
El programa contempla una primera campaña de 500 metros de perforación RC en el objetivo Cuatro, estudios geofísicos y geoquímicos en el corredor Ivana y exploración regional en cuatro blancos del distrito. Los trabajos serán financiados por el socio de Blue Sky Uranium en la empresa conjunta que desarrolla el proyecto Ivana.
Blue Sky Uranium puso en marcha un nuevo programa de exploración en el proyecto de uranio y vanadio Amarillo Grande, ubicado en la provincia de Río Negro, Argentina, con una estrategia que combina perforación, geofísica, geoquímica y evaluación de nuevos objetivos a escala distrital.
La campaña se extenderá durante 12 meses, mientras que una primera etapa de seis meses ya cuenta con aprobación y financiamiento. El programa tiene tres frentes principales: una campaña inicial de perforación de circulación reversa en el objetivo Cuatro, trabajos de superficie a lo largo del corredor que conecta el depósito Ivana con Ivana Gateway e Ivana Central y exploración regional en los sectores Don Javier, Toro, Bajo de Valcheta West e Ivana West.
El financiamiento será aportado por Abatare Spain, S.L.U., socio de Blue Sky Uranium en Ivana Minerales S.A., la compañía operadora creada para avanzar el depósito Ivana dentro de Amarillo Grande.
La nueva etapa amplía el foco más allá del recurso conocido en Ivana y busca identificar mineralización adicional capaz de reforzar la escala del distrito uranífero de Río Negro.
Cuatro entra por primera vez a perforación
El objetivo Cuatro será el blanco más avanzado de esta campaña y recibirá su primer programa de perforación RC.
La planificación considera inicialmente 23 sondajes prioritarios por aproximadamente 500 metros, con una profundidad promedio cercana a 21 metros por perforación.
La selección de los puntos combina anomalías radiométricas, resultados obtenidos mediante perforación somera con barrena, interpretación geológica y antecedentes hidrogeoquímicos históricos.
Uno de esos registros corresponde a una muestra de agua obtenida desde un pozo somero del sector que presentó una concentración de 2.590 microgramos por litro de uranio y 191 microgramos por litro de vanadio.
Los nuevos sondajes buscarán establecer si esas señales superficiales presentan continuidad y relevancia geológica suficiente para definir un sistema mineralizado.
Si los resultados justifican avanzar, existe una segunda fase potencial de otros 30 sondajes RC y cerca de 500 metros adicionales de perforación.
La estrategia refleja una característica central de Amarillo Grande: gran parte de la exploración se concentra en sistemas relativamente superficiales, lo que permite evaluar numerosos blancos mediante campañas de perforación de baja profundidad antes de comprometer programas mayores.
Cinco kilómetros del corredor Ivana serán evaluados
Otro componente relevante será el denominado Ivana Corridor, una franja de aproximadamente 11 kilómetros que se extiende desde el depósito Ivana hacia Ivana Gateway e Ivana Central.
La campaña actual se concentrará inicialmente en cinco kilómetros de ese corredor, considerado un sector prioritario de exploración cercana a un depósito conocido.
La interpretación geológica utilizada en Amarillo Grande apunta a sistemas asociados a frentes de reducción-oxidación, donde la interacción entre fluidos y determinados horizontes sedimentarios puede favorecer la concentración de uranio.
Los trabajos recientes en Ivana Gateway entregaron información adicional sobre ese modelo.
En una primera fase de perforación diamantina, el sondaje AGIG-007 interceptó 3,4 metros con una ley promedio de 272 ppm de U₃O₈ desde 54 metros de profundidad.
Posteriormente, una segunda etapa incluyó seis sondajes por un total de 392 metros en el sector occidental del objetivo.
El pozo AGIG-013 registró 1,6 metros con 36 ppm de U₃O₈ desde 19,5 metros, además de 2 metros con 33 ppm de U₃O₈ desde 45 metros. Los cinco sondajes restantes no entregaron intersecciones adicionales consideradas significativas, aunque permitieron completar la cobertura planificada y delimitar mejor la extensión occidental del sistema.
Radón, IP y geoquímica para definir nuevos blancos
La exploración del corredor incorporará herramientas destinadas a detectar mineralización cubierta por sedimentos y a seleccionar con mayor precisión futuros puntos de perforación.
