
Investigaciones publicadas en 2026 muestran avances en la recuperación de níquel y tierras raras mediante plantas capaces de concentrar metales en sus tejidos. La tecnología, conocida como fitominado, ya registra experiencias comerciales con níquel, aunque todavía enfrenta desafíos para competir con la minería convencional.
Científicos de distintas universidades y centros de investigación internacionales están desarrollando una tecnología que permite recuperar metales críticos mediante el cultivo de plantas capaces de absorberlos y concentrarlos en sus hojas y tallos. El procedimiento, denominado fitominado o agrominería, utiliza especies vegetales hiperacumuladoras para aprovechar recursos minerales presentes en suelos de baja concentración, terrenos degradados y determinados residuos mineros. Investigaciones publicadas durante 2026 muestran avances en la extracción de níquel y tierras raras, dos grupos de materiales relevantes para la fabricación de baterías, tecnologías energéticas y equipos industriales.
La principal diferencia respecto de la minería convencional es que no requiere necesariamente excavar grandes volúmenes de roca para acceder al metal. En su lugar, las plantas absorben elementos presentes en el suelo mediante sus raíces, los transportan hacia sus tejidos y permiten recuperar parte de ellos después de cosechar la biomasa.
Sin embargo, las plantas no crean metales. Su función consiste en extraer y concentrar elementos que ya existen en el terreno, por lo que el rendimiento depende de las condiciones geológicas, las especies utilizadas y la disponibilidad química de los minerales.
Cómo funcionan las plantas que acumulan metales
Las especies hiperacumuladoras poseen características fisiológicas que les permiten crecer en suelos con concentraciones de metales que resultarían perjudiciales para muchas otras plantas.
A través de sus raíces incorporan determinados elementos y los trasladan hacia hojas y tallos, donde pueden almacenarlos en estructuras celulares especializadas.
Esta capacidad natural ha despertado el interés de investigadores que buscan convertir algunas de estas especies en cultivos destinados a la recuperación de recursos minerales.
El procedimiento contempla varias etapas: seleccionar un terreno con metales disponibles, cultivar plantas apropiadas, cosechar la biomasa y someterla a procesos de tratamiento para concentrar y recuperar los elementos acumulados.
Dependiendo del metal y de la tecnología utilizada, la biomasa puede secarse, tratarse térmicamente o procesarse mediante métodos químicos que permitan separar sus componentes.
El material vegetal enriquecido en metales se conoce como biomineral o bio-ore.
La técnica también está relacionada con la fitorremediación, que utiliza plantas para recuperar suelos contaminados. La diferencia es que el fitominado incorpora como objetivo obtener un producto mineral aprovechable económicamente.
El níquel presenta los avances más cercanos a la producción comercial
Entre los metales investigados, el níquel es uno de los que presentan mayores avances.
Una revisión científica publicada el 10 de marzo de 2026 en la revista Environmental Science & Technology, encabezada por Antony van der Ent y especialistas de instituciones como la Universidad de Wageningen, examinó el desarrollo comercial de esta tecnología.
Los investigadores concluyeron que, después de más de cuatro décadas de investigación, el cultivo de plantas hiperacumuladoras de níquel ha comenzado a convertirse en una actividad comercial viable para algunas empresas.
Existen experiencias de fitominado en países como Albania, Grecia y Malasia, donde se han desarrollado sistemas de cultivo para recuperar el metal desde suelos naturalmente enriquecidos.
Una revisión publicada en mayo de 2026 en la revista Conservation identificó más de 500 especies vegetales capaces de hiperacumular níquel.
Los ensayos de campo examinados en esa investigación registraron rendimientos aproximados de entre 22,6 y 77 kilogramos de níquel por hectárea al año, dependiendo de la especie y las condiciones del terreno.
Estas cantidades demuestran que la recuperación es técnicamente posible, aunque también reflejan la diferencia de escala respecto de las operaciones mineras tradicionales.
Los científicos advierten que algunas empresas emergentes han difundido proyecciones de producción excesivamente optimistas, por lo que consideran indispensable validar los rendimientos durante varios ciclos de cultivo.
