La compañía avanza con perforaciones, estudios técnicos y permisos para escalar el proyecto desde 10.000 a 30.000 toneladas anuales de cátodos de cobre.
Quilla Resources activó una nueva fase de desarrollo para el proyecto cuprífero Chapi, en el sur de Perú, con foco en consolidar el reinicio operacional, ampliar recursos y evaluar una expansión de capacidad. La iniciativa combina producción mediante SX-EW, una campaña de perforación 2026 y estudios técnicos orientados a convertir la operación brownfield en una plataforma de crecimiento para cobre.
Según información publicada por Quilla Resources, Chapi es una antigua operación productora de cobre, actualmente bajo control de la compañía, ubicada en el cinturón cuprífero del sur peruano y cercana a Arequipa. El activo cuenta con infraestructura existente, planta de extracción por solventes y electroobtención, labores a rajo abierto y subterráneas, campamento y accesos por caminos pavimentados y de ripio.
Reactivación con infraestructura existente
El atractivo principal de Chapi está en su condición de activo brownfield. A diferencia de un proyecto greenfield, la compañía parte desde una base operacional ya construida, lo que puede reducir plazos, necesidades iniciales de capital y riesgos de ejecución.
De acuerdo con la descripción oficial del proyecto, Chapi está autorizado para producir 10.000 toneladas anuales de cobre mediante una operación a rajo abierto y una planta SX-EW. La empresa ha señalado que espera reiniciar operaciones en el corto plazo a esa escala inicial.
La estrategia de Quilla consiste en partir con producción de cátodos de cobre y, en paralelo, avanzar en estudios y permisos para una expansión mayor. Ese modelo busca aprovechar infraestructura ya instalada, como suministro de energía y agua, circuitos de chancado y aglomeración, pads de lixiviación y la planta SX-EW.
Stantec lidera estudio para expansión a 30.000 toneladas
Uno de los hitos centrales del plan es la contratación de Stantec Consulting Services para preparar una Evaluación Económica Preliminar, o PEA, asociada a la expansión de Chapi. La propia compañía informó que el estudio evaluará oportunidades para elevar la producción de cátodos desde una capacidad instalada cercana a 10.000 toneladas anuales hasta una meta de aproximadamente 30.000 toneladas anuales.
La PEA considera un desarrollo por etapas en dos zonas principales. El North Hub incluye las áreas Candelaria y Pampa Negra, mientras que el South Hub considera Cuprita y Atahualpa, con zonas de explotación a rajo abierto y subterránea cercanas a la infraestructura existente.
Quilla también completó la adquisición de tres concesiones denominadas La Candelaria N°9, La Candelaria N°10 y La Candelaria N°11, ubicadas a unos 2 kilómetros al norte de la infraestructura de procesamiento. La ampliación de la posición minera busca respaldar crecimiento de recursos y planificación de mina.
Campaña de perforación 2026
El plan de expansión se complementa con una campaña multipropósito de perforación iniciada el 26 de febrero de 2026. Según el comunicado de Quilla, el programa contempla hasta 29.500 metros de perforación en aproximadamente 145 sondajes.
La campaña opera con cuatro equipos activos, con posibilidad de aumentar a seis hacia julio de 2026, y su término está previsto para el cuarto trimestre de 2026. El objetivo es respaldar futuros estudios de prefactibilidad y factibilidad mediante conversión de recursos, expansión de recursos y recopilación de información geometalúrgica, geotécnica e hidrogeológica.
Los trabajos apuntan a mejorar la confianza geológica en Cuprita-Atahualpa y ampliar recursos en objetivos prioritarios como Pampa Negra y Candelaria. Además, la información será utilizada para planificación minera, optimización de proceso y avance de modificaciones ambientales.
Permisos y componente ambiental
Quilla informó que trabaja en paralelo con WSP para apoyar la tercera Modificación del Estudio de Impacto Ambiental, alineada con el escenario de expansión considerado en la PEA. Ese trabajo incluye talleres técnicos y con actores relevantes, definición de posibles ubicaciones de infraestructura, identificación de líneas base requeridas y preparación de un cronograma de permisos.
En su presentación corporativa, la empresa sostiene que Chapi cuenta con EIA aprobado para 10.000 toneladas anuales de cátodos de cobre, plan de cierre aprobado, autorización para levantar la suspensión de actividades mineras y permisos de agua vigentes.
La compañía también destaca que el proceso SX-EW no genera relaves y que su intensidad energética es menor que la ruta convencional de fundición y refinación. Ese punto es relevante para una industria que enfrenta mayor presión por costos, huella ambiental, uso de agua y permisos.
Datos clave
Empresa: Quilla Resources.
Proyecto: Chapi.
Ubicación: sur de Perú, cerca de Arequipa.
Mineral principal: cobre.
Producto: cátodos de cobre.
Capacidad autorizada inicial: 10.000 toneladas anuales.
Meta de expansión en evaluación: 30.000 toneladas anuales.
Tecnología: lixiviación, extracción por solventes y electroobtención.
Perforación 2026: hasta 29.500 metros en cerca de 145 sondajes.
Consultoras involucradas: Stantec para la PEA y WSP para la modificación ambiental.
Por qué importa para el mercado del cobre
La reactivación de Chapi ocurre en un contexto de mayor interés por proyectos de cobre capaces de entrar antes al mercado, especialmente cuando la industria enfrenta restricciones para desarrollar nuevos yacimientos desde cero. Los activos brownfield con infraestructura existente pueden ofrecer una vía más rápida para sumar producción, aunque siguen dependiendo de resultados técnicos, permisos, financiamiento y estabilidad operacional.
De acuerdo con información publicada por Investing.com con contenido de Reuters, Quilla evalúa una eventual apertura bursátil en Toronto mientras analiza planes de expansión en Perú. La misma publicación señala que la compañía busca llevar Chapi hacia plena capacidad durante 2026 y que una expansión a 30.000 toneladas anuales requeriría una inversión del orden de US$200 millones a US$300 millones. Esa cifra no aparece en los comunicados corporativos revisados, por lo que debe tratarse como una estimación atribuida a esa publicación.
Qué observará la industria
El próximo foco estará en tres frentes: el avance real del ramp-up operacional, los resultados de la campaña de perforación y la definición de la PEA para expansión. Si Quilla logra estabilizar Chapi en 10.000 toneladas anuales y sustentar técnicamente el salto a 30.000 toneladas, el proyecto podría transformarse en un caso relevante de reactivación brownfield en el cobre peruano.
Para el sector, el seguimiento estará puesto en si la empresa consigue convertir infraestructura existente, permisos vigentes y potencial geológico en producción sostenida, financiamiento y crecimiento medible.









