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Agua reciclada en Riad: así nació un río artificial de 100 km en el desierto de Arabia Saudí

Wadi Hanifah, al sur de Riad, se transforma en un corredor ecológico de casi 100 kilómetros gracias a la reutilización de agua tratada, creando un ecosistema funcional en un entorno árido.

Agua reciclada en Riad: así nació un río artificial de 100 km en el desierto de Arabia Saudí
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Agua reutilizada en pleno corazón de un territorio hiperárido: ese es el punto de partida del cauce permanente que corre al sur de Riad y que, con el tiempo, pasó de ser una descarga urbana a un corredor ecológico que alcanza casi 100 kilómetros. El fenómeno se concentra en el sistema de Wadi Hanifah, un valle que funciona como drenaje natural de la capital saudí, pero que hoy recibe aportes constantes de agua tratada y otras fuentes.

Un cauce que dejó de depender de la lluvia

En documentos técnicos asociados al plan de recuperación de Wadi Hanifah se describe cómo, al sur de Riad, el valle “se volvió” un curso de agua continuo por descargas diarias que combinan aguas tratadas y otros aportes, en rangos reportados del orden de 400.000 a 600.000 m³ por día, y también como un flujo continuo derivado de descargas diarias que se sitúan en torno a 650.000 m³. En ese mismo material se indica que esta continuidad terminó configurando un corredor ecológico de casi 100 km, con tramos de humedales, pequeñas caídas de agua, lagunas e islas, y con presencia de flora y fauna asociada al agua en un entorno árido (incluyendo registros de aves y peces como carpas y tilapias), además de mediciones locales que apuntan a enfriamiento en áreas sombreadas y cercanas al agua. Estos antecedentes están detallados en el documento del Wadi Hanifah Development Plan, que también advierte sobre usos recreativos riesgosos en sectores donde el agua no alcanza niveles adecuados de purificación.

La base operativa: de dónde sale el agua que alimenta el wadi

La continuidad del flujo no se explica por un “río” natural tradicional, sino por aportes gestionados e infraestructura urbana. La Royal Commission for Riyadh City señala que el volumen de agua que ingresa al wadi diariamente es de alrededor de un millón de metros cúbicos, compuesto por agua subterránea y agua tratada proveniente de plantas, además de aportes asociados a eventos de lluvia y drenaje.

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En el diseño y manejo del sistema, la comisión distingue tres tipos de aportes que se administran en el cauce:

  • Aporte permanente asociado a redes urbanas y manejo de agua subterránea.

  • Aporte por crecidas proveniente de redes de drenaje durante eventos de lluvia.

  • Aporte de agua tratada desde plantas de tratamiento.

Efecto ambiental: ecosistema funcional, pero con monitoreo obligatorio

La creación de un corredor verde en un entorno árido tiene un efecto visible: vegetación establecida en riberas, humedales y presencia de fauna ligada al agua. Al mismo tiempo, los propios documentos del plan enfatizan que introducir un flujo continuo en un valle desértico requiere seguimiento ambiental y control de calidad, porque el sistema queda condicionado a la operación sostenida de redes y plantas, y porque la calidad del agua define qué usos son seguros y cuáles no.

Por qué este caso se mira desde Chile: reúso y desalación como infraestructura crítica

El caso saudí se sigue con atención fuera de Medio Oriente porque pone el foco en una idea concreta: cuando el agua es cara de producir y escasa de reponer, el reúso deja de ser “complemento” y pasa a ser infraestructura estratégica. En Chile, la discusión ya se instaló por dos vías que avanzan en paralelo:

En la misma línea, a nivel internacional, también se está empujando la reutilización avanzada para reintegrar agua al sistema urbano con estándares más exigentes, como se observa en el megaproyecto de reutilización de agua en San Diego.