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Japón y Noruega crean bloques tipo hormigón sin cemento mezclando madera y arena a 180°C

Un equipo de investigación de Noruega y Japón transforma arena desértica en un nuevo material de construcción, combinando esta con madera triturada y aplicando calor y presión, sin usar cemento.

Japón y Noruega crean bloques tipo hormigón sin cemento mezclando madera y arena a 180°C

Arena del desierto y madera triturada: esa es la base del nuevo material con el que un equipo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y la Universidad de Tokio demostró que la arena desértica —tradicionalmente descartada por ser demasiado fina— puede convertirse en un sólido apto para aplicaciones de construcción. El trabajo fue publicado en el Journal of Building Engineering bajo el concepto de Botanical SandCrete o botanical sand concrete, y describe un proceso de prensado térmico a alta presión cerca de los 180°C, sin uso de cemento.

Por qué la arena del desierto no servía para el hormigón convencional

En la construcción, la arena utilizable suele provenir de ríos, canteras o trituración de roca, porque el hormigón tradicional requiere granos con características que aporten resistencia. En cambio, la arena del desierto se considera problemática por su tamaño y comportamiento como árido fino: no contribuye de la misma forma a la resistencia mecánica en mezclas convencionales.

El propio autor principal del estudio, Ren Wei (NTNU), atribuye el obstáculo central a la finura del material, que impide alcanzar la resistencia necesaria para usos estructurales en hormigón tradicional, según el resumen difundido por la universidad y reproducido por agencias científicas.

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Qué es el Botanical Sand Concrete y cómo se fabrica

El material descrito por NTNU y la Universidad de Tokio se basa en una lógica distinta a la del hormigón clásico. En lugar de usar cemento como aglutinante, combina arena desértica con polvo o fragmentos finos de madera y lo somete a calor y presión para consolidarlo.

En términos operativos, el estudio detalla un esquema de producción por compactación térmica, donde el calor cercano a 180°C cumple un rol central para activar el comportamiento aglutinante de componentes orgánicos de la madera. La investigación completa está disponible en el artículo Botanical sandcrete del Journal of Building Engineering en ScienceDirect.

Elementos clave del proceso (según el estudio)

  • Mezcla base: arena fina (incluida arena desértica) y material vegetal (madera triturada o polvo de madera).

  • Consolidación: prensado térmico a alta presión.

  • Temperatura de trabajo reportada: alrededor de 180°C.

  • Resultado: bloques o piezas densas con resistencia suficiente para usos prácticos evaluados en laboratorio.

Qué aplicaciones probó el equipo y qué estándar logró cumplir

Las pruebas reportadas indican que el material alcanzó requisitos compatibles con usos no estructurales de circulación, específicamente para adoquines y pavimentos peatonales, bajo estándares industriales japoneses en ese tipo de productos. Esto aparece descrito en la comunicación científica asociada al estudio, incluida la síntesis pública del trabajo difundida por EurekAlert.

En simple: el salto tecnológico no es “hacer edificios en el desierto mañana”, sino habilitar una vía para transformar arena fina —que hoy no entra al circuito habitual del hormigón— en piezas con desempeño útil para superficies de tránsito y aplicaciones comparables.

Límites declarados y lo que aún falta antes de escalar

El propio equipo advierte que el desarrollo sigue en fase de laboratorio y requiere más validaciones antes de una adopción amplia, especialmente por desempeño en condiciones climáticas exigentes. Entre los puntos que se mencionan como pendientes:

  • comportamiento en climas fríos y su durabilidad fuera de laboratorio;

  • pruebas adicionales para ampliar aplicaciones más allá de pavimentos;

  • evaluación de sustitutos de madera por residuos agrícolas para bajar aún más el impacto ambiental.

También subrayan que el beneficio ambiental aumenta si la fabricación se realiza cerca de las zonas desérticas, para evitar que el transporte se convierta en un nuevo costo ambiental.

Contexto en Chile: la carrera por nuevos áridos y “cementos” con menor huella

Aunque el desarrollo Japón–Noruega se enfoca en arena desértica y madera, en Chile la discusión sobre materiales alternativos para construcción se está moviendo por varias líneas: valorización de residuos mineros, uso de subproductos industriales y nuevas normas técnicas para habilitar áridos no convencionales.

En ese marco, ya se han difundido avances locales como el uso de arena de relaves en hormigón en operaciones y pruebas de aplicación real, incluido lo reportado en un proyecto ligado a El Teniente. También se han publicado desarrollos vinculados a cementos verdes desde relaves, como el caso descrito en una iniciativa asociada a Enami y universidades.

En paralelo, el marco normativo es un factor habilitante: la actualización de criterios técnicos para construcción sostenible y economía circular —incluyendo validación de materiales alternativos— ha sido abordada en Chile con instrumentos como la norma NCh163 y su impacto en materiales y requisitos.

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