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Por qué una fundición en Chuquicamata no garantiza más valor para Chile

La utilidad anual de hasta US$1.200 millones es una estimación de Franco Parisi. Para ponerla a prueba hay que saber qué concentrados procesaría la planta y cuánto costaría operarla.

Por qué una fundición en Chuquicamata no garantiza más valor para Chile

La propuesta de Franco Parisi de instalar una fundición y refinería en Chuquicamata podría costar entre US$1.800 millones y US$2.200 millones y generar, según su estimación, US$1.000 millones a US$1.200 millones de utilidad al año. Pero esos montos no bastan para medir cuánto valor quedaría en Chile: la información pública identificada no precisa qué concentrados recibiría la planta, cuánto procesaría, qué productos vendería ni cómo se calcularía esa utilidad.

El planteamiento, difundido el 19 de junio de 2026, se presentó como una iniciativa para procesar minerales críticos en el país. Sin embargo, los antecedentes disponibles describen una fundición y refinería de cobre en Chuquicamata, sin detallar una canasta de minerales como litio, cobalto o níquel. Tampoco se hizo público un estudio técnico-económico que permita contrastar la inversión y la utilidad proyectadas con costos, ingresos y riesgos del negocio.

Chuquicamata ya produce cátodos, ácido sulfúrico y subproductos

La distinción importa porque Chuquicamata no parte de cero en procesamiento. Codelco informa que la división produce alrededor de 339.000 toneladas de cátodos electrorefinados y electroobtenidos, además de molibdeno, barros anódicos y ácido sulfúrico. La cifra de cátodos incluye productos de rutas distintas; por sí sola, no indica cuánto cobre pasa por fundición y cuánto se obtiene mediante electroobtención. Por eso, la propuesta tendría que aclarar si plantea construir una instalación nueva, ampliar la capacidad existente, reemplazar equipos o reorganizar procesos.

En términos simples, la concentración separa minerales de cobre de parte de la roca y produce un concentrado: no es cobre metálico, pero tampoco mineral sin procesar. La fundición trata ese concentrado a alta temperatura y obtiene productos intermedios, como ánodos; la refinación electrolítica usa electricidad y celdas para producir cátodos de alta pureza. La electroobtención, en cambio, recupera cobre desde soluciones y no requiere fundir concentrado. Cada etapa transforma el material, pero también exige energía, instalaciones, insumos, manejo de emisiones y capital.

El paso a cátodos puede generar ingresos por el cobre refinado y por elementos recuperables, pero no convierte automáticamente toda la diferencia entre el precio del metal y el valor del concentrado en ganancia adicional para el país. En el comercio de concentrados se descuentan cargos de tratamiento y refinación —conocidos como TC/RC—, además de fletes y ajustes asociados a impurezas. El resultado económico depende también de cuánto cobre y subproductos se recuperen, de los costos operacionales y de las condiciones de venta.

Cochilco advierte que los cargos de tratamiento no aseguran rentabilidad

El estudio institucional “Mercado de Concentrados e Industria de Fundiciones. Reporte 2026”, publicado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), examina la capacidad mundial de fundición, los cargos de tratamiento y refinación y la posición competitiva de Chile. La síntesis pública del informe sitúa los TC/RC spot cerca de cero e incluso en terreno negativo durante 2025 y 2026: en esas condiciones, una fundición no puede dar por hecho que los cargos cobrados por procesar concentrado cubrirán sus costos. Cochilco señala que también inciden ingresos por ácido sulfúrico, energía y recuperación de metales asociados. El reporte no evalúa la iniciativa de Parisi ni valida sus cifras de inversión o utilidad.

El mismo análisis estima que Chile dispone de aproximadamente 5,44 millones de toneladas anuales de capacidad de tratamiento, pero que las fundiciones nacionales utilizan cerca del 60% de esa capacidad. El dato pone el foco no solo en construir más, sino en la continuidad operacional, la escala, los costos, la tecnología y el suministro de concentrado. Cochilco también registra que el concentrado representó casi 64% de la producción chilena de cobre en 2025; dos tercios de las exportaciones de concentrado tuvieron como destino China, de acuerdo con la síntesis del informe.

