
La minera prepara una expansión brownfield en el sur del Perú que busca elevar la capacidad de Chapi desde 10.000 hasta 30.000 toneladas anuales de cátodos de cobre. El plan considera estudios, permisos y una eventual construcción hacia fines de 2029.
Quilla Resources avanza en un plan de expansión para la mina de cobre Chapi que podría requerir una inversión de entre US$ 200 millones y US$ 300 millones, con el objetivo de triplicar la capacidad productiva de la operación y consolidar una nueva fuente de cátodos de cobre en el corredor minero del sur peruano.
La estrategia considera elevar la capacidad desde aproximadamente 10.000 toneladas anuales hasta 30.000 toneladas de cátodos de cobre, apoyándose principalmente en infraestructura existente y en el desarrollo de nuevos recursos minerales dentro de las concesiones controladas por la compañía.
El proyecto adquiere relevancia porque Chapi volvió a producir durante 2026 después de varios años fuera de operación. La compañía obtuvo sus primeros cátodos el 9 de febrero de 2026, tras completar trabajos de rehabilitación y revisión de las instalaciones luego de adquirir el activo a fines de 2024.
De la reactivación a una operación de mayor escala
El desarrollo de Chapi está siendo planteado en dos etapas. La primera corresponde al aumento progresivo de producción utilizando la capacidad actualmente disponible, mientras la segunda apunta a una expansión estructural de la mina.
Quilla Resources pretende llevar la operación a una escala de 30.000 toneladas anuales, un volumen tres veces superior a la capacidad de referencia de 10.000 toneladas que sustenta la etapa actual.
La expansión sería desarrollada bajo un esquema brownfield, aprovechando parte de la infraestructura minera y de procesamiento ya instalada. Esa característica puede reducir la cantidad de nuevas obras necesarias respecto de un proyecto completamente nuevo y concentrar las inversiones en ampliaciones, desarrollo de recursos, ingeniería y adecuaciones operacionales.
La compañía trabaja sobre distintas áreas mineralizadas que podrían alimentar el crecimiento de Chapi, entre ellas Atahualpa, Pampa Negra y Candelaria, además de sectores dentro del sistema actualmente explotado. El objetivo técnico es construir una base de recursos suficientemente robusta para sostener una operación de mayor escala y extender la continuidad productiva de la mina.
Inversión podría llegar a US$ 300 millones
La estimación preliminar sitúa los requerimientos de capital para la expansión en un rango de US$ 200 millones a US$ 300 millones.
La cifra todavía dependerá de los resultados de ingeniería, exploración y prefactibilidad, etapas que definirán aspectos como configuración minera, capacidad definitiva de procesamiento, infraestructura necesaria y secuencia de desarrollo.
Quilla Resources ya aseguró durante 2026 un paquete de financiamiento por US$ 25 millones para avanzar en esta fase. Los recursos están destinados a trabajos de exploración diamantina, estudios hidrogeológicos, investigaciones geotécnicas, pruebas metalúrgicas y otras actividades necesarias para completar la prefactibilidad.
La operación financiera también incorporó una inversión de Elemental Royalty Corporation en Quilla y una regalía adicional sobre las concesiones Pampa Negra y Candelaria, activos considerados relevantes para el crecimiento futuro de Chapi.
Esta estructura permite financiar la etapa técnica previa a las inversiones de construcción, mientras Quilla evalúa alternativas adicionales de acceso a capital para ejecutar el proyecto completo.
Toronto aparece en la estrategia de financiamiento
Entre las opciones analizadas está una futura apertura al mercado de capitales canadiense mediante un eventual listado en la Bolsa de Toronto, una plaza con alta presencia de empresas mineras y vehículos especializados en financiamiento de exploración y desarrollo.
El objetivo sería ampliar la capacidad de levantamiento de recursos para financiar una expansión cuyo tamaño supera ampliamente el capital necesario para completar los actuales estudios de prefactibilidad.
La decisión final sobre la estructura financiera estará vinculada al avance técnico del proyecto, las condiciones del mercado del cobre y la valorización que pueda alcanzar Chapi una vez que se reduzcan los riesgos geológicos, ambientales y de ingeniería.
Permisos y construcción apuntan hacia fines de la década
El cronograma preliminar de Quilla Resources contempla avanzar durante 2027 con la modificación del instrumento ambiental requerido para materializar la expansión.
La compañía proyecta obtener la aprobación ambiental durante 2028, continuar con las autorizaciones de construcción durante 2029 y, bajo un escenario favorable, comenzar las obras hacia fines de 2029.
El calendario todavía está sujeto a los resultados de los estudios técnicos y al proceso de evaluación regulatoria.
La utilización de la actual huella operacional aparece como uno de los elementos centrales de la estrategia, debido a que permitiría estructurar el crecimiento sobre instalaciones previamente desarrolladas y disminuir la necesidad de intervenir nuevas áreas en comparación con una operación greenfield.
Chapi vuelve al mapa cuprífero del sur peruano
La reactivación y expansión de Chapi se inserta en uno de los principales corredores productores de cobre de Sudamérica. El sur del Perú concentra operaciones y proyectos cupríferos de gran escala, además de infraestructura minera, proveedores especializados y experiencia operacional acumulada durante décadas.
Para Quilla Resources, avanzar desde una mina reactivada hacia una operación capaz de producir 30.000 toneladas de cátodos por año representaría un cambio sustancial en la escala del activo.
El crecimiento también permitiría incorporar nueva producción en un mercado internacional donde los proyectos cupríferos enfrentan plazos cada vez más extensos para exploración, permisos, construcción y puesta en marcha.
A diferencia de los grandes proyectos de concentrados que requieren plantas e infraestructura de gran capacidad, Chapi utiliza un circuito orientado a la obtención de cátodos de cobre, producto terminado que puede incorporarse directamente a las cadenas industriales.
La primera producción conseguida en febrero de 2026 permitió demostrar nuevamente la capacidad operacional del activo. La siguiente etapa será determinar si la geología, la ingeniería y los permisos permiten sustentar económicamente el salto hacia las 30.000 toneladas anuales.
Con una inversión potencial de hasta US$ 300 millones, financiamiento inicial ya comprometido y una hoja de ruta que apunta a comenzar la construcción hacia fines de 2029, Chapi pasa así desde una estrategia de reactivación a una fase enfocada en crecimiento de largo plazo y nueva oferta de cobre desde el sur peruano.






