
La campaña cubrirá sectores prioritarios del proyecto canadiense con una malla de 50 por 50 metros. Los resultados serán integrados con información radiométrica, electromagnética, estructural y geológica antes de una perforación diamantina prevista en aproximadamente 2.000 metros.
Belmont Resources inició un levantamiento gravimétrico terrestre de alta resolución en su proyecto de uranio Crackingstone, en el norte de Saskatchewan, Canadá, una campaña de aproximadamente 2.500 estaciones destinada a mejorar la definición de los blancos que posteriormente serán evaluados mediante perforación diamantina.
El trabajo comenzó este 6 de octubre y constituye una de las etapas técnicas previas al programa de sondajes 2026-2027. La propiedad pertenece en un 100% a Belmont y se encuentra en el distrito Uranium City-Beaverlodge, una zona con una extensa historia de producción y exploración de uranio.
La compañía proyecta integrar los nuevos datos gravimétricos con antecedentes geológicos, estructurales, electromagnéticos y radiométricos ya disponibles. El objetivo es identificar sectores donde distintos indicadores geofísicos y geológicos converjan sobre estructuras potencialmente favorables para la concentración de uranio.
Una malla de alta resolución antes de perforar
El programa contempla estaciones gravimétricas separadas por 50 metros por 50 metros en áreas consideradas prioritarias dentro de Crackingstone. Esta densidad de medición permitirá detectar variaciones relativamente pequeñas en la densidad de las rocas bajo superficie.
En exploración de uranio, esas diferencias pueden ser utilizadas para interpretar contactos litológicos, fallas, zonas de alteración, cuerpos intrusivos y otras características que no necesariamente presentan una expresión evidente en superficie.
La información será comparada con anomalías radiométricas de uranio, relaciones uranio-potasio y uranio-torio, conductores electromagnéticos, fallas interpretadas, corredores estructurales, contactos geológicos y unidades pelíticas. También entrarán en el análisis las ocurrencias históricas de uranio y los blancos previamente definidos en la propiedad.
Más que buscar una señal geofísica aislada, el trabajo apunta a reducir la incertidumbre antes de movilizar equipos de perforación, privilegiando sectores donde diferentes herramientas de exploración entreguen evidencias coincidentes.
Esta estrategia resulta especialmente relevante en programas de exploración temprana, donde la correcta selección de la ubicación, profundidad y orientación de cada sondaje puede determinar la eficiencia del capital destinado a perforación.
Crackingstone prepara una campaña de aproximadamente 2.000 metros
El siguiente paso contemplado por Belmont es un programa de aproximadamente 2.000 metros de perforación diamantina. La empresa dispone de una autorización para ejecutar hasta 40 sondajes en terrenos Crown Land, permiso que se mantiene vigente hasta el 30 de noviembre de 2028.
El diseño definitivo de esa campaña dependerá, entre otros antecedentes, de los resultados obtenidos mediante el estudio gravimétrico actualmente en ejecución.
La evaluación técnica está encabezada por el asesor geológico senior Ken Wheatley, geólogo con experiencia en exploración de uranio, quien participa en la generación de blancos, interpretación geológica y planificación de los futuros sondajes.
Una vez procesados, los datos de gravedad serán incorporados al modelo existente para establecer una jerarquía de objetivos y definir las posiciones y orientaciones consideradas más adecuadas para las perforaciones.
El programa gravimétrico había sido planificado para comienzos de octubre y considera una cobertura cercana a 253 hectáreas, con una duración de terreno estimada previamente entre 10 y 14 días.
Uranio y tierras raras dentro del mismo sistema exploratorio
Crackingstone ha adquirido además una dimensión adicional por la presencia de indicios de elementos de tierras raras asociados a parte de su marco geológico.
Durante 2025, Belmont recuperó y volvió a estudiar testigos correspondientes a una campaña histórica realizada en 2008. Aquella perforación había comprendido 20 sondajes por un total de 3.029,4 metros, aunque solo una fracción del testigo original pudo ser recuperada para el nuevo trabajo analítico.
Los reanálisis divulgados en febrero de 2026 confirmaron intervalos con concentraciones elevadas de uranio e identificaron zonas enriquecidas en tierras raras dentro de pegmatitas que anteriormente no habían sido analizadas sistemáticamente para estos elementos.
En algunos intervalos se observó enriquecimiento coincidente de uranio y tierras raras. Sin embargo, estos antecedentes corresponden a muestras seleccionadas de perforaciones históricas y no constituyen por sí mismos una estimación de recursos ni una demostración de mineralización económicamente explotable.
Para la nueva fase de exploración, esos resultados funcionan principalmente como vectores geológicos que pueden ser comparados con las anomalías radiométricas y las estructuras interpretadas en superficie y profundidad.
