La minera reforzará su capacidad para comprar y vender materias primas de otros productores y utilizar derivados financieros para gestionar riesgos. La estrategia apunta a extraer mayor valor de sus activos, pero la compañía descarta convertirse en una casa de trading independiente al estilo de Glencore.
Rio Tinto confirmó este 24 de septiembre que ampliará sus operaciones comerciales para comprar y vender mayores volúmenes de commodities producidos por terceros, en un cambio que busca aprovechar mejor su red global de minas, fundiciones, refinerías, infraestructura logística y relaciones con clientes. La comercialización de la producción propia continuará siendo el núcleo del negocio, pero la minera pretende aumentar gradualmente su participación en transacciones externas y fortalecer el uso de herramientas financieras vinculadas a sus operaciones físicas.
La estrategia forma parte de los cambios impulsados por el CEO Simon Trott, quien asumió la conducción de Rio Tinto en 2025 y ha planteado la necesidad de simplificar el grupo, elevar retornos y obtener más valor de los activos existentes.
La expansión comercial está encabezada por el chief commercial officer, Bold Baatar, y contempla oportunidades particularmente en alúmina y cobre en Norteamérica. Sin embargo, el objetivo declarado no es replicar el modelo de grandes comercializadoras independientes de materias primas.
Rio Tinto mantendrá su propia producción como eje del negocio
La compañía ha insistido en que la comercialización de los metales y minerales procedentes de sus propias operaciones continuará siendo la base de su actividad comercial.
La novedad está en que, junto con esos volúmenes, Rio Tinto pretende aumentar su capacidad para comprar productos a terceros y revenderlos a clientes, una práctica que puede permitirle completar cargamentos, cubrir déficits regionales, aprovechar infraestructura disponible y ofrecer mezclas o especificaciones adaptadas a las necesidades del mercado.
El cambio supone una expansión respecto del modelo histórico de la minera, que ha tenido una presencia en trading significativamente menor que grupos como Glencore.
Rio Tinto busca ahora fortalecer esa capacidad sin separar el negocio comercial de sus operaciones mineras e industriales. La lógica es utilizar el trading como una herramienta para mejorar el desempeño de activos existentes, en lugar de construir una división cuya rentabilidad dependa principalmente de posiciones tomadas en los mercados de commodities.
Alúmina aparece entre los primeros mercados
Una de las áreas analizadas es la alúmina, producto intermedio utilizado para fabricar aluminio.
Rio Tinto posee una amplia cadena de bauxita, refinación de alúmina y fundición de aluminio distribuida entre distintos mercados. Esa configuración puede generar excedentes en determinadas regiones y necesidades de abastecimiento en otras.
Una mayor actividad comercial con material producido por terceros permitiría utilizar esas diferencias regionales para optimizar suministros a refinerías y fundiciones, atender compromisos con clientes y aprovechar mejor la infraestructura logística del grupo.
La oportunidad no implica necesariamente un aumento equivalente de la producción propia. El volumen comercializado podría crecer mediante compras a otras compañías y operaciones posteriores de venta o intercambio.
Cobre y ácido sulfúrico en Norteamérica
El mercado norteamericano del cobre es otro de los focos identificados.
Rio Tinto opera en Estados Unidos la mina y complejo metalúrgico Kennecott, en Utah. La compañía evalúa oportunidades para aumentar la comercialización de material de terceros y aprovechar capacidad existente dentro de sus instalaciones de procesamiento.
Entre los productos considerados se encuentran cátodos de cobre y materias relacionadas con la operación de fundiciones, incluido el ácido sulfúrico, un subproducto que se genera durante el tratamiento de concentrados sulfurados de cobre.
Este tipo de actividad permitiría que Rio Tinto actúe no solo como vendedor de su propia producción, sino también como intermediario y optimizador de flujos físicos entre productores, instalaciones industriales y consumidores.
La estrategia adquiere mayor relevancia en mercados donde existe una fuerte dispersión geográfica entre minas, fundiciones y usuarios finales, y donde las condiciones de suministro pueden cambiar rápidamente.
Derivados para gestionar exposición, no para apostar por precios
El fortalecimiento comercial también contempla una mayor utilización de derivados financieros.
Estos instrumentos permiten fijar precios, proteger márgenes o reducir el riesgo generado entre el momento en que se compra una materia prima y aquel en que se vende.
La estrategia estudiada por Rio Tinto está orientada principalmente a cubrir posiciones y exposiciones derivadas de transacciones físicas, y no a realizar apuestas direccionales sobre la evolución de los precios de los commodities.
Esta distinción es importante. Una empresa que compra cobre a un productor y lo revende posteriormente puede quedar expuesta a movimientos de precios durante ese período. Contratos futuros, opciones y otros derivados pueden utilizarse para reducir ese riesgo.
A medida que aumente la proporción de material de terceros, también podría crecer la necesidad de administrar financieramente esas exposiciones.
Equipo comercial podría aumentar desde los actuales 20 traders
El área comercial de Rio Tinto cuenta actualmente con alrededor de 20 traders, y la estrategia contempla sumar nuevos especialistas a medida que aumenten los volúmenes y productos comercializados.
El equipo continuará siendo considerablemente menor que las grandes plataformas internacionales especializadas exclusivamente en trading, pero la ampliación refleja el cambio de énfasis impulsado por la administración.
Trott ya había anticipado en mayo que veía oportunidades en contar con una estructura comercial más fuerte para operar en un mercado internacional caracterizado por mayor volatilidad.
Esa visión también está relacionada con las discusiones mantenidas durante los últimos años entre Rio Tinto y Glencore. Las conversaciones para una eventual combinación entre ambas compañías no prosperaron, pero pusieron en evidencia las diferencias entre sus modelos: mientras Rio Tinto concentra gran parte de su negocio en minería y producción, Glencore combina activos mineros con una de las mayores plataformas mundiales de comercialización de materias primas.
Una herramienta para elevar el rendimiento de los activos
La expansión del trading se inserta en un programa más amplio con el que Rio Tinto busca mejorar retornos sin depender exclusivamente de construir nuevas minas.
Una operación comercial más activa podría permitir a la compañía utilizar capacidad ociosa en instalaciones industriales, combinar producción propia con material externo y aprovechar diferencias regionales de oferta y demanda.
También puede generar mayores márgenes en torno a activos que ya existen, reduciendo la necesidad de que todo el crecimiento provenga directamente de mayores volúmenes de extracción.
Eso no significa que Rio Tinto abandone su perfil de productor. La empresa ha señalado que sus propias toneladas seguirán siendo el fundamento de la actividad comercial.
La diferencia será que alrededor de esa producción pretende construir una plataforma más flexible, capaz de incorporar materias primas de terceros, herramientas de cobertura y operaciones destinadas a optimizar su infraestructura global.
El resultado será una Rio Tinto con mayor presencia en los mercados físicos de metales, aunque todavía lejos de un modelo en que el trading opere como un negocio independiente de la minería.









