
Las 17 empresas integrantes del Consejo Minero, junto a Sonami, Aprimin y la Cámara Chilena de la Construcción, acordaron criterios comunes para evaluaciones de salud preocupacional y cursos de inducción. La medida apunta a reducir trámites repetidos cuando los trabajadores se trasladan entre distintas operaciones.
La minería chilena dio un nuevo paso hacia el denominado “pasaporte minero”, una iniciativa que busca facilitar la movilidad de trabajadores entre faenas mediante la homologación de requisitos que actualmente pueden repetirse cada vez que una persona debe ingresar a una nueva operación.
El avance se materializó con la firma de dos acuerdos que establecen referencias técnicas comunes para las evaluaciones de salud preocupacional y los cursos de inducción básica. Los documentos fueron suscritos por las empresas integrantes del Consejo Minero y cuentan con el respaldo de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin) y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
El concepto de “pasaporte minero” no implica, al menos en esta etapa, la creación de un documento físico único que garantice automáticamente el acceso a cualquier faena. El objetivo es que determinados antecedentes, evaluaciones y capacitaciones puedan ser reconocidos bajo criterios compartidos, reduciendo la necesidad de repetir procesos cuando un trabajador cambia de compañía o debe prestar servicios en distintas operaciones.
Inducción básica tendrá contenidos comunes
Uno de los acuerdos define contenidos mínimos para el curso de inducción básica de ingreso a faenas. El programa considera una duración mínima de ocho horas cronológicas y podrá realizarse de manera presencial o a distancia.
Los contenidos se distribuyen en ocho módulos que abarcan materias como actividad minera, accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, legislación preventiva, identificación de peligros y evaluación de riesgos, riesgos de fatalidad, salud laboral y uso de equipos de protección personal.
También se establecen requisitos para los organismos que impartan estas capacitaciones, criterios de evaluación y mecanismos de trazabilidad mediante registros de asistencia, contenidos, resultados y certificados de aprobación.
El segundo acuerdo aborda las evaluaciones de salud preocupacional. La propuesta establece metodologías, procedimientos y criterios mínimos para determinar la compatibilidad de las condiciones de salud de una persona con los riesgos asociados a las funciones que deberá desempeñar.
La importancia de esta homologación radica en que algunos exámenes especializados pueden tardar varios días. De acuerdo con antecedentes entregados por el Consejo Minero a La Tercera, evaluaciones vinculadas a exposición a sílice, plomo o arsénico, además de prestaciones como pruebas del VIII par o test de esfuerzo, pueden tener plazos de entrega de entre tres y diez días hábiles.
Empresas podrán mantener requisitos adicionales
La estandarización no elimina la facultad de cada compañía minera para imponer exigencias adicionales cuando las características de una faena o sus riesgos específicos lo requieran.
El Consejo Minero precisó que los acuerdos funcionan como una referencia técnica común para los procesos de inducción, evaluación, capacitación y control de acceso, respetando las obligaciones legales y los estándares particulares de cada operación.
Este punto marca uno de los límites del sistema: la homologación busca reducir duplicidades, pero no significa que todos los requisitos de ingreso serán idénticos en cada mina.
La iniciativa involucra a Anglo American, Antofagasta Minerals, Barrick, BHP, CMP, Codelco, Collahuasi, Freeport-McMoRan, Glencore, Gold Fields, Sierra Gorda, Kinross, Lundin Mining, Rio Tinto, South32, SQM y Teck.
Para las empresas proveedoras y contratistas, el cambio puede ser especialmente relevante debido a la movilidad de sus trabajadores entre distintas operaciones. Juan Cristóbal Romero, gerente general de la CChC, afirmó que actualmente existen casos de trabajadores que pueden demorar hasta tres meses en completar los procesos necesarios para ingresar a una faena.
Con los criterios comunes ya acordados, la industria apunta a reducir esos tiempos y evitar que cursos o evaluaciones vigentes deban realizarse nuevamente sin una justificación asociada a los riesgos específicos de una operación. El alcance efectivo del “pasaporte minero” dependerá ahora de cómo las compañías incorporen la homologación en sus procesos de habilitación y acceso a faenas.