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Estas son las mineras que más cobre producen en Chile

Las principales mineras de Chile, BHP, Codelco y Antofagasta Minerals, dominan la producción de cobre del país, generando millones de toneladas anualmente desde sus diversas operaciones.

Estas son las mineras que más cobre producen en Chile
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BHP, Codelco y Antofagasta Minerals concentran algunas de las mayores capacidades productivas del país, mientras operaciones como Collahuasi, Los Pelambres y Quebrada Blanca completan un mapa donde unas pocas faenas explican una parte decisiva del cobre chileno.

Chile produjo alrededor de 5,39 millones de toneladas de cobre de mina durante 2025. Pero esa gigantesca cantidad no se reparte de manera uniforme entre decenas de compañías: una fracción muy importante sale de un grupo relativamente pequeño de operaciones capaces de producir cientos de miles de toneladas cada año.

En la parte más alta aparecen dos nombres que reflejan dimensiones excepcionales: BHP y Codelco. La primera controla operacionalmente Escondida y Spence, mientras que la estatal chilena administra un sistema de divisiones que incluye Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales, El Teniente, Andina, Salvador y Gabriela Mistral.

Compararlas, sin embargo, exige una precisión. Varias minas chilenas tienen más de un propietario, por lo que la producción total de una faena no necesariamente pertenece completamente a la compañía que la opera. Escondida, Collahuasi, Los Pelambres, Quebrada Blanca y otras grandes minas funcionan bajo estructuras societarias compartidas.

BHP: dos operaciones que superan 1,5 millones de toneladas

La dimensión alcanzada por BHP en Chile se entiende mirando solamente dos faenas.

Escondida produjo aproximadamente 1,345 millones de toneladas de cobre durante 2025, mientras que Spence alcanzó cerca de 255.000 toneladas. Consideradas desde el punto de vista operacional, ambas sumaron alrededor de 1,6 millones de toneladas de cobre en un solo año.

Es una cifra extraordinaria. Por sí sola, Escondida produjo aproximadamente una cuarta parte del cobre extraído en Chile durante 2025 y continúa operando en una categoría prácticamente propia dentro de la minería mundial.

Ubicada en la Región de Antofagasta, su enorme producción está relacionada con la escala geológica del yacimiento, la capacidad de procesamiento instalada y décadas de expansión de infraestructura. La operación dispone de grandes rajos, plantas concentradoras y sistemas de lixiviación capaces de tratar enormes cantidades de mineral.

Pero BHP no posee el 100% de Escondida. Su participación es de 57,5%, mientras Rio Tinto controla un 30% y JECO Corporation el 12,5% restante. Por eso, hablar de 1,345 millones de toneladas significa referirse a la producción completa de una operación administrada por BHP, no exclusivamente al cobre atribuible a su participación accionaria.

Spence, también situada en la Región de Antofagasta, complementa esa capacidad con producción de concentrados y cátodos. Juntas convierten a las operaciones administradas por BHP en uno de los mayores polos productores de cobre existentes en Chile.

Codelco: una red de minas distribuida a lo largo de Chile

Codelco funciona de manera distinta. Su enorme capacidad productiva no depende de una sola mina, sino de varias divisiones distribuidas desde el norte del país hasta la zona central.

Las operaciones directamente administradas por la estatal produjeron durante 2025 cerca de 1,31 millones de toneladas de cobre. A esa cifra se suman participaciones que Codelco mantiene en otros activos mineros.

Cuando se incorporan esas participaciones, su producción reportada alcanza alrededor de 1,41 millones de toneladas. La diferencia se explica principalmente por sus intereses en El Abra, Quebrada Blanca y Anglo American Sur.

Dentro de sus operaciones propias destaca el distrito norte que reúne Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales, que produjo cerca de 687.000 toneladas durante 2025. El Teniente aportó alrededor de 310.000 toneladas, mientras Andina superó las 180.000 toneladas.

La particularidad de Codelco está en la diversidad de sus activos. Opera grandes rajos abiertos, como Radomiro Tomic, pero también algunos de los sistemas subterráneos más importantes del planeta, entre ellos El Teniente y la transformación de Chuquicamata hacia minería bajo superficie.

Eso convierte a la estatal no solo en una de las mayores productoras del país, sino también en una empresa expuesta simultáneamente a algunos de los desafíos tecnológicos más complejos de la minería chilena: profundización de yacimientos, disminución de leyes, expansión de plantas y construcción de nueva infraestructura subterránea.

Antofagasta Minerals: más de 650.000 toneladas desde cuatro minas

Otro de los grandes actores es Antofagasta Minerals, cuyo portafolio chileno está formado por Los Pelambres, Centinela, Antucoya y Zaldívar.

Durante 2025, el grupo produjo aproximadamente 653.700 toneladas de cobre.

La mayor contribución provino de Los Pelambres, en la Región de Coquimbo, que alcanzó aproximadamente 295.000 toneladas, mientras Centinela produjo cerca de 240.000 toneladas. Antucoya agregó poco más de 80.000 toneladas y Zaldívar completó el portafolio.

