
Zachry Group desarrollará los estudios civiles, mecánicos y eléctricos para avanzar en el diseño y licenciamiento de una planta nuclear de cuarta generación en el campus Texas A&M-RELLIS.
Terrestrial Energy puso en marcha una nueva fase de ingeniería para desarrollar su reactor nuclear modular de sales fundidas en Texas, Estados Unidos. La compañía firmó un acuerdo de servicios con Zachry Group, que asumirá trabajos técnicos vinculados a las estructuras civiles, sistemas mecánicos e instalaciones eléctricas del futuro complejo ubicado en el campus Texas A&M-RELLIS, en la ciudad de Bryan.
El contrato marca el paso desde la planificación inicial hacia estudios necesarios para caracterizar el emplazamiento y preparar una futura solicitud de permiso de construcción ante la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, NRC.
El proyecto utilizará la tecnología Integral Molten Salt Reactor, conocida como IMSR, diseñada para generar electricidad continua y calor industrial de alta temperatura. Su desarrollo podría abrir una alternativa de suministro energético para industrias intensivas en consumo, entre ellas minería, procesamiento de minerales, producción de combustibles, manufactura avanzada, centros de datos y desalinización.
Ingeniería para avanzar hacia el permiso nuclear
Zachry Group aportará capacidades de ingeniería nuclear, gestión de construcción y control de calidad bajo estándares aplicables a instalaciones atómicas. Los trabajos ya comenzaron en Texas A&M-RELLIS y estarán orientados a respaldar las actividades de diseño, desarrollo tecnológico y licenciamiento de Terrestrial Energy.
El alcance incluye el análisis de estructuras civiles, sistemas mecánicos y componentes eléctricos. Estas disciplinas serán determinantes para definir cómo se integrará la planta al terreno, cuáles serán sus requerimientos de infraestructura y qué medidas deberán incorporarse para cumplir las exigencias regulatorias.
La relación entre ambas compañías comenzó antes del actual contrato. Una filial especializada de Zachry participa desde 2022 en el modelamiento termohidráulico del reactor y, en 2024, las partes acordaron ampliar la colaboración hacia la evaluación de sitios y el desarrollo de posibles proyectos comerciales.
El nuevo acuerdo convierte esa cooperación técnica en un programa directamente vinculado con la planta proyectada en Texas.
Un complejo sobre 77 acres en el campus RELLIS
Terrestrial Energy dispone de acceso exclusivo a aproximadamente 77 acres —unos 31 hectáreas— dentro del campus Texas A&M-RELLIS. El terreno fue asegurado mediante acuerdos de arrendamiento y colaboración en investigación suscritos con el sistema universitario en junio de 2026.
El control del sitio permite ejecutar estudios geológicos, ambientales y de ingeniería requeridos para preparar una solicitud de autorización ante la NRC. También facilita la instalación de infraestructura de pruebas y el desarrollo de programas relacionados con el reactor y su combustible.
Texas A&M creó el RELLIS Energy Proving Ground como una plataforma para acercar tecnologías energéticas avanzadas desde la etapa de diseño hasta su aplicación comercial. El recinto reúne terrenos, capacidades académicas, laboratorios, especialistas e infraestructura para que desarrolladores nucleares puedan realizar pruebas, estudios y procesos de licenciamiento.
Terrestrial Energy ya abrió una oficina de ingeniería y gestión de proyectos en el campus, desde donde coordinará los trabajos con la universidad, contratistas y futuros integrantes de la cadena de suministro.
Reactor modular produciría electricidad y calor industrial
La configuración comercial planteada por Terrestrial Energy considera dos unidades IMSR capaces de entregar en conjunto cerca de 392 MW eléctricos y 882 MW térmicos. La instalación ocuparía una superficie operativa aproximada de siete hectáreas.
