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Mercado Internacional

Inversionistas inyectan US$31.000 millones en fondos respaldados por oro durante un trimestre récord

Durante el tercer trimestre de 2026, los fondos respaldados por oro alcanzaron entradas netas de US$31.000 millones, a pesar de una caída del 8,5% en el precio del metal.

Inversionistas inyectan US$31.000 millones en fondos respaldados por oro durante un trimestre récord
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El World Gold Council confirmó entradas de US$10.000 millones durante septiembre, elevando las reservas físicas de los fondos a un máximo de 4.256 toneladas. El aumento de las inversiones contrastó con una caída mensual del 8,5% en el precio del metal, presionado por el fortalecimiento del dólar y el incremento de los rendimientos de los bonos estadounidenses.

Los fondos de inversión respaldados físicamente por oro registraron entradas netas de capital por US$31.000 millones durante el tercer trimestre de 2026, estableciendo un récord histórico para este segmento del mercado. El World Gold Council informó este 7 de octubre que solo en septiembre los inversionistas incorporaron otros US$10.000 millones, impulsando las tenencias mundiales de estos instrumentos hasta un máximo de 4.256 toneladas de oro.

El resultado refleja una demanda de inversión sostenida por el metal precioso, incluso durante un período de fuertes correcciones en su cotización internacional.

La acumulación de oro en los fondos aumentó en 211 toneladas durante el tercer trimestre, mientras que solo en septiembre se incorporaron 67 toneladas adicionales.

Sin embargo, este crecimiento ocurrió en un contexto financiero contradictorio: mientras los inversionistas aumentaban sus posiciones físicas mediante fondos cotizados, el precio del oro retrocedía por el fortalecimiento del dólar, el aumento de las tasas de interés y la reducción de posiciones especulativas en los mercados de futuros.

Europa lideró las inversiones con US$14.000 millones

El récord trimestral estuvo impulsado principalmente por fondos domiciliados en Europa y América del Norte.

De acuerdo con las estadísticas del World Gold Council, las entradas netas entre julio y septiembre se distribuyeron de la siguiente manera:

  • Europa: US$14.000 millones.
  • América del Norte: US$12.000 millones.
  • Asia: US$4.900 millones.
  • Otras regiones: US$476 millones.

Europa concentró el mayor volumen de nuevas inversiones y registró su trimestre más fuerte desde que existen registros comparables.

El comportamiento fue especialmente relevante en Reino Unido, donde los fondos respaldados por oro recibieron US$7.500 millones durante el trimestre, equivalentes a aproximadamente 54 toneladas del metal.

Los instrumentos británicos registraron entradas durante 12 de las 13 semanas consideradas hasta el 25 de septiembre, su secuencia más consistente desde 2022.

Con ello, los fondos del Reino Unido acumularon US$9.500 millones en entradas netas durante los primeros nueve meses de 2026, superando ligeramente a los domiciliados en China como principal origen nacional de nuevas inversiones en estos instrumentos.

El resultado también permitió que Europa registrara mayores entradas trimestrales que América del Norte, una situación que no ocurría en un trimestre con flujos positivos para ambas regiones desde 2021.

Estados Unidos vuelve a atraer capital hacia el oro

América del Norte también mostró una recuperación importante.

Los fondos de la región recibieron US$4.000 millones durante septiembre, elevando sus entradas trimestrales a US$12.000 millones.

Estados Unidos concentró prácticamente todo el flujo mensual, con US$3.800 millones, mientras que los instrumentos canadienses incorporaron US$206 millones.

El tercer trimestre fue el primero de 2026 con entradas netas para los fondos norteamericanos, después de un comienzo de año caracterizado por salidas de capital.

Gracias a esta recuperación, el saldo acumulado de enero a septiembre pasó a terreno positivo y alcanzó US$4.100 millones.

El World Gold Council considera que las preocupaciones por la inflación, los elevados precios energéticos, las valoraciones bursátiles y la volatilidad de los bonos pudieron fortalecer el interés por mantener oro como instrumento de diversificación.

La institución también plantea que algunos inversionistas aprovecharon las caídas de precio para incrementar sus posiciones.

Sin embargo, estos factores constituyen interpretaciones del comportamiento del mercado y no permiten atribuir todas las entradas de capital a una única causa.

El oro cayó 8,5% en septiembre pese a la demanda récord

Uno de los resultados más llamativos del informe es la diferencia entre el comportamiento de los fondos y el precio internacional del metal.

El oro terminó septiembre en US$4.176 por onza troy, registrando una caída de 8,5% respecto del cierre de agosto.

La corrección estuvo relacionada principalmente con el fortalecimiento de la moneda estadounidense y el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro.

Durante septiembre, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años aumentó 53 puntos básicos, hasta aproximadamente 5,3%, mientras que el índice del dólar avanzó un 2%.

Estos movimientos presionaron al metal precioso por dos mecanismos.

En primer lugar, un dólar más fuerte encarece el oro para los compradores que utilizan otras monedas.

En segundo término, el incremento de los rendimientos de los bonos eleva el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses periódicos.

La Reserva Federal también elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos durante septiembre, reforzando las expectativas de una política monetaria restrictiva.

Pese a estas condiciones, los fondos continuaron incorporando oro físico, lo que demuestra que las decisiones de inversión no respondieron exclusivamente a los movimientos inmediatos del precio.

Los mercados de futuros explican parte de la contradicción

El World Gold Council identificó diferencias importantes entre los inversionistas que utilizan fondos respaldados por oro y aquellos que operan mediante contratos de futuros.

Mientras los primeros incrementaron sus posiciones, el mercado de derivados registró una reducción de su exposición compradora.