Un nuevo método recupera hasta el 97% de las tierras raras presentes en biomasa tratada
Otro avance importante se produjo en febrero de 2026, cuando investigadores presentaron un procedimiento para mejorar la recuperación de tierras raras acumuladas en plantas.
El estudio, publicado en Communications Materials, desarrolló un método denominado calcinación electrotérmica rápida, que utiliza calentamiento eléctrico para facilitar la posterior extracción química de estos elementos.
Los investigadores trabajaron con biomasa de helechos capaces de concentrar tierras raras, entre ellos Blechnum orientale y Dicranopteris linearis.
Durante los experimentos consiguieron temperaturas cercanas a 1.000 °C durante apenas 20 segundos, lo que permitió modificar las características del material vegetal y facilitar la recuperación de sus componentes metálicos.
Los resultados alcanzaron una eficiencia de extracción de aproximadamente 97,3% de las tierras raras contenidas en la biomasa tratada.
La cifra no significa que las plantas recuperaran el 97% de los minerales presentes en el suelo. Corresponde exclusivamente a la eficiencia del proceso aplicado al material vegetal previamente enriquecido.
El estudio también calculó una reducción aproximada del 76% en las emisiones asociadas al procesamiento respecto de un tratamiento convencional mediante hornos.
Esta comparación se limita a los métodos de tratamiento analizados y no demuestra que toda la cadena de fitominado genere menos emisiones que la minería tradicional.
Los resultados constituyen un avance experimental, pero todavía requieren validación a mayor escala para determinar su desempeño industrial.
Los helechos también podrían convertirse en cultivos minerales
Una investigación publicada el 28 de abril de 2026 en Communications Earth & Environment profundizó en el potencial de las plantas para recuperar elementos de tierras raras desde suelos y residuos mineros.
El trabajo identificó al helecho Dicranopteris linearis como una de las especies más prometedoras.
Esta planta, presente en regiones tropicales y subtropicales, puede acumular concentraciones de tierras raras que alcanzan hasta el 0,7% del peso seco de sus hojas bajo determinadas condiciones.
Los investigadores recopilaron antecedentes de rendimientos potenciales de entre 8 y 300 kilogramos de tierras raras por hectárea, con diferencias importantes según la ubicación y las condiciones de crecimiento.
También analizaron alternativas para transformar directamente la biomasa enriquecida en materiales industriales, como catalizadores, sin necesidad de separar completamente todos los elementos metálicos.
Esta posibilidad podría reducir ciertas etapas de procesamiento, aunque su viabilidad económica y ambiental todavía debe evaluarse.
Los autores señalaron que los principales obstáculos para utilizar estas plantas a escala industrial siguen siendo la cantidad de biomasa producida, la concentración de metales alcanzada y los costos necesarios para recuperar el producto final.
Estados Unidos financia investigaciones para desarrollar la tecnología
El interés por el fitominado también ha llegado a los programas públicos de investigación.
En agosto de 2024, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció US$9,9 millones para siete proyectos destinados a desarrollar métodos de recuperación de níquel mediante plantas.
La iniciativa, administrada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Energía (ARPA-E), se concentra en tecnologías que permitan aprovechar terrenos con concentraciones de níquel demasiado bajas para justificar determinadas operaciones mineras convencionales.
Entre los proyectos seleccionados figuran investigaciones de la Universidad Tecnológica de Michigan, la Universidad de Wisconsin-Madison y la Universidad de Arizona.
Los trabajos consideran técnicas para mejorar la absorción de níquel, estudiar microorganismos del suelo y descubrir nuevas especies hiperacumuladoras.
El programa busca establecer si esta alternativa puede generar una cadena de suministro de níquel competitiva y con menor intensidad de carbono.
Los recursos anunciados corresponden a financiamiento para investigación y desarrollo, no a inversiones destinadas a construir minas vegetales comerciales.
Qué ventajas y limitaciones presenta frente a la minería
El fitominado ofrece posibilidades especialmente interesantes para terrenos donde los metales se encuentran dispersos en concentraciones relativamente bajas.