Uno de los primeros trabajos será una prueba piloto mediante emanometría de radón con detectores pasivos, inicialmente sobre una zona cubierta del depósito Ivana, donde la técnica podrá contrastarse contra una mineralización cuya posición ya es conocida.
El diseño contempla aproximadamente 12 a 18 estaciones en una malla inicial de 200 por 200 metros.
La utilidad del método está en su capacidad potencial para detectar señales asociadas a mineralización enterrada a mayor profundidad que las que normalmente pueden reconocerse mediante instrumentos radiométricos superficiales.
Si la prueba entrega resultados consistentes, la cobertura podría extenderse hacia otras partes del corredor.
El programa también contempla cerca de 10 kilómetros lineales de levantamientos de polarización inducida, además de muestreos geoquímicos con isótopos de plomo y la integración de información geológica y perforaciones anteriores.
Dependiendo de los resultados, Blue Sky y su socio evaluarán nuevas campañas geofísicas, perforación somera y hasta 1.500 metros de perforación RC o una combinación de RC y diamantina en etapas posteriores.
La exploración vuelve a escala distrital
La tercera línea de trabajo se concentrará al oeste del depósito Ivana, sobre los objetivos Don Javier, Toro, Bajo de Valcheta West e Ivana West.
En este caso, el propósito será menos avanzado: mejorar el conocimiento geológico y generar blancos que puedan incorporarse posteriormente a la cartera de perforación.
Los trabajos previstos incluyen integración de datos históricos, cartografía geológica, radiometría terrestre, geoquímica superficial, trincheras, estudios isotópicos, emanometría y perforación somera con barrena.
El enfoque es relevante porque Amarillo Grande no está siendo evaluado solamente como un depósito individual, sino como un distrito con potencial para albergar múltiples cuerpos de uranio y vanadio.
El proyecto se encuentra en la Patagonia argentina y Blue Sky mantiene sus concesiones a través de su filial Minera Cielo Azul.
Un acuerdo que puede movilizar hasta US$160 millones hacia el desarrollo
La estructura financiera detrás del programa exploratorio es uno de los elementos de mayor peso para Amarillo Grande.
El socio Abatare Spain puede financiar US$35 millones en gastos acumulados para obtener una participación indirecta de 49,9% en el depósito Ivana.
Posteriormente tiene derecho a elevar su participación hasta 80% en la empresa conjunta, sujeto al cumplimiento de las condiciones acordadas, incluyendo completar un estudio de factibilidad y financiar costos y desembolsos de hasta US$160 millones destinados al desarrollo y construcción del proyecto hasta producción comercial.
La empresa conjunta también dispone de una opción que puede permitirle adquirir total o parcialmente determinados objetivos de exploración que permanecen bajo propiedad de Blue Sky, siempre que se cumplan las condiciones establecidas contractualmente.
Ese esquema permite que Blue Sky mantenga exploración simultánea sobre blancos adicionales mientras el desarrollo de Ivana cuenta con una fuente de financiamiento asociada a hitos técnicos.
Por qué Amarillo Grande importa para el uranio argentino
Argentina dispone de infraestructura nuclear y demanda de combustible asociada a su parque de generación atómica, pero el desarrollo de una nueva producción doméstica de uranio ha permanecido limitado durante décadas.
En ese escenario, la relevancia de Amarillo Grande no depende únicamente del tamaño actual de Ivana. La capacidad de demostrar que existen otros cuerpos mineralizados dentro del mismo corredor o en sectores regionales podría modificar la dimensión económica del distrito.
La campaña que comienza ahora apunta precisamente a esa posibilidad.
Cuatro permitirá probar un objetivo listo para perforación; el corredor Ivana será evaluado con nuevas técnicas destinadas a localizar mineralización cubierta; y los blancos occidentales mantendrán abierta la búsqueda de descubrimientos en sectores menos explorados.
Para Blue Sky Uranium, los próximos resultados deberán establecer si Amarillo Grande puede evolucionar desde un proyecto centrado principalmente en Ivana hacia un sistema con varios depósitos o zonas mineralizadas.
Esa definición será especialmente relevante mientras avanzan en paralelo los estudios técnicos orientados al eventual desarrollo de Ivana y aumenta el interés internacional por asegurar nuevas fuentes de uranio en jurisdicciones con infraestructura nuclear y potencial geológico todavía subexplorado.












