Los envíos bajaron a 512 toneladas, mientras el promedio mensual de 2026 continúa por debajo de los niveles previos a las restricciones impuestas por Beijing en abril de 2025.
China exportó 512 toneladas de imanes de tierras raras a Estados Unidos durante agosto, una caída de 21% frente al mes anterior, de acuerdo con los datos de comercio exterior publicados por las autoridades aduaneras chinas el domingo 20 de septiembre. El descenso se produce mientras Washington y Beijing mantienen abiertas sus conversaciones comerciales y los minerales críticos continúan entre los asuntos sensibles de la relación bilateral.
El volumen de agosto implica que los despachos habían rondado las 648 toneladas en julio. Pese a la disminución mensual, las exportaciones se mantienen muy por encima de los mínimos observados tras la introducción de controles chinos sobre determinados elementos de tierras raras en abril de 2025.
Durante 2026, China ha enviado a Estados Unidos un promedio cercano a 504 toneladas mensuales de imanes de tierras raras, todavía por debajo de las aproximadamente 621 toneladas mensuales registradas en 2024, antes de la entrada en vigor de las restricciones.
La diferencia equivale a una reducción cercana al 19% respecto del promedio previo a los controles y muestra que, aunque los flujos comerciales se han recuperado parcialmente, todavía no regresan de manera sostenida a los niveles anteriores.
Una cadena de suministro estratégica
Los imanes permanentes fabricados con tierras raras son componentes esenciales para motores eléctricos, generadores, equipos electrónicos, sistemas industriales y distintas aplicaciones vinculadas a defensa y tecnologías avanzadas.
Entre los elementos utilizados se encuentran el neodimio y el praseodimio, mientras otros como el disprosio y el terbio permiten mejorar el desempeño de los imanes bajo altas temperaturas.
Su importancia industrial explica por qué el comercio de estos materiales se ha convertido en uno de los puntos de mayor atención dentro de las disputas tecnológicas y comerciales entre China y Estados Unidos.
China mantiene una posición dominante no solo en la extracción de tierras raras, sino especialmente en las etapas de separación, refinación, procesamiento y fabricación de imanes. Esa concentración dificulta sustituir rápidamente el suministro chino incluso cuando existen yacimientos disponibles en otros países.
Los controles introducidos en 2025 siguen condicionando los flujos
Beijing impuso en abril de 2025 controles de exportación sobre determinados elementos de tierras raras medias y pesadas y productos relacionados.
El régimen exige autorizaciones para exportar materiales incluidos en las categorías controladas. No constituye una prohibición general de ventas al exterior, pero permite al Gobierno chino revisar y aprobar las operaciones antes de que los productos abandonen el país.
La introducción de esas licencias provocó una fuerte reducción inicial de los despachos y generó dificultades de abastecimiento para fabricantes de Estados Unidos, Europa y otras economías industriales.
Con el paso de los meses, parte de las exportaciones volvió a aumentar a medida que se concedieron nuevas autorizaciones. Sin embargo, los datos comerciales indican que la recuperación ha sido desigual dependiendo del producto.
Los imanes han mostrado una normalización parcial, pero las exportaciones directas a Estados Unidos de algunas tierras raras sujetas específicamente a controles —entre ellas itrio, disprosio y terbio— permanecen por debajo de los niveles registrados antes de abril de 2025.
Estados Unidos busca reducir su dependencia
Washington ha intensificado durante los últimos años sus esfuerzos para desarrollar cadenas de suministro alternativas de minerales críticos.
La estrategia incluye nuevos proyectos mineros, instalaciones de procesamiento y separación, fabricación de metales y aleaciones, y capacidad doméstica para producir imanes permanentes.
El desafío, sin embargo, no se limita a aumentar la extracción.
Una mina de tierras raras no garantiza por sí sola una cadena de suministro independiente. Los minerales deben ser separados y refinados, transformados posteriormente en metales o aleaciones y, finalmente, convertidos en imanes con las especificaciones requeridas por industrias como la automotriz, energética o tecnológica.
China posee una infraestructura industrial desarrollada durante décadas en varias de esas etapas, por lo que reemplazar su capacidad requiere inversiones importantes y plazos prolongados.
Esta situación ha llevado también a otras economías a impulsar proyectos fuera de China, incluidos desarrollos en Australia, Canadá, Estados Unidos y América Latina.
Las licencias vuelven al centro de las conversaciones comerciales
Las cifras de agosto fueron publicadas antes de nuevas conversaciones previstas entre los gobiernos de Estados Unidos y China, en las que los minerales críticos y el funcionamiento del sistema chino de licencias forman parte de los asuntos comerciales pendientes.
Beijing evalúa la posibilidad de entregar un mayor número de autorizaciones para determinados envíos, aunque hasta el 21 de septiembre no se había anunciado un acuerdo definitivo que modificara el régimen de controles establecido en 2025.
La evolución de las licencias es relevante para empresas estadounidenses que dependen de estos materiales mientras se desarrollan proveedores alternativos.
Al mismo tiempo, el descenso registrado en agosto no permite establecer por sí solo que China haya endurecido nuevamente sus restricciones. Los flujos mensuales pueden verse afectados por el calendario de autorizaciones, inventarios, pedidos industriales y decisiones comerciales de los compradores.
Por esa razón, será necesario observar los datos de los próximos meses para determinar si la disminución constituye una variación temporal o el inicio de una tendencia más prolongada.
Por ahora, la principal señal es que las exportaciones de imanes chinos hacia Estados Unidos han logrado recuperarse desde las fuertes disrupciones de 2025, pero continúan estructuralmente por debajo de los niveles observados antes de los controles. La dependencia estadounidense de la capacidad china de procesamiento y fabricación mantiene así a las tierras raras como uno de los principales puntos de presión dentro de la relación económica entre ambos países.