También podría contribuir a aprovechar determinados residuos mineros y recuperar suelos degradados, combinando actividades de remediación con la obtención de materiales de valor comercial.
Sin embargo, existen restricciones importantes.
La productividad depende del crecimiento de las plantas, las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua y nutrientes, y la capacidad de las raíces para absorber los elementos presentes en el suelo.
Además, la recuperación del metal requiere instalaciones de procesamiento, consumo energético y, en algunos casos, reactivos químicos.
La biomasa enriquecida también debe manejarse adecuadamente para evitar la liberación accidental de elementos potencialmente tóxicos.
Otro riesgo identificado por los investigadores corresponde al uso de especies vegetales fuera de sus ecosistemas originales, especialmente cuando pueden comportarse como plantas invasoras.
Desde el punto de vista económico, la viabilidad depende del precio internacional del metal, la cantidad recuperada por hectárea y los costos de cultivo, cosecha y procesamiento.
Qué posibilidades podría tener en países mineros como Chile
Para un país con una extensa actividad minera como Chile, el desarrollo del fitominado abre una línea de investigación relacionada con la recuperación de recursos presentes en determinados suelos y residuos de operaciones extractivas.
Su eventual aplicación dependería de identificar especies adecuadas, caracterizar químicamente los materiales disponibles y demostrar que las plantas pueden acumular cantidades suficientes de metales bajo las condiciones climáticas locales.
También sería necesario evaluar el consumo de agua, la estabilidad ambiental de los terrenos, los permisos aplicables y la rentabilidad de los procesos posteriores de recuperación.
Los resultados internacionales no permiten concluir que esta tecnología pueda implementarse directamente en cualquier relave o yacimiento chileno, ni que resulte competitiva para recuperar cobre u otros minerales a gran escala.
Por ahora, su principal potencial está en complementar la minería convencional, especialmente en materiales de baja concentración y espacios donde las técnicas tradicionales presentan mayores dificultades económicas o ambientales.
Las investigaciones de 2026 muestran que el concepto de cultivar plantas para recuperar metales dejó de ser únicamente una propuesta de laboratorio en el caso del níquel, mientras que las tierras raras continúan avanzando mediante nuevas técnicas experimentales.
El desafío científico e industrial será demostrar que estos sistemas pueden mantener rendimientos estables, recuperar metales con costos competitivos y cumplir estándares ambientales durante operaciones prolongadas.
REDIMIN Responde
¿Qué avances se han logrado en la recuperación de níquel mediante fitominado?
Investigaciones publicadas en 2026 muestran que el cultivo de plantas hiperacumuladoras de níquel ha comenzado a convertirse en una actividad comercial viable. Existen experiencias de fitominado en países como Albania, Grecia y Malasia, con rendimientos de entre 22,6 y 77 kilogramos de níquel por hectárea al año, dependiendo de la especie y las condiciones del terreno.
¿Qué método se desarrolló para mejorar la recuperación de tierras raras en plantas?
En febrero de 2026, se presentó un método denominado calcinación electrotérmica rápida, que utiliza calentamiento eléctrico para facilitar la extracción química de tierras raras acumuladas en plantas. Este procedimiento logró una eficiencia de extracción de aproximadamente 97,3% de las tierras raras contenidas en la biomasa tratada.
¿Qué potencial tiene el helecho Dicranopteris linearis en la recuperación de tierras raras?
El helecho Dicranopteris linearis puede acumular concentraciones de tierras raras que alcanzan hasta el 0,7% del peso seco de sus hojas bajo ciertas condiciones. Se han registrado rendimientos potenciales de entre 8 y 300 kilogramos de tierras raras por hectárea, dependiendo de la ubicación y las condiciones de crecimiento.
¿Qué financiamiento ha otorgado Estados Unidos para el desarrollo de fitominado?
En agosto de 2024, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció US$9,9 millones para siete proyectos destinados a desarrollar métodos de recuperación de níquel mediante plantas. La iniciativa es administrada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Energía (ARPA-E).

