
Desde el desierto de Antofagasta hasta la cordillera de O’Higgins, las siete divisiones mineras de Codelco forman una extensa geografía del cobre chileno. Algunas explotan gigantescos rajos abiertos; otras avanzan bajo tierra a través de miles de kilómetros de túneles.
Cuatro de las siete divisiones mineras de Codelco están concentradas en una sola región de Chile: Antofagasta. Allí se encuentran Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales y Gabriela Mistral, formando uno de los núcleos cupríferos más importantes del país. Más al sur aparecen Salvador, en Atacama; Andina, en Valparaíso; y El Teniente, en O’Higgins.
El mapa ayuda a entender la dimensión territorial de la principal empresa estatal minera de Chile. Sus operaciones se distribuyen a lo largo de más de mil kilómetros y funcionan en ambientes que van desde el extremo desierto del norte hasta sectores de alta cordillera del centro del país.
Pero hablar de una "mina de Codelco" requiere una precisión. La compañía organiza su actividad en siete divisiones mineras, y cada una puede integrar uno o varios yacimientos, plantas concentradoras, sistemas de lixiviación, fundiciones u otras instalaciones industriales. Ventanas, ubicada en Puchuncaví, también pertenece a la estructura operacional de Codelco, pero corresponde a una refinería y no a una mina.
Antofagasta: el gran núcleo minero de Codelco
La mayor concentración de operaciones de la estatal se encuentra alrededor de Calama y del distrito minero de la Región de Antofagasta. En relativamente pocos kilómetros conviven minas históricas, rajos abiertos modernos, explotación subterránea, plantas de procesamiento y extensos sistemas de transporte de mineral.
Chuquicamata: el gigante que comenzó a bajar bajo tierra
A unos 15 kilómetros al norte de Calama, y aproximadamente a 2.870 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Chuquicamata, probablemente la operación más reconocible de Codelco y uno de los grandes símbolos de la minería chilena.
Durante más de un siglo, su enorme rajo abierto fue el elemento dominante de la faena. Sin embargo, la profundización progresiva del yacimiento hizo cada vez más complejo continuar extrayendo mineral exclusivamente desde superficie. La respuesta fue una transformación de escala excepcional: desarrollar una operación subterránea bajo el mismo cuerpo mineralizado explotado durante décadas desde el rajo.
Actualmente, la división combina infraestructura asociada a la mina a cielo abierto y la explotación subterránea, además de instalaciones de concentración, lixiviación, fundición y refinería. Chuquicamata permite entender cómo una mina puede cambiar completamente su método de explotación cuando el mineral económicamente atractivo continúa en profundidad.
Radomiro Tomic: minería a cielo abierto al norte de Calama
También en la comuna de Calama está Radomiro Tomic, ubicada en plena Cordillera de los Andes y aproximadamente a 3.000 metros sobre el nivel del mar. Su explotación se realiza principalmente mediante un gran rajo abierto.
La operación ha estado históricamente asociada al tratamiento de minerales oxidados de cobre mediante lixiviación, extracción por solventes y electroobtención, proceso conocido en minería como SX-EW. En términos simples, estas etapas permiten recuperar cobre desde soluciones para producir finalmente cátodos de alta pureza.
Radomiro Tomic también posee importantes minerales sulfurados. Parte de ese material puede integrarse con la infraestructura existente en el distrito, incluido su procesamiento en instalaciones de Chuquicamata. Es un buen ejemplo de una característica fundamental de la minería moderna: una mina no funciona necesariamente como una isla, sino que puede compartir plantas, correas transportadoras y sistemas industriales con operaciones cercanas.
Ministro Hales: una mina prácticamente junto a Calama
A pocos kilómetros al norte de Calama se encuentra Ministro Hales, otra mina a rajo abierto de Codelco. La operación está emplazada aproximadamente a 2.600 metros sobre el nivel del mar, en el corredor que conecta la ciudad con el complejo de Chuquicamata.
Su mineral presenta características metalúrgicas que obligan a incorporar procesos especializados para controlar impurezas antes de continuar con las etapas posteriores de producción. Por esa razón, Ministro Hales posee instalaciones de tostación que permiten tratar el concentrado y generar un producto adecuado para su procesamiento posterior.
La cercanía entre Ministro Hales, Chuquicamata y Radomiro Tomic muestra hasta qué punto Calama funciona como uno de los grandes centros geográficos del cobre chileno. En sus alrededores se concentran enormes reservas minerales, infraestructura eléctrica, plantas de procesamiento, carreteras y sistemas logísticos desarrollados durante décadas.
Gabriela Mistral: minería autónoma en Sierra Gorda
La cuarta gran operación de Codelco en Antofagasta se encuentra bastante más alejada del núcleo inmediato de Calama. Gabriela Mistral está ubicada en la comuna de Sierra Gorda, aproximadamente 120 kilómetros al suroeste de Calama y a unos 2.660 metros de altitud.
La mina comenzó su producción en 2008 y es explotada mediante rajo abierto. Su proceso productivo está orientado principalmente al tratamiento de minerales oxidados mediante chancado, lixiviación, extracción por solventes y electroobtención para obtener cátodos de cobre.
