La primera Mesa de Turismo Antártico reunió a ministerios, autoridades de Magallanes, Fuerzas Armadas e INACH para coordinar infraestructura, servicios y actividad turística. La instancia busca elaborar una hoja de ruta, pero todavía no contempla un presupuesto ni una cartera de obras anunciada específicamente para este trabajo.
El Gobierno abrió una nueva instancia de coordinación para fortalecer el papel de Punta Arenas y la Región de Magallanes como plataforma logística y turística hacia la Antártica, articulando a los ministerios relacionados con política exterior, infraestructura, medio ambiente, ciencia, turismo y defensa junto con autoridades regionales y organismos que participan directamente en las operaciones antárticas.
La denominada Mesa de Turismo Antártico, realizada en Santiago y difundida durante esta semana, busca construir una visión común y una hoja de ruta para desarrollar la actividad vinculada al continente blanco, combinando capacidad logística, servicios especializados, turismo y protección ambiental. La reunión corresponde a una etapa de planificación y coordinación: la información oficial disponible no incorpora un monto de inversión específico, una cartera de nuevas obras adjudicadas ni un cronograma de construcción asociado directamente a esta mesa.
La instancia fue encabezada por autoridades del área de Turismo y contó con la participación del ministro subrogante de Relaciones Exteriores, Patricio Torres; los subsecretarios María Paz Lagos, de Turismo; Christian Bolívar, de Fuerzas Armadas; José Ignacio Vial, de Medio Ambiente; Carolina Rossi, de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; y Nicolás Balmaceda, de Obras Públicas.
Por Magallanes participaron la delegada presidencial regional Ericka Farías y el gobernador Jorge Flies, además de representantes de la Armada, la Fuerza Aérea y el Instituto Antártico Chileno (INACH).
Una plataforma para vuelos, navegación, ciencia y turismo
El objetivo apunta a reforzar las capacidades que permiten utilizar el extremo austral de Chile como punto de apoyo para operaciones que posteriormente continúan hacia territorio antártico.
La logística asociada a esas actividades comprende transporte aéreo y marítimo, abastecimiento, movimiento de personas y carga, almacenamiento, servicios portuarios y aeroportuarios, apoyo a expediciones científicas y atención a operadores turísticos.
Cancillería planteó que el trabajo debe avanzar en la consolidación de Magallanes como plataforma para las actividades turísticas antárticas mediante el desarrollo de servicios asociados e infraestructura operacional y logística, fortaleciendo al mismo tiempo su posicionamiento internacional.
La estrategia no parte desde cero. El Plan Estratégico Antártico 2026-2030, aprobado por el Consejo de Política Antártica, ya contempla el fortalecimiento de las capacidades logísticas y de infraestructura del país, además de medidas vinculadas con investigación científica, cooperación internacional y sostenibilidad ambiental.
Punta Arenas ocupa un lugar central en esa planificación por su cercanía con la península antártica, su infraestructura aeroportuaria y portuaria y la presencia de operadores públicos y privados especializados.
Turismo bajo exigencias ambientales
La coordinación gubernamental también busca resolver una tensión central para el desarrollo de la actividad antártica: aumentar las capacidades turísticas y logísticas sin reducir los estándares ambientales aplicables a un territorio sometido a un régimen internacional especialmente estricto.
La mesa tiene entre sus propósitos compatibilizar el crecimiento del turismo con la protección del medio ambiente, la educación vinculada al patrimonio antártico y los intereses de Chile en la zona.
La Antártica está regulada por el Sistema del Tratado Antártico y por normas que establecen obligaciones de protección ambiental para las actividades desarrolladas en el continente y sus ecosistemas asociados.
En el caso chileno, el Estatuto Antártico establece además un marco para las actuaciones nacionales y contempla entre sus objetivos fortalecer la capacidad del país como proveedor de servicios operativos, logísticos, tecnológicos y científicos, junto con fomentar el desarrollo económico y social de Magallanes asociado a la actividad antártica.
Eso obliga a que cualquier expansión de la plataforma logística sea analizada no solo desde su potencial económico, sino también desde las exigencias operacionales y ambientales que rigen las expediciones, proyectos científicos y actividades turísticas.
Infraestructura que ya está en desarrollo
Aunque la nueva mesa no anunció un paquete propio de inversiones, su trabajo coincide con distintos proyectos de infraestructura que ya se ejecutan o planifican en el extremo austral y que pueden reforzar la capacidad logística antártica de Chile.
Entre ellos figura el muelle multipropósito de Puerto Williams, cuya segunda etapa alcanzó recientemente 64% de avance. Las obras representan una inversión cercana a $22 mil millones y tienen proyectado terminar en febrero de 2027, con el objetivo de mejorar la conectividad marítima y apoyar, entre otras actividades, al turismo y la logística científica antártica.
También se desarrollan trabajos y planificación asociados al Aeródromo Teniente Marsh, en la isla Rey Jorge. A comienzos de septiembre, otra mesa gubernamental revisó obras de mantenimiento de su pista, necesidades de infraestructura sostenible y alternativas para mejorar las capacidades logísticas de las operaciones antárticas.
A ello se suma el proyecto de reposición de la Base Profesor Julio Escudero, principal estación científica permanente del INACH en la Antártica, cuyo diseño contempla superar los 3.500 metros cuadrados y ampliar las capacidades científicas y logísticas de la instalación.
En Punta Arenas, el Plan de Desarrollo de Zonas Extremas mantiene además al Centro Antártico Internacional entre sus iniciativas relevantes para fortalecer el papel de la ciudad como polo científico y logístico.
El siguiente paso será definir una hoja de ruta
La primera reunión deja instalada una estructura de coordinación entre organismos que hasta ahora intervienen desde ámbitos distintos: política exterior, turismo, defensa, investigación, infraestructura y regulación ambiental.
El desafío será traducir esa coordinación en medidas concretas y determinar cuáles requerirán inversiones públicas, participación privada, mejoras regulatorias o ampliaciones de infraestructura.
Por ahora, el resultado principal es la decisión de avanzar hacia una hoja de ruta común para el turismo y la logística antártica, con Magallanes como eje territorial.
No existe todavía, producto de esta mesa, un anuncio de cuánto invertirá el Estado, qué nuevas obras serán construidas ni cuándo comenzarían. La etapa iniciada corresponde a la definición de prioridades y coordinación institucional que deberá preceder a eventuales proyectos específicos.
La relevancia para Punta Arenas radica precisamente en ese proceso: la ciudad compite por concentrar una mayor proporción de los servicios que requieren expediciones científicas, operadores turísticos y programas antárticos internacionales, una actividad que depende tanto de su posición geográfica como de disponer de infraestructura portuaria, aeroportuaria y logística capaz de operar bajo las particulares condiciones del continente blanco.









