Minería Internacional

Rio Tinto y Shougang ponen en marcha planta capaz de capturar hasta 10.000 toneladas de CO₂ al año

Rio Tinto y Shougang inician una planta en China para capturar hasta 10.000 toneladas de CO₂ anuales, marcando un avance significativo en la descarbonización de la siderurgia.

Rio Tinto y Shougang ponen en marcha planta capaz de capturar hasta 10.000 toneladas de CO₂ al año
Seguir en Google

La instalación opera en la base siderúrgica Jingtang de Shougang, en China, y puede tratar hasta 3.000 m³ de gas de alto horno por hora. El proyecto lleva a escala industrial una tecnología que ambas compañías prueban como alternativa para reducir emisiones de la siderurgia convencional.

Shougang Group y Rio Tinto pusieron en servicio una instalación de prueba de captura de carbono a escala industrial en la base siderúrgica Jingtang, en China, diseñada para separar el dióxido de carbono contenido en los gases generados durante la producción de hierro en altos hornos. La unidad puede procesar hasta 3.000 metros cúbicos de gas por hora y capturar un máximo de 10.000 toneladas de CO₂ al año, mientras las compañías estudian su desempeño y posibles aplicaciones del carbono recuperado.

El proyecto fue confirmado este 28 de septiembre por Rio Tinto y corresponde a una nueva etapa de la cooperación tecnológica que mantiene con Shougang, uno de los diez mayores productores siderúrgicos del mundo. La iniciativa busca desarrollar alternativas para reducir las emisiones asociadas a la ruta tradicional de producción de acero basada en altos hornos, una infraestructura que continuará operando durante años pese al avance de tecnologías siderúrgicas de menores emisiones.

La instalación fue integrada directamente al sistema de producción de hierro de Jingtang y está concebida para permanecer en funcionamiento durante un periodo prolongado con fines de prueba e investigación. No se trata, por tanto, de una planta comercial de captura de carbono desplegada masivamente, sino de una demostración industrial destinada a evaluar la tecnología bajo condiciones reales de operación.

De un piloto de 100 m³/h a una instalación de 3.000 m³/h

La puesta en marcha representa un aumento considerable de escala respecto de los ensayos anteriores desarrollados por ambas compañías.

Rio Tinto y Shougang firmaron en 2022 un memorando de entendimiento para investigar tecnologías capaces de disminuir las emisiones a lo largo de la cadena siderúrgica. La cooperación incluye trabajos en sinterización de menores emisiones, optimización de altos hornos y convertidores básicos de oxígeno, además de captura y utilización de carbono.

Dentro de ese programa, las compañías pusieron en servicio en octubre de 2024 una instalación piloto con capacidad para procesar 100 m³ de gas por hora. El nuevo sistema eleva esa capacidad hasta 3.000 m³/h, unas 30 veces la escala del primer piloto.

Rio Tinto había anticipado este desarrollo en sus planes climáticos. La minera informó anteriormente que comprometió US$3,5 millones entre 2023 y 2025 para respaldar las iniciativas de captura y utilización de carbono de Shougang, incluyendo el piloto inicial y el diseño de la instalación de mayor capacidad.

La construcción de esta última ya había sido completada durante 2025 y su puesta en servicio estaba contemplada entre las acciones de descarbonización de la cadena del acero programadas por Rio Tinto para 2026.

Capturar CO₂ sin reemplazar inmediatamente los altos hornos

La importancia tecnológica del proyecto está relacionada con uno de los principales desafíos de la descarbonización siderúrgica: reducir las emisiones de instalaciones existentes que utilizan carbón y mineral de hierro en altos hornos.

El gas generado en este proceso contiene una proporción relevante de dióxido de carbono. Rio Tinto ha estimado previamente que el gas de alto horno puede contener aproximadamente 20% a 25% de CO₂, lo que abre la posibilidad de separar parte de ese carbono antes de su liberación a la atmósfera.

