La aprobación del régimen de incentivos despejó una parte clave del camino para BHP y Lundin Mining. Ahora el foco pasa a la decisión final de inversión, la línea eléctrica de 500 kV y el impacto económico que ya se observa en San Juan.
A dos días de que Argentina aprobara el ingreso del proyecto Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo, la discusión minera dejó de estar centrada solo en el anuncio y pasó a una etapa más operativa: cómo convertir la certidumbre tributaria y regulatoria en avance efectivo de ingeniería, financiamiento, permisos e infraestructura.
El proyecto, desarrollado por Vicuña Corp., sociedad conjunta entre BHP y Lundin Mining, integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol, ubicados en la provincia argentina de San Juan y con continuidad geológica hacia la Región de Atacama, en Chile. La aprobación al RIGI fue leída por la compañía como un paso que mejora la previsibilidad para una inversión de gran escala, pero no reemplaza los hitos que todavía deben cumplirse antes de pasar a construcción plena.
Según informó Vicuña Corp., después de la aprobación la empresa continuará con estudios de ingeniería de detalle, planificación técnica y trabajos preparatorios en terreno. Ese punto es relevante porque confirma que el RIGI no cierra el proceso: abre una ventana de ejecución donde la compañía deberá demostrar que el cronograma técnico, energético y financiero puede sostenerse.
La reacción de las empresas: foco en la decisión final de inversión
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La lectura más concreta desde la compañía vino desde Lundin Mining. En su comunicado oficial, Lundin Mining señaló que Vicuña es el primer proyecto cuprífero argentino que obtiene la categoría RIGI PEELP, considerada más favorable que el esquema estándar, y vinculó directamente la aprobación con el avance hacia una decisión final de inversión para la Etapa 1 antes de que termine 2026.
Ese es el hito que ahora mirará el mercado. La Etapa 1 considera el desarrollo inicial de Josemaría y una planta de procesamiento de sulfuros. De acuerdo con el estudio técnico integrado publicado por Lundin Mining, esa fase tiene un capital inicial estimado en US$7.100 millones, mientras que la solicitud al RIGI incorporó esa etapa y componentes de la segunda fase, asociada a óxidos lixiviables de Filo del Sol.
La diferencia entre las cifras es importante para evitar lecturas confusas. El anuncio público en Argentina puso sobre la mesa una inversión inicial de US$9.700 millones, con potencial de escalar hasta US$18.000 millones en el desarrollo completo. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la primera decisión de inversión se concentrará en Josemaría y en la infraestructura necesaria para iniciar producción y generar caja temprana.
San Juan celebra empleo, pero busca asegurar beneficios locales
En la provincia de San Juan, la aprobación tuvo una reacción política inmediata. El gobernador Marcelo Orrego celebró el ingreso de Vicuña al RIGI y puso el acento en la participación de trabajadores locales. Según declaraciones recogidas por medios provinciales, más del 81% de los trabajadores directos del proyecto son sanjuaninos, con presencia relevante de comunidades como Iglesia y Jáchal.
Ese punto es clave para entender el tono de la reacción local. Para San Juan, Vicuña no es solo una inversión minera, sino un proyecto ordenador de infraestructura, empleo, capacitación y proveedores. La compañía informó que actualmente el desarrollo ya sostiene más de 2.600 empleos directos e indirectos, aun antes de entrar en construcción masiva.
La presión para que el empleo y las compras locales se mantengan seguirá creciendo a medida que avance el proyecto. Si la decisión final de inversión se concreta, la demanda por operadores, técnicos, transporte, mantenimiento, obras civiles, alimentación, seguridad, logística, perforación y servicios especializados aumentará con rapidez. Esa dinámica abrirá oportunidades para proveedores argentinos, pero también para empresas chilenas con experiencia en gran minería de altura, operación en clima extremo, construcción modular, mantenimiento de flotas, automatización y servicios críticos.
La energía aparece como el principal frente regulatorio
El punto más sensible después del RIGI no está en el anuncio tributario, sino en la infraestructura eléctrica. Vicuña necesita resolver el abastecimiento de energía para Josemaría y para las futuras expansiones del distrito. El expediente eléctrico ya venía en discusión antes de la aprobación del régimen y seguirá siendo un tema central en las próximas semanas.
