
China e Irán incorporaron la exploración y el procesamiento de tierras raras entre las áreas de cooperación de un nuevo programa científico bilateral, en momentos en que estos minerales ganan peso estratégico por su uso en industrias tecnológicas, energéticas y de defensa.
La iniciativa forma parte de la convocatoria 2026 para talleres conjuntos entre la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China (NSFC) y la Fundación Nacional de Ciencias de Irán (INSF). El organismo chino informó que ambas instituciones financiarán proyectos destinados a facilitar el intercambio entre investigadores de los dos países.
Según la convocatoria, la NSFC contempla un financiamiento de 30.000 yuanes por proyecto, cerca de US$4.200, y prevé respaldar alrededor de siete iniciativas. Los proyectos tendrán como periodo de ejecución 2027 y cada taller tendrá una duración de una semana.
Además de la exploración y procesamiento de tierras raras, las áreas seleccionadas incluyen trabajos relacionados con nanomateriales para detección de enfermedades, monitoreo de contaminación, construcción resistente a terremotos y procesos de fabricación con menor impacto ambiental.
China domina el procesamiento mundial de tierras raras
La incorporación de las tierras raras adquiere especial relevancia por la posición que China mantiene en esta cadena de suministro.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), China concentró en 2024 cerca del 60% de la producción minera mundial de las tierras raras utilizadas en imanes, mientras su participación alcanzó el 91% en refinación y el 94% en la fabricación de imanes permanentes sinterizados.
Estos elementos —un grupo de 17 metales— son utilizados en motores eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada, centros de datos, industria aeroespacial y sistemas de defensa, entre otras aplicaciones. La alta concentración de su procesamiento ha convertido su suministro en un asunto cada vez más relevante para la seguridad económica de distintas economías.
La cooperación con Irán también destaca porque Pekín ha endurecido durante los últimos años el control sobre la salida de determinados materiales y conocimientos asociados a esta industria. En octubre de 2025, el Ministerio de Comercio chino sometió a controles de exportación tecnologías relacionadas con la extracción, separación y fundición de tierras raras, además de la fabricación de materiales magnéticos y el reciclaje de estos recursos.
La regulación contempla licencias para determinadas transferencias de tecnología, aunque excluye, entre otros casos, conocimientos que ya sean de dominio público y actividades calificadas como investigación científica básica.
Irán busca desarrollar sus propios recursos
Irán, por su parte, ha intentado avanzar en la identificación y procesamiento de estos minerales. En abril de 2025, medios estatales iraníes informaron de la puesta en marcha de una planta piloto para producir monacita, un mineral que puede contener elementos de tierras raras.
La misma fuente señaló que las exploraciones habían detectado diez anomalías asociadas a elementos raros en unos 7.000 kilómetros cuadrados del centro de Irán, dentro de una zona de prospección más amplia. Estos antecedentes corresponden a información difundida por autoridades y medios iraníes y no implican, por sí solos, la existencia de reservas económicamente explotables a escala comercial.
Por ahora, el acuerdo anunciado por China e Irán corresponde a cooperación científica y talleres académicos, y no a un convenio para desarrollar minas o plantas industriales. Sin embargo, la inclusión explícita de la exploración y procesamiento de tierras raras abre una nueva área de colaboración entre ambos países en uno de los segmentos más concentrados y estratégicos de la cadena mundial de minerales críticos.