Una de sus características más conocidas está en la automatización. Gabriela Mistral ha utilizado una flota de camiones de extracción que opera de forma autónoma, sin conductor a bordo durante el ciclo normal de transporte.
Estos vehículos siguen rutas controladas mediante sistemas digitales, posicionamiento, sensores y comunicaciones. Lo que hace algunos años parecía una tecnología experimental es hoy uno de los caminos que la gran minería mundial sigue para aumentar continuidad operacional, seguridad y control de sus procesos.
Salvador: la histórica operación de Atacama que entra en una nueva etapa
Al desplazarse hacia el sur aparece División Salvador, localizada en la comuna de Diego de Almagro, provincia de Chañaral, Región de Atacama. Sus operaciones se desarrollan en un entorno cordillerano cercano a los 2.600 metros sobre el nivel del mar.
Durante décadas, Salvador combinó explotación subterránea y minería a cielo abierto mediante distintos cuerpos minerales. Su historia está estrechamente relacionada con el campamento de El Salvador y con instalaciones industriales distribuidas hacia Potrerillos y Chañaral.
Sin embargo, la división está viviendo una transformación importante a través de Rajo Inca, proyecto desarrollado para reemplazar progresivamente sectores históricos que fueron agotando sus recursos económicamente explotables.
Rajo Inca inició producción a fines de 2024 y durante 2026 continuaba en su etapa de ramp-up, nombre que recibe el período en que una operación incrementa gradualmente su tratamiento hasta aproximarse a su capacidad de diseño. Su desarrollo busca prolongar la actividad de Salvador por varias décadas y representa uno de los principales esfuerzos para renovar la base minera de Codelco.
Andina: cobre entre las montañas de la Región de Valparaíso
En plena Cordillera de los Andes, sobre el valle del Aconcagua, se encuentra División Andina, cuya referencia territorial principal es la provincia de Los Andes, en la Región de Valparaíso.
A diferencia de una operación exclusivamente subterránea o exclusivamente a cielo abierto, Andina combina ambos mundos. La división explota mineral desde Río Blanco, bajo tierra, y desde Sur Sur, mediante minería a rajo abierto.
La ubicación agrega una dificultad adicional. La operación se desarrolla en sectores cordilleranos que superan los 3.000 metros de altitud, donde nieve, bajas temperaturas y condiciones meteorológicas extremas pueden influir directamente en la logística y continuidad de las faenas.
Andina también forma parte de uno de los distritos de cobre más relevantes de la zona central de Chile. La geología cuprífera no termina en los límites administrativos de una propiedad minera, por lo que la existencia de depósitos cercanos pertenecientes a distintas compañías abre oportunidades para optimizar infraestructura y planificación a largo plazo.
El Teniente: miles de kilómetros de túneles bajo la cordillera
Más al sur aparece una operación completamente distinta. El Teniente está ubicada en la comuna de Machalí, Región de O’Higgins, aproximadamente a 50 kilómetros de Rancagua, en sectores cordilleranos que se extienden entre unos 2.200 y 3.200 metros sobre el nivel del mar.
Es reconocida como la mayor mina subterránea de cobre del mundo y posee una red que supera los 4.500 kilómetros de galerías. Puesta en perspectiva, esa longitud acumulada es comparable a atravesar buena parte de Chile por carretera.
A diferencia de un rajo abierto, donde grandes camiones circulan por bancos visibles desde la superficie, buena parte del sistema productivo de El Teniente ocurre dentro de la montaña. Túneles de acceso, niveles de producción, sistemas de transporte, chancado y ventilación permiten movilizar enormes volúmenes de roca desde sectores ubicados profundamente bajo la cordillera.
El método de explotación utilizado en distintas zonas del yacimiento aprovecha la fragmentación y el hundimiento controlado de grandes masas de roca. La gravedad se convierte así en parte del proceso minero, aunque detrás exista una compleja combinación de geomecánica, perforación, tronadura, automatización, ventilación y monitoreo sísmico.
Un mapa que también explica la geología del cobre chileno
La ubicación de las minas de Codelco no es accidental. Buena parte de ellas se encuentra asociada a los grandes sistemas de mineralización de cobre formados durante millones de años por procesos magmáticos e hidrotermales vinculados al desarrollo de la Cordillera de los Andes.
Por eso las operaciones aparecen alineadas de norte a sur siguiendo grandes provincias geológicas. El resultado es una extraordinaria concentración de depósitos de tipo pórfido cuprífero, capaces de contener enormes volúmenes de roca mineralizada, aunque con concentraciones de cobre relativamente pequeñas respecto de la masa total extraída.
También explica por qué las principales minas de Codelco son tan diferentes entre sí. En algunos lugares el mineral está suficientemente cerca de la superficie para justificar enormes rajos abiertos. En otros, después de décadas de explotación o debido a la geometría del depósito, la alternativa técnica y económica pasa por construir una mina bajo tierra.
Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales, Gabriela Mistral, Salvador, Andina y El Teniente representan así mucho más que siete puntos en el mapa. Son distintas expresiones de una misma franja geológica que convirtió a Chile en una potencia mundial del cobre, y muestran cómo la ingeniería minera debe adaptarse continuamente a la profundidad, la mineralogía, la geografía y las características particulares de cada yacimiento.






