La economía ha resistido mejor de lo previsto las interrupciones del suministro causadas por el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, las reservas de petróleo han disminuido y la OCDE espera que el encarecimiento de la energía siga presionando los precios.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó este miércoles 23 de septiembre su previsión de crecimiento mundial para 2026 de 2,8% a 2,9%. La revisión refleja una actividad más firme de lo esperado pese a la guerra en Medio Oriente, aunque el organismo advirtió que el alza de los combustibles y la persistencia de la inflación afectarán a hogares y empresas durante los próximos meses.
Para 2027, la OCDE redujo su proyección de crecimiento de 3,1% a 3,0%. Esa cifra aún supone una leve aceleración respecto de 2026, pero muestra que el efecto económico de la crisis energética podría durar más de lo calculado en junio. Como referencia, la economía mundial creció 3,4% en 2025.
Cómo se amortiguó el impacto del petróleo
La actividad mundial creció a una tasa anualizada de 2,6% durante el primer semestre de 2026. Aunque fue inferior al 3,6% registrado en la segunda mitad del año pasado, superó el 2,0% que la OCDE había previsto en junio para ese período.
Parte de esa resistencia provino de los ajustes en el mercado energético. Los productores fuera del golfo Pérsico aumentaron su oferta, se utilizaron rutas alternativas para transportar petróleo y varios países recurrieron a sus reservas. China, a su vez, redujo sus importaciones y su consumo de crudo, lo que moderó la presión sobre un mercado con menos suministros procedentes de Medio Oriente.
La inversión vinculada a la inteligencia artificial también sostuvo la producción y el comercio, especialmente de equipos tecnológicos y componentes. A ello se sumaron medidas gubernamentales de apoyo frente al aumento del costo de la energía.
Esos mecanismos tienen límites. Según los antecedentes reunidos por la OCDE, las existencias mundiales de petróleo observadas en agosto eran 507 millones de barriles menores que en febrero, una disminución de poco más de 6%. Las reservas de gas europeas, por su parte, estaban en su nivel más bajo para esta época del año en más de 15 años.
La inflación concentra la preocupación
La OCDE prevé que la inflación del G20 suba de 3,4% en 2025 a 4,1% en 2026 y se modere a 3,6% en 2027. La estimación para el próximo año es medio punto porcentual más alta que la publicada en junio.
El aumento no depende únicamente del precio del crudo. Las dificultades para refinarlo han elevado los márgenes de producción de combustibles, encareciendo la gasolina y el diésel. El organismo observa que, en algunos países, las familias ya destinan una mayor proporción de sus gastos a combustible.
La trayectoria prevista para la energía es una condición decisiva de estas proyecciones. A partir de los precios de los contratos futuros disponibles al 14 de septiembre, el informe supone que el petróleo Brent promediará US$105 por barril en el último trimestre de 2026 y US$85 durante 2027. Son supuestos utilizados para elaborar el escenario económico, no precios asegurados.
La OCDE espera que Estados Unidos crezca 2,2% este año y 2,1% el próximo. Para la zona euro proyecta un avance de 1,0% en ambos años, mientras que para China calcula una desaceleración desde 4,5% en 2026 a 4,2% en 2027.
Qué implica para Chile y la minería
El informe de septiembre no actualiza las proyecciones particulares para Chile. En su evaluación de junio, la OCDE había estimado un crecimiento de 1,7% para 2026 y de 2,5% para 2027, sujeto, entre otros riesgos, a la duración del shock energético y a la evolución de la demanda externa.
Ambos factores son relevantes para el sector minero chileno. La OCDE advirtió en junio que el aumento de los combustibles eleva los costos internos y que una menor demanda internacional de cobre podría debilitar la actividad. China, cuya economía se desaceleraría en 2027 según la nueva previsión mundial, recibió el 51,7% del valor de las exportaciones chilenas de cobre en 2025, de acuerdo con las estadísticas de Cochilco. Esa proyección de crecimiento chino no constituye, por sí sola, una previsión de caída para los envíos chilenos.
El escenario que podría cambiar las previsiones
La evolución del conflicto sigue siendo la principal incertidumbre. Una interrupción más prolongada del tránsito por el estrecho de Ormuz, daños adicionales a instalaciones energéticas o problemas en otras rutas marítimas podrían mantener elevados los precios y provocar escasez en países importadores.
La OCDE también examinó un escenario hipotético que combina energía y alimentos más caros con condiciones financieras más restrictivas. Bajo esos supuestos, el crecimiento mundial de 2027 sería 0,7 puntos porcentuales menor que en su proyección central y la inflación, 1,1 puntos mayor. El organismo aclara que se trata de una simulación de riesgos, no de su pronóstico principal.
Ante la presión sobre los presupuestos públicos, la OCDE recomienda que cualquier ayuda para enfrentar las cuentas de energía sea temporal y se dirija a quienes más la necesitan. Mathias Cormann, secretario general del organismo, indicó que aproximadamente la mitad de las medidas de apoyo energético vigentes en un grupo de 50 países están focalizadas.