Aquí también existe una diferencia entre producción operacional y propiedad económica. Antofagasta Minerals comparte participación con otros socios en algunos de estos activos, por lo que las cifras consolidadas no siempre equivalen a la cantidad de cobre económicamente atribuible exclusivamente al grupo.

Su importancia dentro de la minería chilena, sin embargo, es evidente. Los Pelambres constituye una de las grandes operaciones de cobre de la zona central, mientras Centinela se ha convertido en uno de los complejos mineros más relevantes del distrito de Antofagasta.

Collahuasi: una sola compañía capaz de producir más de 400.000 toneladas

Existe además un caso particular que demuestra por qué los rankings mineros pueden resultar engañosos si solamente se observan las casas matrices.

Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi produjo alrededor de 406.000 toneladas de cobre en 2025.

La operación está ubicada en la Región de Tarapacá y pertenece principalmente a Anglo American y Glencore, que poseen un 44% cada una, mientras el porcentaje restante corresponde a Japan Collahuasi Resources.

Por eso Collahuasi puede aparecer como una de las mayores compañías productoras de Chile cuando se observa la faena completa, pero su cobre termina distribuido económicamente entre varios accionistas.

La mina constituye uno de los mayores sistemas cupríferos del país y durante años ha ocupado posiciones destacadas entre las operaciones de cobre más grandes del mundo. Su escala explica por qué los resultados de una sola faena pueden modificar perceptiblemente las cifras nacionales de producción.

Anglo American, Lundin Mining y Teck también superan escalas relevantes

Más abajo aparece otro grupo de compañías capaces de producir varios cientos de miles de toneladas anuales.

Las operaciones chilenas vinculadas a Anglo American registraron alrededor de 385.000 toneladas durante 2025 bajo la metodología utilizada por la compañía. Ese volumen combina sus operaciones administradas en Chile y su participación en Collahuasi.

Los Bronces constituye su principal activo operado en el país. Ubicado en la cordillera de la Región Metropolitana, representa además uno de los grandes yacimientos de cobre emplazados cerca de la principal zona urbana de Chile. El Soldado, en la Región de Valparaíso, complementa su presencia operacional.

Lundin Mining, en tanto, controla operacionalmente Candelaria y Caserones. Consideradas sobre una base del 100% de cada operación, ambas produjeron alrededor de 278.000 toneladas de cobre durante 2025: aproximadamente 145.000 toneladas desde Candelaria y unas 133.000 desde Caserones.

Caserones se encuentra en la Región de Atacama, cerca de la frontera con Argentina, mientras Candelaria opera más cerca de Copiapó. Ambas forman parte del importante cinturón cuprífero que atraviesa esa zona del país.

También destaca Teck, principalmente gracias a Quebrada Blanca. Esta operación produjo aproximadamente 190.000 toneladas de cobre durante 2025, mientras Carmen de Andacollo agregó cerca de 50.000 toneladas. En conjunto, las dos faenas chilenas operadas por la compañía alcanzaron alrededor de 240.000 toneladas.

Capstone y el crecimiento de Mantoverde

La lista de grandes productores se amplía con compañías que han aumentado fuertemente su capacidad durante los últimos años.

Uno de los ejemplos es Capstone Copper, que opera Mantoverde y Mantos Blancos en Chile. Ambas minas produjeron en conjunto alrededor de 157.000 toneladas de cobre durante 2025.

Mantoverde alcanzó unas 95.000 toneladas después de incorporar producción de sulfuros mediante su nueva concentradora, mientras Mantos Blancos produjo cerca de 62.000 toneladas.

Este caso muestra una tendencia importante para la minería chilena. Varias operaciones que históricamente dependieron de minerales oxidados están incorporando instalaciones para procesar sulfuros, permitiendo extender su actividad y aprovechar recursos que requieren métodos completamente diferentes de concentración.

Un pequeño grupo mueve buena parte del cobre chileno

La fotografía de la producción chilena deja algo claro: aunque existen numerosas compañías mineras, gran parte del cobre nacional depende de unas pocas operaciones gigantes.

Escondida puede superar por sí sola el millón de toneladas anuales. Codelco llega a niveles similares mediante una red completa de divisiones. Después aparecen grupos y compañías como Antofagasta Minerals, Collahuasi, Anglo American, Lundin Mining, Teck y Capstone, cada uno operando activos capaces de producir desde decenas hasta cientos de miles de toneladas.

Esta concentración también explica por qué una falla de planta, una menor ley mineral, restricciones hídricas, mantenciones mayores o problemas operacionales en unas pocas minas pueden afectar las estadísticas nacionales.

Para Chile, mantener su posición como principal productor mundial de cobre no depende únicamente de descubrir nuevos yacimientos. También requiere sostener la producción de estos gigantes mientras las minas envejecen, algunas leyes disminuyen y los proyectos necesarios para reemplazar capacidad se vuelven cada vez más complejos.

La próxima gran batalla de la minería chilena no será solamente producir más cobre, sino conseguir que estas enormes operaciones puedan seguir haciéndolo durante décadas.