El reactor está diseñado para operar con combustible de uranio de bajo enriquecimiento integrado en una mezcla de sales fundidas. A diferencia de las centrales nucleares convencionales, que utilizan agua a alta presión para transportar el calor generado por la fisión, el IMSR emplea sales líquidas como combustible y medio de transferencia térmica.
Esta arquitectura permite producir calor de hasta aproximadamente 585 °C, condición que amplía sus posibles usos más allá de la generación eléctrica. La energía térmica podría destinarse directamente a procesos industriales o convertirse en electricidad mediante sistemas de generación a vapor.
El núcleo, las bombas, los intercambiadores de calor y los mecanismos de apagado se encuentran contenidos en una unidad sellada. El diseño considera reemplazar el módulo completo después de su periodo operativo, estimado en alrededor de siete años, en lugar de intervenir sus componentes internos durante la operación.
Terrestrial Energy proyecta construir, licenciar y poner en servicio sus primeras plantas comerciales durante los primeros años de la década de 2030. El calendario dependerá de la ingeniería, la fabricación de componentes, el acceso al combustible, el financiamiento y las aprobaciones regulatorias.
Potencial energético para minería y procesamiento de minerales
El avance del proyecto será observado por la minería debido a la necesidad creciente de contar con electricidad firme, predecible y con bajas emisiones. Las operaciones mineras modernas requieren suministro continuo para plantas concentradoras, sistemas de bombeo, ventilación subterránea, chancado, molienda, transporte de mineral y producción de agua desalinizada.
Las energías solar y eólica han reducido la huella de carbono de distintas faenas, pero su variabilidad obliga a complementarlas con almacenamiento, respaldo térmico o conexiones eléctricas robustas. Los reactores modulares buscan ocupar ese espacio mediante generación disponible durante las 24 horas y con menor dependencia de las condiciones meteorológicas.
El calor producido por un reactor de sales fundidas también podría utilizarse en procesos que actualmente dependen de combustibles fósiles. Entre las aplicaciones potenciales se encuentran el secado de concentrados, la producción de vapor, el tratamiento de minerales, la generación de hidrógeno y la desalinización de agua de mar.
No existen todavía anuncios de instalación de esta tecnología en una faena minera. Sin embargo, el modelo de generación distribuida y cogeneración industrial que desarrolla Terrestrial Energy podría resultar compatible con distritos mineros que concentran grandes consumos eléctricos y térmicos.
Su adopción dependerá de factores como costos de construcción, plazos regulatorios, aceptación territorial, manejo de residuos radiactivos, seguridad operacional y competitividad frente a las energías renovables acompañadas de almacenamiento.
Uranio y minerales críticos ganan espacio en la transición energética
El despliegue de nuevos reactores también tendría consecuencias para el mercado de materias primas. El IMSR fue diseñado para utilizar uranio estándar de bajo enriquecimiento, inferior al 5% de uranio-235, una especificación disponible en la cadena convencional de combustible nuclear.
Una expansión comercial de los reactores modulares aumentaría la demanda por uranio, servicios de conversión y enriquecimiento, materiales resistentes a altas temperaturas, grafito nuclear y componentes especializados.
Para los países productores de cobre, el crecimiento de la generación nuclear avanzada también representa una señal relevante. Las centrales, redes eléctricas, sistemas de control y nuevas instalaciones industriales requieren cobre para cableado, motores, transformadores, electrónica de potencia y conexión a infraestructura de transmisión.
La industria deberá observar ahora la evolución de los estudios en Texas A&M-RELLIS y el ingreso formal del proyecto al proceso de permisos de la NRC. La ingeniería contratada a Zachry no equivale todavía a una autorización para construir, pero establece una base técnica concreta para intentar convertir el reactor de sales fundidas en una planta comercial.
El resultado será relevante para sectores que necesitan energía constante y de gran escala. Entre ellos se encuentra la minería, cuya competitividad futura estará cada vez más vinculada al acceso a electricidad segura, costos estables y soluciones capaces de reducir emisiones sin comprometer la continuidad de las operaciones.