Una revisión anterior de Cochilco, basada en cifras de 2022, ilustra la sensibilidad de los resultados a la estructura de costos: calculó un costo promedio de US$256 por tonelada de concentrado tratado, con diferencias entre fundiciones estatales y privadas. El documento también estimó que la etapa mina-concentradora capturaba 89,7% del valor considerado en su modelo de cadena productiva, a un precio de cobre de 379 centavos de dólar por libra y usando costos promedio nacionales. Es una estimación condicionada por esos supuestos, no una regla universal ni una proyección de la rentabilidad de la propuesta de Parisi.

Sin tonelaje, abastecimiento y costos no se puede comprobar la utilidad

Para evaluar la cifra anual anunciada, faltan parámetros básicos: capacidad de tratamiento, ley y composición de los concentrados, porcentaje de recuperación de cobre y otros metales, disponibilidad de equipos, costos de energía y mantenimiento, gestión de residuos y emisiones, y contratos de suministro y venta. También se requiere aclarar qué significa “utilidad” en la estimación: si corresponde al margen operacional de la planta, a su resultado después de financiamiento e impuestos o a ingresos fiscales para el Estado. Esas magnitudes no son intercambiables.

La ubicación tampoco resuelve por sí misma el problema económico. Una planta cercana a las minas puede reducir ciertos traslados y facilitar el abastecimiento, pero su desempeño depende de que reciba material suficiente y adecuado, opere de forma estable y comercialice sus productos en condiciones competitivas. Si procesa concentrados de terceros, además, el modelo debe especificar quién aporta el mineral y cómo se reparten los cargos, los subproductos y los riesgos de operación.

El antecedente técnico que falta es un estudio de prefactibilidad con balance de masa y energía, diseño de proceso, inversión desglosada, costos operacionales, permisos y escenarios de precio y de TC/RC. Sin esos antecedentes, no es posible evaluar la viabilidad económica del proyecto ni contrastar la utilidad anunciada.

Hasta que esos datos estén disponibles, los US$1.000 millones a US$1.200 millones anuales deben leerse como una estimación atribuida a Parisi, no como una utilidad demostrada. La pregunta pendiente no es solo cuánto cobre se podría fundir en Chuquicamata, sino qué proyecto concreto se propone y con qué números se sostendría su rentabilidad.

REDIMIN Responde

¿Cuál es el costo estimado de la propuesta de Franco Parisi para instalar una fundición y refinería en Chuquicamata?

El costo estimado de la propuesta de Franco Parisi para instalar una fundición y refinería en Chuquicamata podría estar entre US$1.800 millones y US$2.200 millones.

¿Qué utilidad anual proyecta Franco Parisi para la fundición y refinería en Chuquicamata?

Franco Parisi proyecta una utilidad anual de entre US$1.000 millones y US$1.200 millones para la fundición y refinería en Chuquicamata.

¿Qué productos produce actualmente Chuquicamata?

Chuquicamata actualmente produce cátodos electrorefinados y electroobtenidos, molibdeno, barros anódicos y ácido sulfúrico.

¿Qué porcentaje de la capacidad de tratamiento de fundiciones utiliza Chile según Cochilco?

Según Cochilco, las fundiciones en Chile utilizan cerca del 60% de su capacidad de tratamiento.

¿Qué falta para evaluar la viabilidad económica de la propuesta de Parisi?

Para evaluar la viabilidad económica de la propuesta de Parisi, faltan parámetros básicos como capacidad de tratamiento, ley y composición de los concentrados, porcentaje de recuperación de cobre y otros metales, costos de energía y mantenimiento, y un estudio de prefactibilidad con balance de masa y energía, entre otros.