La captura de carbono no elimina todas las emisiones de la ruta siderúrgica convencional y su impacto final depende, entre otros factores, de cuánta energía requiere el proceso, qué proporción del CO₂ puede recuperarse y qué destino recibe posteriormente el gas capturado.

Precisamente por ello, la instalación de Jingtang funcionará como plataforma de investigación industrial. Uno de los aspectos que las compañías pretenden estudiar es la utilización del calor residual de las operaciones existentes para disminuir el consumo energético y, con ello, reducir el costo de capturar el carbono.

La viabilidad económica será determinante para saber si este tipo de sistemas puede reproducirse en otras plantas siderúrgicas.

El CO₂ capturado podría volver al proceso siderúrgico

Rio Tinto y Shougang no están evaluando únicamente la separación del CO₂. Las compañías investigan también alternativas para convertir el dióxido de carbono capturado en gas de síntesis, conocido como syngas, que posteriormente podría reutilizarse dentro del proceso siderúrgico.

El objetivo sería disminuir la cantidad de carbono nuevo que debe incorporarse a la fabricación de acero, creando un circuito de aprovechamiento del carbono recuperado.

Esta fase es especialmente relevante porque el beneficio climático de la captura depende del destino posterior del CO₂. Si el carbono capturado vuelve a utilizarse en procesos industriales, será necesario evaluar el balance completo de emisiones y determinar cuánto carbono deja efectivamente de llegar a la atmósfera.

Por ello, la capacidad anunciada de hasta 10.000 toneladas de CO₂ capturadas anualmente no debe interpretarse automáticamente como una reducción neta equivalente de emisiones. El resultado dependerá del funcionamiento real de la instalación y de cómo sea utilizado o gestionado posteriormente el carbono separado.

Una relación industrial que comenzó con mineral de hierro

La cooperación tecnológica se apoya en una relación comercial de tres décadas entre ambas compañías. Rio Tinto realizó en 1996 su primer envío de mineral de hierro del Pilbara australiano a Shougang, vínculo que posteriormente se amplió desde el suministro de materias primas hacia proyectos conjuntos de innovación siderúrgica.

Para Rio Tinto, estos programas tienen además una dimensión estratégica. Una parte sustancial de las emisiones asociadas a la cadena de valor de las grandes productoras de mineral de hierro se genera cuando sus clientes siderúrgicos transforman esa materia prima en hierro y acero.

La minera australiana está desarrollando por ello diferentes rutas junto a productores de acero para disminuir esas emisiones, desde cambios en la preparación y utilización del mineral hasta nuevas tecnologías de reducción y captura de carbono.

Con Shougang ya había avanzado en otra instalación demostrativa de sinterización de menores emisiones, puesta en servicio en 2024. Rio Tinto ha informado que esa tecnología consiguió reducciones de alrededor de 10% de CO₂ por tonelada de sínter durante las pruebas realizadas.

La prueba industrial será clave para medir su potencial

La nueva unidad de Jingtang permite ahora trasladar la captura de carbono desde una instalación piloto pequeña hacia condiciones industriales más representativas.

Shougang continuará optimizando el sistema mientras ambas empresas investigan alternativas para aprovechar el CO₂ recuperado. Rio Tinto aportó soporte técnico durante el desarrollo y escalamiento de la tecnología.

El paso siguiente será determinar si el sistema puede operar de manera estable durante periodos prolongados, cuál es su consumo energético, cuánto cuesta capturar cada tonelada de CO₂ y hasta qué punto puede integrarse en plantas siderúrgicas existentes sin afectar su funcionamiento.

La puesta en marcha, por tanto, no significa que la tecnología esté preparada para un despliegue comercial generalizado. Sí proporciona una plataforma de mayor escala para obtener los datos técnicos y económicos necesarios para evaluar esa posibilidad, en una industria que busca reducir emisiones sin depender exclusivamente del reemplazo inmediato de la enorme capacidad mundial instalada de altos hornos.