El control estructural será clave
Una de las principales hipótesis de exploración en Crackingstone es que la mineralización estaría fuertemente condicionada por estructuras regionales.
La propiedad se encuentra vinculada al corredor estructural de Black Bay Shear Zone, mientras que los antecedentes disponibles muestran corredores donde coinciden respuestas radiométricas de uranio, estructuras, pegmatitas y conductores electromagnéticos.
La gravimetría agregará ahora una variable independiente: la densidad de las unidades bajo superficie.
Si las anomalías gravimétricas coinciden espacialmente con estructuras, respuestas radiométricas y conductores previamente identificados, Belmont podrá reducir el universo de objetivos antes de perforar. En sentido contrario, sectores donde los distintos conjuntos de información no presenten correlaciones suficientemente claras podrían perder prioridad.
Este proceso de integración es particularmente relevante en Crackingstone porque existe un volumen considerable de información histórica que puede reinterpretarse mediante herramientas geofísicas y modelos geológicos actuales.
Un distrito con historia en producción de uranio
Crackingstone se ubica cerca de Uranium City, dentro del histórico distrito Beaverlodge del norte de Saskatchewan. La zona tuvo un papel relevante durante las primeras décadas de desarrollo de la industria canadiense del uranio.
El distrito Beaverlodge produjo históricamente más de 70 millones de libras de U₃O₈ entre 1953 y 1982, mientras que la propiedad de Belmont se sitúa sobre un sistema estructural asociado a antiguas ocurrencias y explotaciones del mineral.
Entre los antecedentes históricos registrados en Crackingstone existen muestras superficiales de alta ley y antiguas labores mineras. Esas cifras, sin embargo, corresponden a trabajos históricos puntuales y no representan necesariamente la ley promedio ni el potencial económico actual del proyecto.
La importancia de estos antecedentes radica principalmente en demostrar que el sistema geológico fue capaz de transportar y concentrar uranio. El desafío de la exploración moderna es determinar si existen cuerpos mineralizados con continuidad, geometría, tonelaje y leyes suficientes para justificar etapas posteriores de evaluación.
De la geofísica al sondaje
La campaña que acaba de comenzar no entregará directamente una estimación de recursos ni permitirá establecer la viabilidad económica de Crackingstone. Su función es más específica: mejorar la calidad de los blancos antes de perforarlos.
El proyecto dispone actualmente de información radiométrica, electromagnética, estructural, geológica y de perforaciones históricas. La gravimetría terrestre permitirá agregar una lectura tridimensional indirecta sobre contrastes de densidad que podrían estar asociados a contactos, alteraciones y estructuras favorables.
Para Belmont, el punto de decisión llegará una vez que esa información sea procesada e integrada al modelo exploratorio. A partir de allí se definirá qué anomalías justifican inversión directa en sondajes dentro del programa cercano a 2.000 metros.
Los resultados de esas perforaciones serán los que finalmente permitan determinar si la combinación de señales geofísicas, antecedentes históricos y mineralización conocida en Crackingstone puede traducirse en nuevos descubrimientos de uranio y, eventualmente, ampliar también la evaluación del potencial de tierras raras dentro del sistema.
REDIMIN Responde
¿Qué tipo de levantamiento inició Belmont Resources en el proyecto Crackingstone?
Belmont Resources inició un levantamiento gravimétrico terrestre de alta resolución en su proyecto de uranio Crackingstone, en el norte de Saskatchewan, Canadá.
¿Cuál es el objetivo del levantamiento gravimétrico en Crackingstone?
El objetivo del levantamiento gravimétrico es mejorar la definición de los blancos que posteriormente serán evaluados mediante perforación diamantina, integrando los nuevos datos con antecedentes geológicos, estructurales, electromagnéticos y radiométricos ya disponibles.
¿Cuántas estaciones gravimétricas se contemplan en la campaña de Crackingstone?
La campaña de Crackingstone contempla aproximadamente 2.500 estaciones gravimétricas separadas por 50 metros por 50 metros en áreas consideradas prioritarias.
¿Qué permiso tiene Belmont Resources para la perforación en Crackingstone?
Belmont Resources dispone de una autorización para ejecutar hasta 40 sondajes en terrenos Crown Land, permiso que se mantiene vigente hasta el 30 de noviembre de 2028.
¿Qué hallazgos se realizaron en los reanálisis de testigos históricos en Crackingstone?
Los reanálisis divulgados en febrero de 2026 confirmaron intervalos con concentraciones elevadas de uranio e identificaron zonas enriquecidas en tierras raras dentro de pegmatitas, aunque estos resultados no constituyen una estimación de recursos ni una demostración de mineralización económicamente explotable.






