
Una anomalía circular detectada por Arthur Hickman en 2007 terminó siendo una estructura de impacto. Una perforación de casi 65 metros encontró vidrio, roca triturada y concentraciones de metales compatibles con la entrada de material extraterrestre.
En 2007, el geólogo Arthur Hickman examinaba imágenes de Google Earth de una zona minera de Australia Occidental cuando una forma casi perfectamente circular interrumpió su búsqueda de depósitos de hierro. La estructura, situada en la cordillera Ophthalmia, en la región de Pilbara y unos 36 kilómetros al norte de Newman, medía alrededor de 260 metros de diámetro.
Años de trabajo de campo y una perforación realizada directamente en su centro terminaron aportando evidencias de que se trataba de un cráter producido por el impacto de un meteorito. La estructura pasó a ser conocida como cráter Hickman y posteriormente fue objeto de distintos estudios destinados a determinar su origen, edad y composición.
Un círculo que no encajaba con el paisaje
Hickman trabajaba para el Geological Survey of Western Australia y utilizaba imágenes satelitales para estudiar una región intensamente explorada por sus grandes depósitos de hierro.
Lo que llamó su atención fue una depresión circular con un borde elevado y un fondo relativamente plano, una geometría difícil de explicar únicamente mediante los procesos habituales de erosión.
La estructura tiene cerca de 260 metros de diámetro y alcanza aproximadamente 30 metros de desnivel entre el borde y su piso actual. Se encuentra sobre antiguas formaciones rocosas del Paleoproterozoico, entre ellas la Woongarra Rhyolite y la Boolgeeda Iron Formation.
Tras el descubrimiento visual, Hickman comunicó el hallazgo al geólogo Andrew Glikson. Las primeras inspecciones realizadas en terreno encontraron fracturas, brechas y alteraciones concentradas alrededor de la estructura.
En 2008, Hickman, Glikson y John Vickers publicaron una investigación que identificó el impacto meteorítico como la explicación más probable para la formación del cráter.
Los modelos desarrollados posteriormente plantearon que el objeto responsable pudo haber tenido cerca de 10 metros de diámetro y que el cráter original habría sido considerablemente más profundo que la depresión visible actualmente.
Con el paso del tiempo, sedimentos, bloques desprendidos de las paredes y materiales transportados por el agua fueron rellenando buena parte de la estructura.
La perforación llegó a 64,7 metros
La oportunidad de comprobar qué había bajo el centro del cráter apareció a fines de 2012.
El Geological Survey of Western Australia y la minera Atlas Iron, que mantenía derechos de exploración en el sector, realizaron una perforación diamantina vertical directamente en el centro de la estructura.
El sondaje alcanzó 64,7 metros de profundidad.
Los primeros 48,4 metros estaban compuestos principalmente por arcilla, arena, grava y grandes fragmentos de roca acumulados después de la formación de la depresión.
A partir de esa profundidad, sin embargo, la composición comenzó a cambiar.
Entre 48,4 y 55,1 metros apareció una brecha caótica formada por fragmentos angulosos de riolita, pequeñas cantidades de formación de hierro bandeado y fragmentos de roca vítrea altamente vesicular.
Ese tipo de material puede generarse cuando una gran cantidad de energía fragmenta y funde parcialmente las rocas durante un impacto.
Más abajo, entre 55,1 y 64,7 metros, la perforación atravesó la antigua riolita del subsuelo, fuertemente fracturada y alterada.
La secuencia encontrada era consistente con la estructura esperada en un cráter de impacto simple: sedimentos depositados después del evento, una capa de brecha generada por el impacto y finalmente el basamento rocoso dañado.
Níquel, cobalto y metales del grupo del platino
La composición química de las muestras entregó una evidencia adicional.
Las brechas que contenían material fundido mostraron enriquecimientos de níquel, cobalto, oro y elementos del grupo del platino, en concentraciones superiores a las presentes normalmente en las rocas del lugar.
El níquel resultó especialmente relevante, debido a que sus concentraciones eran compatibles con la incorporación de material procedente de un proyectil rico en hierro.
