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Exploración Minera

Lexston acuerda opción para adquirir 15 concesiones mineras en Guyana por US$1,1 millones

Lexston Mining Corporation avanza en su expansión en Guyana al firmar una carta de intención para adquirir 15 concesiones mineras, con un pago total de US$1,1 millones.

Lexston acuerda opción para adquirir 15 concesiones mineras en Guyana por US$1,1 millones
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La operación contempla la compra del 100% de los derechos sobre los activos, pagos distribuidos durante cinco años y una regalía de 2% sobre una eventual producción futura.

Lexston Mining Corporation dio su primer paso concreto de expansión minera en Guyana tras suscribir, mediante su filial local, una carta de intención para adquirir una participación total en 15 concesiones minerales. La transacción considera pagos en efectivo por US$1,1 millones, aunque su cierre todavía depende de la negociación de un contrato definitivo y de las autorizaciones regulatorias correspondientes.

El acuerdo fue firmado por Lexston Guyana Inc., filial de propiedad íntegra de la exploradora canadiense, y Joseph Jardine, actual titular de las concesiones. La operación se produce pocas semanas después de que la compañía constituyera una sociedad en el país sudamericano para evaluar oportunidades dentro de distritos mineros establecidos.

La carta de intención entrega a Lexston un período de exclusividad de 90 días para realizar evaluaciones, completar su proceso de revisión y avanzar hacia un contrato de compraventa. Durante ese plazo, el vendedor no podrá negociar ni comprometer los derechos mineros con terceros.

Pagos escalonados durante cinco años

La estructura financiera reduce el desembolso inicial y distribuye la mayor parte del precio de adquisición en pagos posteriores. Lexston ya entregó US$25.000 al momento de firmar la carta de intención.

Ese monto será reembolsable en caso de que el vendedor decida terminar unilateralmente el proceso. Los siguientes US$125.000 deberán pagarse una vez obtenidas las aprobaciones regulatorias requeridas, mientras que otros US$150.000 quedarán comprometidos para 90 días después de esa autorización.

El esquema se completa con un primer pago anual de US$200.000 y cuatro cuotas anuales consecutivas de US$150.000, equivalentes a otros US$600.000. En total, la adquisición contempla desembolsos por US$1,1 millones distribuidos a través de distintos hitos corporativos y regulatorios.

La modalidad permite que la empresa avance gradualmente en el control de los activos sin concentrar toda la inversión en la etapa inicial. Para una compañía de exploración junior, este tipo de estructura también permite ajustar el ritmo de los pagos al progreso técnico de las propiedades y a su capacidad para financiar futuros programas de terreno.

La operación no considera, por ahora, un presupuesto de exploración, una campaña de perforación ni metas de recursos minerales. Tampoco se han publicado estimaciones de reservas, leyes, tonelajes o resultados históricos asociados específicamente a las 15 concesiones.

Regalía y derechos sobre el oro aluvial

Aunque Lexston pretende adquirir el 100% de la participación en los derechos minerales, el vendedor conservará una regalía de retorno neto de fundición de 2%, conocida en la industria como NSR, aplicable a una eventual producción comercial generada desde las concesiones.

Este mecanismo permitirá al actual propietario recibir un porcentaje de los ingresos netos obtenidos por la venta de minerales, en caso de que las campañas exploratorias permitan identificar un depósito económicamente explotable y que posteriormente se desarrolle una operación minera.

El acuerdo incorpora además una condición diferenciada para el oro aluvial. Jardine mantendrá los derechos operacionales asociados a este tipo de mineralización dentro de las propiedades, mientras Lexston concentrará su participación en los demás derechos comprendidos en la transacción.

La separación entre las actividades aluviales y la exploración de objetivos primarios será uno de los elementos relevantes que deberá quedar delimitado en el contrato definitivo. También tendrá que establecerse la forma en que ambas operaciones podrían coexistir, incluyendo accesos, información geológica, obligaciones ambientales y eventuales interferencias sobre las áreas de trabajo.

Entrada acelerada al mercado minero de Guyana

Lexston constituyó su filial guyanesa el 29 de junio de 2026, con el propósito de establecer una presencia corporativa local y analizar concesiones en distritos mineros consolidados, incluidas zonas relacionadas con los cinturones de rocas verdes del país. La carta de intención muestra una rápida transición desde esa etapa de evaluación hacia la negociación de activos específicos.

La compañía mantiene actualmente proyectos de exploración en Norteamérica y busca ampliar geográficamente su cartera. La eventual compra de estas concesiones incorporaría una nueva jurisdicción a su portafolio, aunque todavía será necesario conocer la ubicación exacta de los bloques, su superficie, accesibilidad, antecedentes técnicos y situación ambiental.

Guyana posee una industria minera enfocada principalmente en oro, bauxita y diamantes, junto con programas de exploración dirigidos a otros metales y minerales críticos. El país forma parte del Escudo Guayanés, una extensa provincia geológica que abarca territorios de Guyana, Surinam, Guayana Francesa, Venezuela y Brasil.

El interés de compañías extranjeras ha aumentado en la medida que nuevos proyectos de oro han ampliado el conocimiento geológico regional. Sin embargo, la presencia dentro de una provincia prospectiva no garantiza por sí sola el descubrimiento de recursos económicos. El valor efectivo de las concesiones dependerá de sus características geológicas, del trabajo previo disponible y de los resultados que entreguen futuras campañas.

Condiciones antes del cierre

La carta de intención no equivale todavía a una adquisición completada. Lexston deberá efectuar su debida diligencia, verificar la titularidad y vigencia de las concesiones, revisar sus obligaciones legales y ambientales y negociar los términos finales con el propietario.

El contrato definitivo también quedará sujeto a las autorizaciones corporativas y regulatorias que correspondan. Hasta que esas condiciones sean satisfechas, la empresa no podrá considerar los activos como parte consolidada de su cartera minera.

Durante los 90 días de exclusividad, la atención estará puesta en la información técnica disponible y en la capacidad de la compañía para justificar los compromisos financieros de largo plazo. Un aspecto central será determinar si los activos contienen objetivos suficientemente definidos para respaldar trabajos de cartografía, muestreo, geofísica o perforación.

Lexston deberá precisar además el commodity principal que orientará su estrategia, la extensión total de las concesiones y el calendario para comenzar actividades de terreno. Esos antecedentes serán necesarios para evaluar la escala real de la oportunidad y su posición frente a otros proyectos exploratorios en Guyana.

La operación marca, en todo caso, un cambio concreto en la estrategia internacional de la empresa. Tras crear una estructura corporativa local, Lexston busca ahora asegurar derechos mineros mediante una adquisición escalonada, manteniendo el desembolso inicial acotado y condicionando los pagos posteriores al avance regulatorio.

El siguiente punto de control será la firma del acuerdo definitivo. Solo entonces quedarán establecidos los términos vinculantes, las obligaciones de exploración y el programa con que la compañía pretende determinar el potencial geológico de las 15 concesiones.