Industria Minera

Vicuña acelera coordinación Chile-Argentina y apunta a decisión de inversión en 2026 para megaproyecto de cobre

El proyecto de BHP y Lundin Mining recibió aprobación bajo el régimen argentino RIGI-PEELP y busca avanzar con una operación binacional que considera infraestructura en Chile para exportar concentrado por el Pacífico. El megaproyecto minero Vicuña volvió a instalarse como uno de los desarrollos cupríferos más relevantes de la región andina. La compañía, controlada en […]

El proyecto de BHP y Lundin Mining recibió aprobación bajo el régimen argentino RIGI-PEELP y busca avanzar con una operación binacional que considera infraestructura en Chile para exportar concentrado por el Pacífico.

El megaproyecto minero Vicuña volvió a instalarse como uno de los desarrollos cupríferos más relevantes de la región andina. La compañía, controlada en partes iguales por BHP y Lundin Mining, destacó el respaldo político que observa en Chile y Argentina para acelerar la iniciativa, luego de que el gobierno argentino aprobara su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, bajo la categoría de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo.

La señal es relevante para la industria porque Vicuña integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol, ubicados en la provincia argentina de San Juan y en la zona fronteriza con la Región de Atacama, en Chile. La inversión total estimada para el desarrollo por etapas alcanza los US$18.000 millones, según la presentación del plan de desarrollo informado por la propia compañía en su sitio oficial Vicuña Corp..

En una entrevista con Pulso de La Tercera, José Morea, director para Argentina y Chile del Proyecto Vicuña, sostuvo que existe una “alineación ideológica” y un “sentido de urgencia compartido” entre ambos gobiernos para avanzar en la iniciativa. El ejecutivo afirmó que la empresa se siente apoyada por los dos países y que el diálogo con autoridades chilenas y argentinas ha sido favorable para ordenar permisos, infraestructura y coordinación binacional.

Un proyecto de cobre, oro y plata con escala regional

Vicuña Corp. nació como una sociedad conjunta entre BHP y Lundin Mining para desarrollar de manera integrada los depósitos Josemaría y Filo del Sol. La transacción que dio origen a la compañía se cerró en enero de 2025, cuando BHP y Lundin completaron la adquisición de Filo Corp. y constituyeron una estructura 50/50 para administrar ambos activos, según informó BHP.

El atractivo del distrito está en su escala. De acuerdo con el estudio técnico integrado publicado por Lundin Mining, el proyecto contempla una operación a rajo abierto con planta concentradora convencional y una capacidad inicial nominal de procesamiento de 175.000 toneladas por día, con una posible expansión posterior a 293.000 toneladas por día.

El mismo estudio proyecta, en términos preliminares, una producción promedio anual durante los primeros 25 años de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. En su fase de mayor producción, el complejo podría alcanzar un promedio de 508.000 toneladas de cobre al año durante diez años.

La lectura para el mercado es directa: Vicuña puede convertirse en una de las principales fuentes nuevas de cobre en Sudamérica en momentos en que la oferta global enfrenta presión por menores leyes, mayores costos y permisos más exigentes.

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RIGI-PEELP: la señal que esperaba el proyecto en Argentina

El 16 de junio de 2026, Lundin Mining informó que Vicuña recibió la aprobación para incorporar los depósitos Josemaría y Filo del Sol al RIGI bajo la categoría PEELP en Argentina. La compañía señaló que se trata del primer proyecto cuprífero en ese país en obtener esta condición más favorable dentro del régimen de incentivos para grandes inversiones.

La aprobación es relevante porque entrega estabilidad fiscal y regulatoria de largo plazo. Según Lundin, la categoría PEELP extiende el periodo de beneficios a 40 años, frente a los 30 años del régimen estándar, e incluye condiciones asociadas a repatriación de ingresos, exenciones de derechos de exportación, incentivos de IVA y menores tasas impositivas o de retención en dividendos.

Para el proyecto, este marco reduce incertidumbre antes de una decisión final de inversión. Lundin indicó que la etapa 1 considera el desarrollo de Josemaría y una planta de sulfuros, con un capital inicial estimado en US$7.100 millones desde 2027. La solicitud al RIGI-PEELP incluyó esa primera etapa y componentes asociados a una etapa posterior vinculada a óxidos lixiviables.

