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Sistema frontal deja 13 fallecidos, siete desaparecidos y más de 63 mil personas aisladas en Chile

El sistema frontal que azota Chile ha dejado 13 muertos y más de 63 mil personas aisladas, con un impacto severo en Atacama y Coquimbo, donde se intensifican los esfuerzos de búsqueda y ayuda.

Sistema frontal deja 13 fallecidos, siete desaparecidos y más de 63 mil personas aisladas en Chile

La emergencia afecta a diez regiones y mantiene su mayor impacto en Atacama y Coquimbo, donde persisten cortes de rutas, problemas de conectividad y amplias interrupciones de servicios básicos.

El sistema frontal que golpeó a gran parte del país elevó a 13 el número de personas fallecidas, mientras otras siete permanecen desaparecidas y 63.005 continúan aisladas debido a cortes de caminos, crecidas de cauces, deslizamientos y daños en infraestructura.

El nuevo balance nacional muestra que la emergencia sigue lejos de estar completamente superada. Aunque las precipitaciones han disminuido en algunas zonas, miles de familias todavía enfrentan dificultades para desplazarse, acceder a servicios básicos o recibir ayuda, especialmente en localidades rurales y sectores apartados de Atacama y Coquimbo.

Las autoridades mantienen desplegados equipos de emergencia, policías, Fuerzas Armadas, personal municipal y organismos técnicos para avanzar en búsquedas, habilitar rutas y entregar suministros a las comunidades más afectadas.

Aumentan las víctimas y continúa la búsqueda de desaparecidos

La cifra de fallecidos subió en dos personas respecto del balance anterior y llegó a 13 a nivel nacional. Paralelamente, el número de desaparecidos aumentó a siete.

El incremento se produjo después de que se incorporara una denuncia por presunta desgracia correspondiente a tres personas que permanecen sin ubicación en San José de Maipo, en la Región Metropolitana.

Las labores de búsqueda se desarrollan en un escenario complejo, marcado por terrenos inestables, rutas interrumpidas, bajas temperaturas y cauces que todavía presentan condiciones de riesgo. En estas operaciones participan equipos especializados y personal de emergencia desplegado en distintos puntos del país.

El balance puede continuar cambiando a medida que se restablezcan las comunicaciones con localidades aisladas y los equipos logren ingresar a zonas que permanecen con acceso restringido.

Más de 63 mil personas permanecen aisladas

Uno de los principales problemas es la cantidad de personas que continúan sin conectividad terrestre normal. En total, 63.005 habitantes permanecen aislados, con la mayor concentración entre las regiones de Atacama y Coquimbo.

El aislamiento no implica necesariamente que todas las personas hayan perdido sus viviendas, pero sí que enfrentan problemas para entrar o salir de sus localidades por cortes de caminos, daños en puentes, rodados, activación de quebradas o acumulación de agua y barro.

Esta situación afecta el abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustible y agua potable, además del traslado de pacientes que requieren atención periódica, como personas sometidas a diálisis o tratamientos médicos de alta frecuencia.

También genera dificultades para trabajadores, productores agrícolas, transportistas y pequeños comercios que dependen de la conectividad vial para operar.

Damnificados y albergados por la emergencia

El sistema frontal deja hasta ahora 2.281 personas damnificadas, principalmente en las regiones de Valparaíso, La Araucanía y Biobío.

A ellas se suman 1.412 personas albergadas, concentradas especialmente en la Región de Coquimbo. Los recintos habilitados entregan alojamiento temporal, alimentación y apoyo básico a familias que debieron evacuar o cuyas viviendas no se encuentran en condiciones seguras.

La permanencia en albergues dependerá del estado estructural de las casas, la restitución de los servicios básicos y las condiciones de seguridad de cada sector. En algunos casos, el retorno podría demorarse debido a la presencia de barro, humedad, daños eléctricos o riesgo de nuevos deslizamientos.