En COMEX, las posiciones largas netas de los operadores clasificados como gestores de dinero disminuyeron en aproximadamente 84 toneladas equivalentes, con una reducción estimada de US$12.000 millones.

Las posiciones de tipo spreading, que suelen involucrar operaciones simultáneas de compra y venta en distintos vencimientos, también cayeron en 156 toneladas equivalentes, valoradas en aproximadamente US$22.000 millones.

Esta reducción de posiciones contribuye a explicar por qué el oro perdió valor durante un mes caracterizado por fuertes entradas hacia los fondos físicos.

No todos los participantes del mercado tienen los mismos objetivos ni horizontes de inversión.

Mientras algunos utilizan el oro para mantener exposición patrimonial durante períodos prolongados, otros operan derivados para gestionar riesgos, aprovechar variaciones de precio o desarrollar estrategias de corto plazo.

La liquidación de posiciones en futuros puede generar presiones bajistas que contrarresten temporalmente la demanda de otros instrumentos.

El informe considera que esta divergencia fue excepcional por la magnitud simultánea de la caída del precio y del aumento de las tenencias de los fondos.

Las reservas físicas alcanzaron 4.256 toneladas, pero su valor disminuyó

El aumento de las inversiones llevó las reservas de oro de los fondos mundiales a 4.256 toneladas al cierre de septiembre, su mayor nivel registrado.

Sin embargo, el valor total de los activos administrados presentó una evolución diferente.

A pesar de que los instrumentos incorporaron 67 toneladas adicionales durante el mes, sus activos bajo administración disminuyeron un 7%, hasta US$574.000 millones.

La explicación está relacionada con la caída del precio del metal.

Los fondos respaldados físicamente por oro mantienen reservas cuya valoración depende de las cotizaciones internacionales. Por lo tanto, pueden registrar entradas de capital y aumentar la cantidad de metal almacenado mientras el valor de mercado de sus activos disminuye.

En el conjunto del tercer trimestre, el patrimonio administrado avanzó un 9%, impulsado por las entradas acumuladas durante julio, agosto y septiembre.

Esta distinción permite comprender por qué los datos de toneladas, flujos financieros y activos administrados no necesariamente evolucionan en la misma dirección.

Además, los US$31.000 millones representan entradas netas a instrumentos de inversión y no equivalen a un aumento de US$31.000 millones en la producción minera ni a compras realizadas por bancos centrales.

Asia mantiene tres meses consecutivos de compras

Los fondos asiáticos también registraron una demanda positiva durante septiembre.

La región incorporó US$2.300 millones, completando tres meses consecutivos de entradas y elevando el total del tercer trimestre a US$4.900 millones.

China fue el principal contribuyente regional, seguida por inversiones realizadas mediante fondos de India, Japón, Corea del Sur y Singapur.

En el mercado chino, la debilidad de las bolsas y el descenso de los rendimientos de los bonos nacionales pudieron favorecer la demanda de oro.

India también mantuvo entradas positivas, posiblemente impulsadas por estrategias de diversificación y compras realizadas después de las correcciones de precios.

En otras regiones, los fondos registraron entradas por US$104 millones durante septiembre, principalmente gracias a Australia, que compensó pequeñas salidas observadas en Sudáfrica.

La distribución confirma que el incremento de las inversiones no estuvo concentrado exclusivamente en Estados Unidos o Europa, aunque ambas regiones explicaron la mayor parte del récord trimestral.

Qué implicancias tiene para la minería del oro

El comportamiento de los fondos respaldados físicamente por oro constituye una señal relevante para compañías productoras, inversionistas y analistas del sector minero.

Estos vehículos permiten adquirir exposición al precio del metal sin necesidad de almacenar directamente lingotes.

Cuando registran entradas netas, generalmente aumenta la cantidad de oro físico mantenido como respaldo de sus participaciones.

Esta demanda forma parte del mercado internacional del metal y puede influir en las condiciones de comercialización y en las expectativas de los inversionistas.

Sin embargo, su impacto sobre las empresas mineras depende principalmente de la evolución efectiva del precio del oro, los costos de extracción, las leyes del mineral y los volúmenes producidos.

Un aumento de las tenencias de los ETF no garantiza mayores ingresos para las compañías productoras, especialmente cuando ocurre simultáneamente una caída de las cotizaciones.

Para nuevos proyectos mineros, también resulta necesario considerar que las decisiones de inversión se evalúan sobre horizontes de varios años y no exclusivamente sobre los movimientos financieros de un trimestre.

El mercado observará las tasas y el dólar durante el último trimestre

Las cifras del World Gold Council muestran que los inversionistas continúan utilizando el oro como instrumento de diversificación, incluso frente a condiciones monetarias adversas.

Sin embargo, el último trimestre de 2026 comienza con factores que podrían mantener elevada la volatilidad.

La evolución de las tasas de interés estadounidenses, los rendimientos de la deuda pública, la fortaleza del dólar y las tensiones geopolíticas seguirán siendo variables relevantes para el precio del metal.

También será importante observar si las entradas hacia fondos cotizados se mantienen durante octubre, noviembre y diciembre, o si la demanda comienza a moderarse después del récord registrado.

Por ahora, los datos permiten establecer dos conclusiones: los inversionistas incorporaron US$31.000 millones a fondos respaldados por oro durante el tercer trimestre y sus reservas físicas alcanzaron un máximo de 4.256 toneladas, mientras el mercado internacional enfrentaba una marcada corrección de precios.

El contraste entre mayor acumulación física y caída de las cotizaciones refleja un mercado en el que la demanda de inversión de largo plazo convive con presiones financieras de corto plazo, una combinación que seguirá siendo determinante para la evolución del oro durante los próximos meses.