Minería Internacional

Quilla Resources prepara su ingreso a bolsa con foco en producción minera en Perú

Quilla Resources avanza en la reactivación y expansión de su mina Chapi en Perú, con el objetivo de elevar su producción de cátodos de cobre y prepararse para una futura cotización en bolsa.

Quilla Resources prepara su ingreso a bolsa con foco en producción minera en Perú
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La minera avanza en la expansión de Chapi, donde proyecta elevar la capacidad hasta unas 30.000 toneladas anuales de cátodos de cobre, mientras fortalece su estructura financiera antes de una eventual apertura al mercado de capitales.

Quilla Resources está preparando el terreno para un eventual ingreso a bolsa mientras consolida la reactivación de la mina de cobre Chapi y acelera una segunda fase de crecimiento en el sur de Perú. La estrategia combina producción en marcha, exploración, ingeniería y nuevas fuentes de financiamiento, con el objetivo de transformar una operación brownfield en la plataforma para construir una compañía cuprífera de mayor escala.

La empresa, liderada por el ejecutivo minero Víctor Gobitz, comenzó a posicionar formalmente una futura cotización pública durante 2026. Aunque todavía no existe una fecha definitiva ni una operación de mercado formalmente anunciada, la compañía ha avanzado en preparativos corporativos y financieros orientados a una potencial apertura de capital. Quilla ha evaluado Toronto como una de las alternativas por la profundidad del mercado canadiense para compañías mineras.

El eje productivo es Chapi, activo localizado en el cinturón cuprífero del sur peruano, entre los departamentos de Moquegua y Arequipa y a unos 50 kilómetros al sur-sureste de la ciudad de Arequipa. La operación retomó producción durante el primer trimestre de 2026 después de permanecer paralizada desde 2012.

Chapi pasa de reactivación a expansión

La primera etapa del plan utiliza infraestructura existente de lixiviación y una planta SX-EW para producir cátodos de cobre. El diseño de esta fase considera una capacidad cercana a 10.000 toneladas anuales, nivel que ahora funciona como base para una expansión de mayor escala.

El siguiente objetivo es llevar la operación hasta aproximadamente 30.000 toneladas de cátodos de cobre por año, triplicando la capacidad inicial. Para ello, Quilla está desarrollando trabajos de exploración, ingeniería, permisos y estudios técnicos que permitirán determinar la configuración definitiva de la ampliación.

La estrategia tiene una diferencia relevante frente a proyectos completamente nuevos: Chapi cuenta con infraestructura minera construida y antecedentes de producción. La unidad posee rajos abiertos, labores subterráneas, sistemas de chancado y aglomeración, pilas de lixiviación, planta de extracción por solventes y electroobtención, además de instalaciones de apoyo, suministro de agua y energía.

Antes de su paralización, Chapi operó entre 2006 y 2012 y alcanzó una producción máxima histórica cercana a 8.500 toneladas de cobre por año. Durante ese período procesó mineral mediante minería a cielo abierto, lixiviación y posteriormente producción de cátodos vía SX-EW.

Para Quilla, esa infraestructura permite reducir parte de las barreras de entrada habituales de los desarrollos greenfield, aunque la ampliación sigue dependiendo de nueva ingeniería, campañas de perforación, actualización de información geológica, permisos y disponibilidad de capital.

US$25 millones fortalecen el plan antes de la apertura bursátil

Un paso relevante para la estructura financiera de la compañía ocurrió en julio de 2026, cuando Elemental Royalty acordó un paquete de inversión por US$25 millones con Quilla Resources y su subsidiaria Minera Pampa de Cobre.

La operación incluyó una inversión accionaria que dejó a Elemental con aproximadamente 9% de participación en Quilla, junto con la adquisición de una regalía adicional sobre las concesiones Pampa Negra y Candelaria. Los recursos están destinados principalmente a acelerar exploración, ingeniería y permisos asociados al crecimiento de Chapi.

La transacción es especialmente relevante porque incorpora capital antes de una potencial apertura bursátil, fortaleciendo el balance de la compañía mientras todavía permanece bajo propiedad privada.

Elemental ya mantenía exposición económica al distrito mediante regalías asociadas a Chapi. Con la nueva operación amplió su participación sobre áreas consideradas relevantes para la segunda fase de crecimiento de la mina.

Exploración para respaldar las 30.000 toneladas

El crecimiento proyectado no depende únicamente de la infraestructura existente. Quilla inició durante 2026 un programa de perforación multipropósito orientado a respaldar estudios de factibilidad, ampliar recursos y generar información técnica para el diseño de las siguientes etapas del proyecto.

La propiedad asociada a Chapi cubre del orden de 26.000 hectáreas dentro de uno de los principales cinturones cupríferos del sur peruano. En esa zona se encuentran también operaciones de gran escala como Cerro Verde, Quellaveco, Toquepala y Cuajone, aunque las características geológicas y económicas de cada yacimiento son independientes.

Entre las áreas que Quilla considera relevantes para el crecimiento aparecen Pampa Negra y Candelaria, concesiones que podrían convertirse en fuentes adicionales de mineral para una operación de mayor capacidad. La empresa también ha identificado objetivos de exploración en otras zonas del distrito.

La magnitud final de los recursos y reservas que sustentarán una expansión deberá quedar respaldada por trabajos técnicos y estudios actualizados antes de definir un plan minero de largo plazo.

De una mina reactivada a una plataforma de crecimiento

La apuesta de Quilla va más allá de recuperar los niveles históricos de Chapi. La compañía fue estructurada con el objetivo de construir una plataforma de metales base utilizando activos con infraestructura existente y posibilidades de expansión.

Quilla adquirió a fines de 2024 Minera Pampa de Cobre, sociedad que controla Chapi, iniciando posteriormente los trabajos para devolver la mina a producción. La empresa tiene origen canadiense y mantiene su operación principal y equipo ejecutivo en Perú.

El modelo busca combinar generación temprana de cobre con crecimiento por exploración y potenciales nuevas adquisiciones. Esa lógica explica también el interés por acceder a mercados de capitales especializados en minería, donde una compañía productora puede ampliar sus alternativas de financiamiento para exploración, construcción o compra de activos.

Para el sector minero peruano, el caso Chapi refleja además una tendencia que ha ganado espacio ante los largos plazos de desarrollo de proyectos nuevos: recuperar operaciones paralizadas o activos brownfield capaces de utilizar caminos, plantas, permisos e infraestructura previamente construida.

El desafío será convertir producción en escala

La eventual salida a bolsa dependerá de factores que aún están abiertos, entre ellos las condiciones del mercado, el desempeño operativo de Chapi y el avance técnico de la ampliación. La compañía todavía debe demostrar una operación estable durante su etapa de ramp-up y desarrollar las bases necesarias para sostener una producción significativamente mayor.

El atractivo de la estrategia está precisamente en esa transición. Quilla ya pasó desde la compra de un activo paralizado a una mina nuevamente productiva y ahora intenta avanzar hacia una segunda fase que podría elevar Chapi a unas 30.000 toneladas anuales de cátodos.

Si el plan se materializa, el ingreso al mercado bursátil podría convertirse en una herramienta para financiar una etapa de expansión más amplia y entregar a Quilla mayor capacidad para competir por nuevos activos en Perú.

En un mercado del cobre donde las compañías buscan incorporar producción sin enfrentar necesariamente los plazos completos de construcción de una mina desde cero, el desempeño de Chapi será la principal prueba para la estrategia de Quilla: convertir infraestructura existente, exploración y acceso a capital en una plataforma minera con producción creciente en el sur de Perú.