Las familias afectadas deben esperar la evaluación técnica correspondiente antes de regresar a inmuebles con daños importantes. Ingresar sin una revisión previa puede exponerlas a derrumbes, filtraciones eléctricas o contaminación del agua acumulada.


Más de 23 mil viviendas registran algún nivel de daño

El catastro preliminar contabiliza 81 viviendas destruidas y 2.761 con daño mayor. Otras 19.247 presentan daño menor y 1.771 todavía se encuentran en proceso de evaluación.

Las cifras podrían modificarse durante los próximos días, a medida que los municipios y equipos técnicos puedan acceder a sectores rurales o localidades que continúan incomunicadas.

Una vivienda con daño mayor puede requerir reparaciones estructurales relevantes antes de volver a ser habitada. En cambio, los daños menores suelen incluir problemas en techumbres, filtraciones, cierres perimetrales, instalaciones interiores o acumulación de agua y barro.

El levantamiento de información será clave para determinar las ayudas de emergencia, materiales de reparación y eventuales soluciones habitacionales que correspondan en cada caso.

Cortes de luz y agua mantienen presión sobre los hogares

Al cierre de las 20:00 horas del martes, más de 87 mil clientes permanecían sin suministro eléctrico entre Atacama y La Araucanía. Los mayores problemas se concentraban en Coquimbo y Valparaíso.

La falta de electricidad afecta la calefacción, conservación de alimentos, carga de teléfonos, funcionamiento de equipos médicos domiciliarios y sistemas de comunicación. También complica la operación de almacenes, estaciones de servicio, centros de salud y pequeñas empresas.

La interrupción del agua potable es todavía más extensa. En la Región de Coquimbo, 176.811 clientes se mantenían sin suministro, mientras otros 5.079 estaban afectados en Atacama.

Ante cortes prolongados, las familias deben cuidar las reservas disponibles, evitar consumos no esenciales y utilizar agua segura para beber, cocinar y preparar alimentos. Cuando el servicio sea restablecido, conviene seguir las instrucciones entregadas localmente, especialmente si existen cambios de color, olor o turbiedad.

Ayuda humanitaria supera las 150 toneladas

El despliegue de emergencia incluye el envío de alimentos, agua, artículos de higiene, frazadas y otros elementos esenciales hacia las regiones afectadas.

Un segundo avión de la Fuerza Aérea trasladó nueve toneladas de ayuda a Atacama. Con este operativo, el volumen total despachado a las distintas regiones supera las 150 toneladas.

El principal desafío es distribuir los suministros en comunas con rutas cortadas o sectores rurales aislados. En algunos casos, la entrega requiere apoyo aéreo, vehículos especiales o coordinación con municipios y equipos desplegados en terreno.

Durante el martes también se enviaron 36 mensajes del Sistema de Alerta de Emergencia para ordenar evacuaciones o advertir sobre riesgos. Desde el inicio del evento se han despachado 161 alertas, principalmente en Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

Qué deben revisar las personas en zonas afectadas

Quienes viven en áreas bajo emergencia deben mantener atención a las alertas oficiales y evitar acercarse a ríos, quebradas, pasos bajo nivel o caminos que hayan sido cerrados.

También es importante no cruzar zonas inundadas, incluso cuando el nivel del agua parezca bajo. La corriente puede ocultar socavones, arrastrar vehículos o provocar una caída.

Las personas aisladas, especialmente aquellas con enfermedades crónicas, falta de medicamentos o problemas de abastecimiento, deben comunicar su situación a los equipos municipales o de emergencia disponibles en su territorio.

La etapa siguiente estará marcada por la rehabilitación de caminos, reposición de servicios y evaluación de viviendas. Sin embargo, mientras existan suelos saturados, infraestructura dañada y nuevos pronósticos de precipitaciones, el riesgo no desaparece completamente. Las cifras oficiales seguirán sujetas a actualización a medida que los equipos ingresen a las localidades que aún permanecen desconectadas.

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