Chile entra por infraestructura, permisos y salida al Pacífico

Aunque la mayor parte del desarrollo minero inicial se concentra en Argentina, Chile cumple un rol estratégico en la configuración del proyecto. Vicuña evalúa infraestructura en territorio chileno para apoyar la exportación de concentrado por el Pacífico, además de obras asociadas a puerto, desalación, conducción de agua y transporte de concentrados.

En la entrevista con Pulso, Morea señaló que la alternativa más conveniente para el proyecto es una salida por el Pacífico a través de un puerto chileno, aunque la decisión específica aún no está cerrada. También precisó que el ducto en Chile correspondería a una etapa posterior del desarrollo, mientras que la etapa 1 se concentrará en Josemaría y considera inicialmente transporte de concentrado por camión.

Ese punto es clave para la minería chilena. Si Vicuña avanza con infraestructura en Atacama, el proyecto puede generar demanda relevante para proveedores, logística, construcción, energía, desalación y servicios portuarios, aun cuando el corazón extractivo de la primera fase esté en San Juan.

La compañía también ha puesto énfasis en la necesidad de ordenar la secuencia de permisos en ambos lados de la cordillera. En Chile, el eventual ingreso de infraestructura al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental será un hito observado por la industria, especialmente por la presión que existe sobre los plazos de tramitación de grandes proyectos.

Empleo, impuestos y beneficios económicos esperados

La aprobación bajo RIGI-PEELP fue presentada por Lundin como un paso para avanzar un proyecto de varias décadas. Según las estimaciones de la compañía, Vicuña podría generar cerca de US$965 millones anuales en impuestos y regalías para Argentina, con un total aproximado de US$69.000 millones durante la vida útil del proyecto.

En empleo, la compañía proyecta que la fase de construcción podría sostener una fuerza laboral promedio de alrededor de 5.500 trabajadores directos y contratistas, además de 19.000 empleos indirectos. Son cifras relevantes para San Juan, pero también para la cadena de valor transfronteriza que podría activarse desde Chile.

La estimación debe leerse con cautela, porque el estudio económico es preliminar. Lundin advirtió que el PEA no equivale a una factibilidad definitiva y que parte de los recursos considerados son inferidos, por lo que todavía no tienen demostrada viabilidad económica como reservas minerales. En la práctica, Vicuña aún debe completar ingeniería, permisos, acuerdos de infraestructura y aprobación interna de sus accionistas.

Datos clave

  • Empresa operadora: Vicuña Corp.

  • Accionistas: BHP y Lundin Mining, con 50% cada uno.

  • Activos integrados: Josemaría y Filo del Sol.

  • Ubicación: San Juan, Argentina, y zona fronteriza con la Región de Atacama, Chile.

  • Inversión total estimada por etapas: US$18.000 millones.

  • Capital inicial estimado etapa 1: US$7.100 millones.

  • Producción promedio estimada primeros 25 años: 395.000 toneladas de cobre al año.

  • Producción peak estimada: 508.000 toneladas de cobre al año como promedio de diez años.

  • Capacidad inicial de planta: 175.000 toneladas por día.

  • Régimen aprobado: RIGI-PEELP en Argentina.

  • Próximo hito: decisión final de inversión para la etapa 1 antes de fines de 2026, según la expectativa comunicada por la compañía.

Por qué importa para la minería chilena

Vicuña aparece en un momento en que Chile y Argentina buscan reforzar su posición en minerales críticos, especialmente cobre y litio. Para Chile, el proyecto no solo representa actividad en la frontera o una eventual ruta de exportación por el Pacífico. También pone a prueba la capacidad del país para participar en proyectos binacionales de gran escala, con infraestructura compartida, permisos coordinados y servicios mineros regionales.

El antecedente político tampoco es menor. La compañía sostiene que existe una ventana de coordinación entre ambos gobiernos para acelerar procesos bajo el Tratado Binacional Minero. Si esa coordinación se traduce en permisos, definiciones logísticas y acuerdos de infraestructura, Vicuña podría convertirse en un caso de referencia para nuevos desarrollos transfronterizos en la cordillera.

La industria observará ahora tres frentes: la decisión final de inversión de los accionistas, la definición de la ruta de exportación por Chile y el calendario de permisos ambientales. El potencial productivo está sobre la mesa; el desafío será convertir esa escala geológica en un proyecto financiable, permitido y ejecutable en plazos competitivos.