Minería Internacional

Perú podría elevar su producción de cobre a 5 millones de toneladas anuales con nuevos proyectos y ampliaciones

Perú podría incrementar su producción de cobre a 5 millones de toneladas anuales gracias a nuevos proyectos mineros, aunque su éxito depende de inversiones y mejoras en infraestructura.

Perú podría elevar su producción de cobre a 5 millones de toneladas anuales con nuevos proyectos y ampliaciones
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Víctor Gobitz, presidente de PERUMIN 38, estima que dos polos mineros en el norte y sur del país podrían aportar entre 2 y 3 millones de toneladas adicionales al año. La meta depende de inversiones e infraestructura aún por concretar.

Perú podría alcanzar una producción de 5 millones de toneladas de cobre al año mediante el desarrollo de nuevos yacimientos y la ampliación de minas en operación, planteó Víctor Gobitz, presidente de PERUMIN 38, en declaraciones difundidas en septiembre de 2026. Su estimación se concentra en proyectos del norte y sur del país, pero no fija una fecha para llegar a ese volumen: requiere coordinar inversiones mineras con puertos, energía y transporte.

Gobitz utilizó como punto de partida una producción aproximada de 2,5 millones de toneladas. La última cifra anual oficial es mayor: el Ministerio de Energía y Minas de Perú registró 2,77 millones de toneladas métricas finas en 2025. Frente a ese resultado, alcanzar los 5 millones exigiría sumar alrededor de 2,23 millones de toneladas anuales. Entre enero y julio de 2026, la producción llegó a 1,60 millones de toneladas, un 2,2% más que en igual período del año anterior. Esos datos permiten dimensionar la propuesta, pero no constituyen una trayectoria asegurada hacia la meta.

Cajamarca concentra la apuesta del norte

Gobitz identificó un primer polo cuprífero alrededor de Cajamarca, donde situó proyectos como Michiquillay, Galeno, Conga y La Granja. También incluyó Cañariaco dentro del conjunto de iniciativas del norte. A su juicio, el desarrollo de esta zona podría aportar entre 1 millón y 1,5 millones de toneladas de cobre al año. Se trata de potencial productivo asociado a proyectos que deberán avanzar antes de convertirse en oferta efectiva.

El desafío no se limita a construir minas. Cajamarca no tiene salida al mar, por lo que una expansión de esa magnitud necesitaría conexiones de transporte y capacidad portuaria, además de suministro eléctrico y comunicaciones. Gobitz mencionó Eten, en Lambayeque, y Bayóvar, en Piura, como posibles puntos de salida. Ninguna de esas alternativas equivale, por sí sola, a una decisión logística adoptada para el conjunto de los proyectos.

Su propuesta consiste en planificar esas obras junto con las faenas. Los proyectos desarrollados de forma aislada podrían enfrentar mayores costos y demoras si cada uno tuviera que resolver por separado sus necesidades de infraestructura. Esa coordinación requeriría decisiones tanto de empresas como del sector público, especialmente cuando se trate de obras de uso compartido.

El sur reúne proyectos y minas que pueden crecer

El segundo polo comprende principalmente Arequipa, Moquegua, Apurímac y parte de Cusco. Allí Gobitz mencionó Tía María, Los Chancas, Trapiche y Antilla, además de iniciativas de expansión. Estimó para el sur un potencial similar al del norte, de entre 1 millón y 1,5 millones de toneladas anuales. La suma de ambos polos explica su cálculo de entre 2 y 3 millones de toneladas adicionales, aunque su puesta en marcha dependería del avance de cada proyecto.

El sur dispone de infraestructura minera y del puerto de Matarani, una ventaja respecto de los proyectos del norte. Eso no elimina las obras pendientes: Gobitz planteó que el crecimiento de algunas operaciones requeriría articular el abastecimiento de ácido sulfúrico y la capacidad industrial vinculada a la fundición de Ilo. La disponibilidad de infraestructura existente puede facilitar el desarrollo de una zona, pero no sustituye las inversiones específicas que demandaría un aumento sostenido de producción.

Inversión potencial, no producción comprometida

Además de los proyectos nuevos, Gobitz destacó las opciones de crecimiento en operaciones existentes, entre ellas Las Bambas, Toromocho, Antamina y Cerro Verde. Calculó que las inversiones para ampliar minas, elevar su producción o extender su vida útil podrían alcanzar entre US$5.000 millones y US$6.000 millones anuales. Es una estimación de inversión potencial, no un monto ya ejecutado ni un presupuesto aprobado para un año determinado.

Gobitz cifró en más de US$60.000 millones el portafolio cuprífero que considera pendiente de ejecución. Ese cálculo debe distinguirse de la Cartera de Proyectos de Inversión Minera 2026 del ministerio peruano: el catastro oficial suma más de US$64.075 millones en 66 iniciativas de distintos minerales, distribuidas en 19 departamentos. Tampoco esa cartera representa dinero desembolsado; reúne proyectos con diferentes grados de avance. Las declaraciones difundidas de Gobitz no detallan una metodología que permita equiparar directamente ambos montos.

Para convertir el potencial geológico en producción, Gobitz propuso ordenar las inversiones mineras y de infraestructura con una mirada de unos 20 años. Ese horizonte corresponde a la planificación que plantea, no a un compromiso de alcanzar los 5 millones de toneladas en ese plazo. PERUMIN 38, la convención que preside, se realizará del 20 al 24 de septiembre de 2027 en Arequipa; sus declaraciones fueron formuladas antes de esa edición. Por ahora, el dato comprobado es la producción actual de Perú. La cifra de 5 millones sigue siendo una posibilidad condicionada al desarrollo de proyectos y ampliaciones.