El ENRE dio a publicidad la solicitud presentada por Transener, a pedido de Vicuña Argentina, para abastecer la demanda de 260 MW del complejo minero Josemaría en su fase 1. La obra considera infraestructura de 500 kV, incluida una nueva línea de extra alta tensión de aproximadamente 167 kilómetros entre las estaciones Rodeo y Chaparro.
La resolución original contempló prioridad de uso para Vicuña sobre una parte significativa de la capacidad asociada a la ampliación. Ese punto generó observaciones de actores provinciales y del sector, porque la infraestructura eléctrica no solo incide en Vicuña, sino también en la planificación minera y energética del norte sanjuanino.
El EPRE San Juan pidió que el tema fuera tratado en audiencia pública, argumentando que la integración de grandes proyectos mineros debe hacerse con planificación técnica rigurosa y sin comprometer el servicio actual ni el crecimiento futuro de la provincia. La audiencia se realizó el 3 de junio y el regulador nacional informó que se tomará 30 días para analizar las ponencias antes de comunicar una resolución.
Ese plazo convierte al frente eléctrico en uno de los primeros test regulatorios posteriores al RIGI. Sin claridad sobre capacidad, prioridad de uso, operación del sistema y coordinación con otros proyectos mineros, la ruta hacia la decisión final de inversión quedaría expuesta a una variable crítica.
El ruido interprovincial no desaparece
Otro elemento que seguirá bajo observación es la relación entre San Juan y La Rioja. En abril, una controversia judicial en La Rioja derivó en una orden de suspensión temporal vinculada al tránsito y a cuestionamientos ambientales. Luego, una resolución judicial en San Juan permitió la continuidad de las operaciones del proyecto, al sostener que la autoridad minera competente correspondía a San Juan.
El conflicto no frenó el avance corporativo ni la aprobación del RIGI, pero dejó instalada una señal para la industria: los proyectos de escala distrital no solo dependen de geología y capital, sino también de gobernanza territorial, caminos, accesos, jurisdicción, agua, energía y legitimidad provincial.
En los últimos días, el debate por los límites y recursos entre ambas provincias volvió a aparecer en la agenda política argentina. Para Vicuña, el desafío será mantener una ruta institucional que reduzca incertidumbre y evite que conflictos ajenos a la ingeniería terminen afectando permisos, logística o reputación.
Por qué importa para Chile y Atacama
Aunque la aprobación del RIGI corresponde a Argentina, el impacto potencial también alcanza a Chile. Filo del Sol tiene presencia en San Juan y en la Región de Atacama, y el desarrollo distrital considera infraestructura transfronteriza. Lundin Mining indicó que el proyecto podría requerir inversiones relevantes en Chile asociadas a instalaciones portuarias, desalación, conducción de agua y exportación de concentrado.
Para la minería chilena, Vicuña será un caso a seguir por dos razones. Primero, porque podría reforzar el eje andino de cobre entre San Juan y Atacama, con demanda por proveedores, infraestructura y servicios especializados a ambos lados de la cordillera. Segundo, porque introduce competencia regional por capital minero en un momento en que los grandes proyectos de cobre enfrentan mayores exigencias de permisos, costos, agua, energía y relacionamiento territorial.
Datos clave
Empresas: BHP y Lundin Mining.
Vehículo del proyecto: Vicuña Corp.
Depósitos: Josemaría y Filo del Sol.
Ubicación: San Juan, Argentina, y Región de Atacama, Chile.
Régimen aprobado: RIGI bajo categoría PEELP.
Inversión anunciada para la solicitud: US$9.700 millones.
Potencial de inversión total: hasta US$18.000 millones.
Capital estimado Etapa 1: US$7.100 millones.
Demanda eléctrica fase 1 Josemaría: 260 MW.
Línea eléctrica en evaluación: 500 kV y cerca de 167 kilómetros.
Hito próximo: decisión final de inversión de la Etapa 1 antes de fin de 2026.
Qué observará la industria
La aprobación al RIGI fue un avance relevante, pero la etapa que viene será más exigente. La industria observará si BHP y Lundin logran cerrar la decisión final de inversión, si el regulador eléctrico define condiciones aceptables para la línea de 500 kV, si San Juan sostiene respaldo político y social, y si el proyecto logra coordinar su componente chileno sin agregar demoras.
Vicuña ya dejó de ser solo una promesa geológica. Ahora entra en la fase donde los permisos, la energía, la infraestructura y la gestión territorial definirán si el distrito puede transformarse en una nueva operación cuprífera de escala mundial.









