
Infraestructura estratégica. La decisión del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de dejar sin efecto la licitación del tramo de la Ruta 5 entre Caldera y Antofagasta generó un duro reproche desde el mundo industrial del norte, que ve en la postergación un obstáculo directo al desarrollo productivo, la seguridad vial y la integración logística de la Macrozona Norte.
A través de una declaración pública, la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA) y la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (Corproa) manifestaron su “profunda preocupación y rechazo” frente a la cancelación del proceso licitatorio, subrayando que no se trata de un ajuste técnico aislado, sino de una decisión con impactos estructurales para ambas regiones.
Según los gremios, la postergación afecta directamente la calidad de vida de los habitantes, la competitividad de las industrias y la continuidad de la cadena logística que sostiene a sectores clave como minería, energía y servicios asociados. “Es un retroceso que compromete el desempeño de la Macrozona Norte”, señalaron, aludiendo a un escenario de mayor incertidumbre para la inversión privada.
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Seguridad vial: un riesgo persistente
Uno de los puntos más críticos planteados por AIA y Corproa es la seguridad. El tramo Caldera–Antofagasta es reconocido por su alta tasa de accidentabilidad, en un contexto donde conviven carga pesada y vehículos particulares en una vía que no cumple estándares de autopista moderna. Mantener una ruta bidireccional para un flujo creciente de transporte industrial, advirtieron, “es un riesgo que puede cobrar vidas”.
Desde la mirada gremial, la doble vía no es solo una mejora de capacidad, sino una condición mínima para reducir siniestros y asegurar desplazamientos más seguros para trabajadores y comunidades. En esa línea, recalcaron que el país no puede seguir dependiendo de una infraestructura rezagada en un eje clave del norte.
Inversión, empleo y señal al mercado
La licitación cancelada contemplaba una inversión superior a US$930 millones, con un potencial significativo para generar empleo y dinamizar a proveedores locales de Antofagasta y Atacama. Para los gremios, la postergación envía una señal negativa al mercado, debilitando la confianza del sector privado y la estabilidad requerida para decisiones de inversión de largo plazo.
El impacto, sostienen, trasciende a la obra misma: sin una conectividad robusta, se resiente la competitividad de las cadenas productivas y se ralentiza la materialización de proyectos que dependen de logística eficiente.
Integración territorial y corredores bioceánicos
AIA y Corproa enfatizaron que la doble vía es fundamental para avanzar en la integración de la Macrozona Norte y para el funcionamiento de corredores bioceánicos y pasos fronterizos estratégicos como Jama y San Francisco. La ausencia de infraestructura adecuada, afirmaron, compromete la aspiración de convertir al norte en un nodo logístico moderno y competitivo.
Por ello, realizaron un llamado urgente al Ministerio de Obras Públicas a establecer un cronograma perentorio y transparente para un nuevo llamado a licitación, con trabajo coordinado y celeridad.
La postura gremial es que la postergación de la doble vía Caldera–Antofagasta constituye un freno al desarrollo, la seguridad y la competitividad del norte de Chile. “Avanzar en esta iniciativa es apostar por el futuro y el crecimiento sostenible de nuestras regiones”, concluyeron.