciudades costeras, puertos, caletas y playas.
El glaciar Thwaites, conocido como el “glaciar del juicio final”, volvió a generar preocupación tras nuevos reportes sobre el deterioro acelerado de una de sus plataformas de hielo en la Antártica Occidental. La alerta apunta a una posible ruptura de su plataforma oriental, una estructura flotante que ayuda a contener el avance del hielo hacia el océano.
El dato que más impacto ha causado es que un colapso completo del glaciar podría elevar el nivel global del mar en cerca de 65 centímetros. Sin embargo, los propios antecedentes científicos disponibles indican que ese escenario no ocurriría de manera inmediata ni puede atribuirse directamente a 2026. Lo que estaría en riesgo en el corto plazo es una plataforma de hielo, no todo el glaciar.
Qué está pasando con el glaciar Thwaites
Thwaites es uno de los glaciares más vigilados del planeta porque cumple un rol clave en la estabilidad de la capa de hielo de la Antártica Occidental. De acuerdo con la International Thwaites Glacier Collaboration, el glaciar tiene cerca de 120 kilómetros de ancho y contiene suficiente hielo como para contribuir de forma relevante al aumento del nivel del mar si llegara a colapsar por completo.
La preocupación actual está concentrada en la plataforma oriental de hielo, que flota sobre el océano y funciona como una especie de freno natural. Su deterioro puede facilitar que el hielo continental fluya con mayor rapidez hacia el mar, aunque eso no implica una subida instantánea del nivel global del océano.
Los científicos han advertido que esta plataforma ha perdido estabilidad y podría fragmentarse durante los próximos años. Esa eventual ruptura modificaría la dinámica del glaciar y podría acelerar procesos que ya están en marcha.
El dato de los 65 centímetros debe leerse con cautela
La cifra de 65 centímetros corresponde al aumento global del nivel del mar asociado a un colapso completo del glaciar Thwaites. No significa que el mar vaya a subir ese nivel durante 2026 ni que exista una fecha exacta para un colapso total.
La diferencia es importante. Una ruptura de la plataforma flotante puede ser un evento relevante para la estabilidad del glaciar, pero el impacto más profundo se proyecta en escalas de décadas, siglos o más, dependiendo de la evolución del sistema antártico y del calentamiento del océano.
Por eso, el llamado de los especialistas no apunta a una emergencia repentina, sino a una señal de advertencia sobre el ritmo al que están cambiando zonas críticas de la Antártica.
Por qué importa para Chile
Para Chile, el riesgo no está en una inundación súbita asociada a 2026, sino en la acumulación de amenazas costeras: aumento del nivel del mar, marejadas más intensas, erosión de playas, presión sobre infraestructura y mayor exposición de viviendas, puertos y caletas.
El Atlas de Riesgo Climático del Ministerio del Medio Ambiente ya incorpora escenarios de riesgo para asentamientos costeros, caletas de pesca artesanal, puertos estatales y playas. En esas zonas, el aumento del nivel del mar puede combinarse con marejadas y generar anegamientos, daños materiales o interrupciones operacionales.
En un país con más de 4.000 kilómetros de costa continental, estos cambios no son solo ambientales. También pueden afectar transporte marítimo, pesca artesanal, turismo, planificación urbana, inversión pública y costos de adaptación para municipios y empresas.
Cómo puede afectar a hogares, puertos y caletas
El avance del nivel del mar puede aumentar los costos de mantener infraestructura costera, elevar el riesgo para viviendas ubicadas en zonas bajas y afectar la operación de puertos durante eventos de fuerte oleaje.
En caletas pesqueras, el impacto puede sentirse en pérdida de jornadas de trabajo, daño a embarcaciones, deterioro de infraestructura menor y mayor exposición de comunidades que dependen directamente del borde costero.
Para los hogares, el efecto puede ser más lento, pero no menos relevante: cambios en el valor de propiedades expuestas, mayor necesidad de obras de protección, restricciones urbanas y aumento del riesgo frente a marejadas o erosión.
Qué deben revisar las comunidades costeras
La alerta por Thwaites debe leerse con prudencia. No existe confirmación de que el glaciar completo vaya a colapsar en 2026 ni de que el nivel del mar suba 65 centímetros de forma inmediata. Lo que sí está documentado es el deterioro acelerado de una zona crítica de la Antártica y la necesidad de incorporar estos escenarios en la planificación costera.
Municipios, empresas, puertos, caletas y hogares ubicados en zonas expuestas deberían revisar mapas de riesgo, planes reguladores, antecedentes de marejadas, obras de mitigación y ubicación de infraestructura crítica. El glaciar está lejos de Chile, pero el fenómeno que preocupa a los científicos —el aumento sostenido del nivel del mar— puede terminar influyendo en decisiones locales sobre vivienda, transporte, pesca, turismo y desarrollo urbano.










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