
El sistema combina propulsión química y eléctrica en una sola plataforma. La NASA lo probará en un CubeSat, pero todavía es una tecnología experimental.
El Massachusetts Institute of Technology informó que sus ingenieros están probando un nuevo sistema de propulsión para satélites pequeños, pensado para que naves del tamaño de un maletín puedan realizar maniobras rápidas y, al mismo tiempo, viajes largos con bajo consumo de combustible. La clave está en usar un solo propelente para alimentar dos tipos de motores que normalmente requieren sistemas separados.
Qué creó el MIT
La tecnología combina un propulsor químico, útil para maniobras rápidas y de mayor empuje, con propulsores eléctricos de tipo electrospray, más lentos pero eficientes para ajustes finos o trayectos prolongados.
El avance no apunta a reemplazar los grandes cohetes de lanzamiento. Su uso está pensado para el movimiento de pequeñas naves una vez que ya están en el espacio. Según el MIT Space Propulsion Laboratory, la propulsión química entrega alto empuje, mientras que la eléctrica ofrece bajo empuje con mayor eficiencia, una combinación especialmente útil para misiones espaciales.
El punto técnico: un solo tanque para dos motores
El problema de los CubeSats y microsatélites es el espacio. Llevar dos sistemas de propulsión distintos suele ser inviable por masa, volumen y energía. La propuesta del MIT usa un monopropelente “verde” llamado ASCENT, desarrollado originalmente como alternativa menos tóxica a la hidrazina.
En las pruebas, los investigadores usaron ASCENT en propulsores electrospray y comprobaron que podía operar con un rendimiento comparable al de otros líquidos iónicos usados en este tipo de motores. Según MIT, los ensayos incluyeron funcionamiento continuo por periodos de hasta 100 horas.
La misión que probará el sistema
La NASA prepara la misión Green Propulsion Dual Mode, conocida como GPDM, para demostrar esta tecnología en órbita. El plan considera un CubeSat 6U con un propulsor químico de 100 milinewtons y cuatro propulsores electrospray, todos alimentados por el mismo tanque de propelente AF-M315E/ASCENT.
MIT informó que entregó cuatro unidades electrospray de vuelo al NASA Marshall Space Flight Center como parte de esta colaboración. La misión busca probar si un sistema compacto de doble modo puede operar en una nave pequeña y abrir camino a futuras misiones interplanetarias de bajo costo.
Por qué podría cambiar la exploración espacial
Si el sistema funciona como se espera, los CubeSats podrían ganar margen para misiones más ambiciosas. MIT plantea que pequeñas naves podrían viajar lentamente usando propulsión eléctrica hacia destinos como Marte o el cinturón de asteroides, y luego usar el propulsor químico para maniobras rápidas cerca de zonas de interés.
La diferencia es práctica: una nave pequeña tendría más flexibilidad sin cargar dos tanques ni sistemas separados. Eso puede reducir masa, liberar espacio para instrumentos científicos y bajar barreras para universidades, agencias y empresas que trabajan con satélites pequeños.
Qué falta comprobar
El avance sigue en etapa de demostración. No significa que ya existan micronaves listas para recorrer el sistema solar. Primero debe probarse en órbita baja terrestre y confirmar que el sistema integrado funciona fuera del laboratorio.
También hay un punto de calendario: MIT indicó que la misión GPDM está programada para noviembre, mientras documentos técnicos previos de NASA mostraban cronogramas anteriores. En este tipo de proyectos, la fecha final depende del manifiesto de lanzamiento y de las pruebas de integración.
Qué observar ahora
El dato relevante no es solo el tamaño del motor, sino el cambio de arquitectura: un tanque común para propulsión química y eléctrica en una nave pequeña. Si la prueba orbital resulta exitosa, el desarrollo podría acelerar una nueva generación de misiones científicas con CubeSats, más baratas y flexibles que las sondas tradicionales, aunque todavía lejos de reemplazar a las grandes misiones interplanetarias.