Análisis posteriores realizados sobre fragmentos de vidrio recuperados desde el núcleo de perforación identificaron zonas con hasta aproximadamente 1% de níquel y 600 partes por millón de cobalto, además de concentraciones elevadas de platino, paladio, iridio y otros elementos.
Los investigadores estimaron que algunas zonas del vidrio podrían contener hasta alrededor de 13% de material proveniente del proyectil, aunque el promedio analizado fue considerablemente menor.
También fueron identificadas pequeñas esférulas ricas en hierro y níquel.
En conjunto, estas señales reforzaron la hipótesis de que el cráter fue generado por el impacto de un objeto extraterrestre con una importante composición metálica.
Un meteorito apareció a pocos kilómetros
La investigación sumó otro antecedente en 2018, cuando un meteorito metálico fue recuperado a unos 2,5 kilómetros del cráter.
El fragmento fue posteriormente clasificado dentro del complejo IAB de meteoritos de hierro y recibió también el nombre de Hickman.
La cercanía geográfica y la evidencia de que el cráter habría sido generado por un proyectil metálico abrieron la posibilidad de que ambos estuvieran relacionados.
Sin embargo, los investigadores han advertido que hasta ahora no existe una relación directa demostrada entre ese fragmento y el objeto que excavó el cráter.
La proximidad de un meteorito a una estructura de impacto, por sí sola, no permite concluir que ambos correspondan al mismo evento.
La fecha del impacto continúa abierta
La edad exacta del cráter Hickman tampoco ha sido determinada de manera definitiva.
Su buen estado de conservación, las características geomorfológicas del terreno y la relación de la estructura con antiguos cursos de agua han permitido proponer que el impacto ocurrió posiblemente entre unas pocas decenas de miles y alrededor de 100.000 años atrás.
Las estimaciones siguen sujetas a nuevas investigaciones.
El caso también muestra cómo herramientas utilizadas originalmente para la exploración minera pueden terminar revelando estructuras geológicas completamente diferentes de las que se buscaban.
Arthur Hickman examinaba Pilbara en busca de señales relacionadas con depósitos de hierro. En cambio, terminó identificando desde una imagen satelital la huella circular de un impacto ocurrido miles de años atrás.
Bajo aquella estructura, la perforación reveló vidrio, roca triturada y concentraciones metálicas que permitieron reconstruir parte de un episodio mucho más antiguo: la llegada de un objeto extraterrestre que golpeó el desierto australiano y dejó parte de su composición atrapada bajo la superficie.
REDIMIN Responde
¿Qué descubrió Arthur Hickman en 2007?
Arthur Hickman descubrió una anomalía circular en imágenes de Google Earth, que resultó ser una estructura de impacto en la cordillera Ophthalmia, en la región de Pilbara, Australia Occidental.
¿Qué hallazgos se realizaron durante la perforación en el cráter Hickman?
La perforación alcanzó 64,7 metros de profundidad y encontró vidrio, roca triturada y concentraciones de metales compatibles con material extraterrestre. Se identificaron brechas con fragmentos de riolita y metales como níquel, cobalto y elementos del grupo del platino.
¿Qué evidencia química se encontró en las muestras del cráter?
Las muestras mostraron enriquecimientos de níquel, cobalto, oro y elementos del grupo del platino, con concentraciones superiores a las normales en las rocas del lugar. Algunas zonas del vidrio contenían hasta aproximadamente 1% de níquel y 600 partes por millón de cobalto.
¿Qué relación se ha propuesto entre el cráter Hickman y un meteorito cercano?
En 2018, un meteorito metálico fue recuperado a 2,5 kilómetros del cráter y clasificado dentro del complejo IAB de meteoritos de hierro. Aunque se ha propuesto una posible relación, no se ha demostrado una conexión directa entre el meteorito y el objeto que creó el cráter.
¿Cuál es la estimación de la edad del cráter Hickman?
La edad del cráter Hickman se estima entre unas pocas decenas de miles y alrededor de 100.000 años atrás, aunque sigue sujeta a nuevas investigaciones.





