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En 1851, Chile estrenó su primer ferrocarril para sacar minerales del desierto

La ruta entre Copiapó y Caldera debía resolver un obstáculo que afectaba directamente a los minerales extraídos en el interior.

En 1851, Chile estrenó su primer ferrocarril para sacar minerales del desierto

El auge de la minería de plata en Atacama impulsó la construcción del primer ferrocarril de Chile: una línea entre Copiapó y el puerto de Caldera pensada para mover minerales desde el interior hasta la costa. El primer tramo, entre Caldera y Monte Amargo, se inauguró en julio de 1851; el recorrido completo, de unos 81 kilómetros, quedó habilitado en diciembre de ese año y comenzó a operar regularmente el 1 de enero de 1852.

La distancia no era el único problema que debía resolver. Tras el descubrimiento de Chañarcillo, en 1832, Copiapó concentró actividad minera y un creciente movimiento de carga, provisiones y pasajeros. Llevar el mineral a un puerto dependía de transportes terrestres, mientras que Caldera ofrecía una salida marítima para los productos de la provincia. El ferrocarril conectó esos puntos con una vía permanente y redujo la dependencia de los largos traslados por tierra.

Chañarcillo impulsó la conexión entre Copiapó y el puerto

La iniciativa fue encabezada por el empresario e ingeniero estadounidense William Wheelwright, quien reunió capitales locales para desarrollar el proyecto. La construcción comenzó en Caldera en 1850, con técnicos e ingenieros llegados desde Estados Unidos y Europa. Los rieles se importaron desde Inglaterra y se montaron sobre durmientes de roble, de acuerdo con los antecedentes históricos recopilados por la Biblioteca Nacional de Chile.

La línea fue una empresa privada, no una obra de la posterior Empresa de los Ferrocarriles del Estado. Su orientación minera también se reflejó en la infraestructura de sus terminales: en Caldera se levantó una estación de gran tamaño, proyectada para resguardar dentro de ella un tren y su carga; en Copiapó se construyeron bodegas para almacenar minerales transportados desde el interior.

El trazado cruzaba terreno desértico entre la ciudad y la costa. En su recorrido se contemplaron puntos intermedios como Monte Amargo, Chañarcillo, Ramadilla, Piedra Colgada, Toledo y Bodega, aunque las estaciones principales se ubicaron en Copiapó y Caldera. La conexión llevó el mineral hacia el puerto, donde podía embarcarse, y permitió también el traslado de personas y suministros.

La locomotora “Copiapó” recorrió primero el tramo hasta Monte Amargo

La primera máquina de la línea, llamada “Copiapó”, llegó al puerto de Caldera en junio de 1851. Era una locomotora a leña encargada a la firma estadounidense Norris & Brothers. El 4 de julio realizó el viaje inaugural hasta Monte Amargo, antes de que la vía llegara a Copiapó. El recorrido completo fue inaugurado el 25 de diciembre de 1851; el servicio regular comenzó días después, el 1 de enero de 1852.

Esas fechas explican por qué las fuentes pueden referirse a distintos hitos cuando hablan del “primer ferrocarril”: en julio se abrió el tramo inicial, mientras que en diciembre el tren completó la conexión entre la costa y la ciudad. La precisión también importa al comparar su lugar en la historia ferroviaria: fue la primera línea construida en Chile, pero no la primera de Sudamérica. La línea de Guyana data de 1848 y el ferrocarril entre Lima y Callao fue inaugurado en mayo de 1851.

El ferrocarril extendió sus ramales hacia distritos mineros

La línea no quedó limitada al trayecto entre Copiapó y Caldera. En los años siguientes se prolongó por el valle y sumó ramales hacia zonas mineras. Los registros patrimoniales describen un tendido total de 151 kilómetros, con una conexión de 42 kilómetros a Chañarcillo y otra de 50 kilómetros hacia Puquios. Esas extensiones llevaron el transporte ferroviario más cerca de los puntos de extracción.

El cambio verificable fue una nueva conexión logística entre las minas, la ciudad y el puerto, además de la aparición de infraestructura ferroviaria y portuaria en ambos extremos. Los antecedentes consultados no cuantifican cuánto bajaron los costos de transporte ni permiten atribuir al tren, por sí solo, el crecimiento posterior de la economía regional. La locomotora “Copiapó” dejó de operar en 1858, según el Consejo de Monumentos Nacionales; la línea, entretanto, había iniciado una transformación duradera del transporte de minerales en Atacama.

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¿Cuándo se inauguró el primer tramo del ferrocarril entre Caldera y Monte Amargo?

El primer tramo del ferrocarril entre Caldera y Monte Amargo se inauguró en julio de 1851.

¿Qué distancia cubría el recorrido completo del ferrocarril entre Copiapó y Caldera?

El recorrido completo del ferrocarril entre Copiapó y Caldera cubría una distancia de aproximadamente 81 kilómetros.

¿Quién encabezó la iniciativa para construir el ferrocarril entre Copiapó y Caldera?

La iniciativa para construir el ferrocarril entre Copiapó y Caldera fue encabezada por el empresario e ingeniero estadounidense William Wheelwright.

¿Cuándo comenzó a operar regularmente el ferrocarril entre Copiapó y Caldera?

El ferrocarril entre Copiapó y Caldera comenzó a operar regularmente el 1 de enero de 1852.

¿Cuánto se extendió el ferrocarril en los años siguientes a su inauguración?

En los años siguientes a su inauguración, el ferrocarril se extendió por el valle, sumando un total de 151 kilómetros, con ramales de 42 kilómetros hacia Chañarcillo y 50 kilómetros hacia Puquios.