Estados Unidos tiene hoy bajo observación varios proyectos de origen chino en Chile ligados a telecomunicaciones, puertos, minerales críticos e incluso infraestructura astronómica. La presión se hizo más visible tras la llegada del embajador Brandon Judd a Santiago el 10 de noviembre de 2025, la controversia por el cable Chile–China Express y el cambio de mando de marzo de 2026, que abrió la administración de José Antonio Kast.
De las grandes compras a la infraestructura sensible
La relación económica entre Chile y China hace rato dejó de explicarse solo por comercio. En 2025, el intercambio bilateral llegó a US$65.332 millones, de acuerdo con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales. En paralelo, el capital chino fue ganando peso en distribución eléctrica, litio e infraestructura.
Uno de los hitos más visibles de esa expansión fue la entrada de la estatal State Grid al sistema eléctrico chileno. La Fiscalía Nacional Económica aprobó en 2020 la toma de control de Chilquinta por parte de la firma china y, en 2021, autorizó sin condiciones la compra de CGE. A eso se sumó la adquisición de 23,77% de SQM por parte de Tianqi Lithium en 2018, una de las operaciones más relevantes de China en el litio chileno.
Te puede interesar
Inflación en Chile volvería sobre 4% en abril por bencinas y Brent a US$112: la señal que mira el Banco Central Enel Chile proyecta US$65 millones por deuda eléctrica y anticipa definiciones clave para el sistema de distribución ENAP repartirá al Fisco 70% de sus utilidades tras cerrar 2025 con ganancias récordDurante los últimos años, además, compañías chinas siguieron ampliando su presencia en licitaciones públicas. El MOP adjudicó a CRCC la concesión de la Ruta 5 Talca-Chillán por cerca de US$800 millones, y la misma empresa presentó la mejor oferta económica para la segunda concesión del tramo Chillán-Collipulli. También obtuvo la Red de Hospitales O’Higgins, mientras que un consorcio encabezado por CRCC firmó en 2025 el contrato para ejecutar las obras en superficie del tren Santiago-Batuco. En paralelo, Metro de Santiago puso término anticipado en enero de 2026 al contrato del tramo 1 de Línea 7 por incumplimientos graves y una falla relevante de la tuneladora.
El cable y la nueva línea roja de Washington
El proyecto que abrió con más fuerza el frente con Washington fue el Chile–China Express, un cable submarino para unir Valparaíso con Hong Kong. El tema llegó a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado el 3 de marzo de 2026, y días después el embajador Brandon Judd afirmó: “Yo creo que el cable chino ya se acabó”. El diplomático vinculó el caso con la seguridad de la información compartida entre ambos países, en medio de la crisis que incluyó la revocación de visas a funcionarios chilenos por parte de Estados Unidos.
Ese episodio volvió a poner sobre la mesa una distinción clave: para Estados Unidos, no todas las inversiones chinas pesan igual. La mayor sensibilidad hoy está en telecomunicaciones, puertos y minerales críticos, es decir, en áreas que tocan cadenas de suministro, datos o nodos logísticos. En esa línea, el 12 de marzo de 2026, Chile y Estados Unidos firmaron una declaración conjunta para abrir consultas sobre minerales críticos y tierras raras.
En el litio, dos anuncios chinos que podían entrar en esa zona estratégica terminaron retrocediendo. Corfo había adjudicado en 2023 a BYD Chile una cuota para desarrollar una planta de material catódico con una inversión mínima estimada de US$290 millones, y también seleccionó el proyecto de Yongqing Technology, ligado a Tsingshan, con una inversión estimada de US$233 millones. Pero en 2025 ambas firmas desistieron o retiraron sus planes de industrialización en Chile, según reportó Reuters.
Otro movimiento que sigue en observación es Transelec. En septiembre de 2025, Bloomberg reportó que China Southern Power Grid, que ya posee cerca de 28% de la compañía, evaluaba adquirir una participación controladora junto a Patria Investments y un fondo soberano chino.
San Antonio y el frente astronómico
Si hay una licitación futura donde la tensión geopolítica puede reaparecer con fuerza, esa es la del Puerto Exterior de San Antonio. El proyecto contempla una inversión total estimada de US$4.450 millones, un rompeolas de casi 4 kilómetros y una capacidad de hasta 6 millones de TEU al año en régimen. Entre los precalificados figuran la china China Harbour Engineering Company Ltd. y el consorcio del grupo CRCC. Además, EPSA reprogramó para el 10 de julio de 2026 la recepción de ofertas económicas, una decisión que dejó la definición en manos del nuevo gobierno.
El otro ámbito bajo vigilancia es el astronómico y satelital. En enero de 2026, el gobierno chileno confirmó la cancelación definitiva del proyecto de observatorio chino en Cerro Ventarrones, en la Región de Antofagasta, luego de que Cancillería concluyera que la iniciativa no se ajustaba a la normativa. El caso volvió a instalar las dudas sobre el eventual uso dual —civil y militar— de ciertas instalaciones tecnológicas vinculadas a China en territorio chileno.
Te puede interesar:
- ENAP utilidades: Hacienda exige repartir 70% tras ganancias por US$847,8 millones y advierte alza de costos
- Bonos de Codelco rentan 1,09% y abren el dilema de Kast ante una deuda de US$25.000 millones
- General Motors prevé hasta US$15.500 millones de utilidades anuales tras guerra en Irán.
