
La operación ubicada en Jáchal ejecutará durante nueve meses un nuevo programa de infraestructura y prevé incorporar cerca de 230 trabajadores. Las obras también prepararán instalaciones necesarias para el desarrollo de Carbonatos Profundos.
La mina Gualcamayo, operada por Minas Argentinas en la provincia de San Juan, Argentina, pondrá en marcha durante agosto un programa de obras por más de US$15 millones, destinado a ampliar infraestructura existente y preparar nuevas áreas para las siguientes etapas de desarrollo del yacimiento. Los trabajos tendrán una duración estimada de nueve meses y contemplan un aumento relevante de la dotación vinculada al proyecto.
El plan incorpora ampliaciones en las instalaciones destinadas al beneficio de minerales, expansión de los almacenes de reactivos, movimientos de suelo, instalación de geomembranas y nuevas intervenciones en los sectores de campamento. Se trata de trabajos que permiten reforzar la infraestructura actualmente utilizada por la operación, pero que además forman parte de la preparación física de Gualcamayo para su próxima fase minera.
La iniciativa adquiere especial relevancia por su relación con Carbonatos Profundos (DCP), proyecto que busca desarrollar recursos de oro y plata ubicados bajo la operación existente y que fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de Argentina. Su plan de inversión fue aprobado oficialmente en enero de 2026.
Más infraestructura y cerca de 230 nuevos empleos
Uno de los efectos inmediatos del programa será el aumento de la actividad laboral en Gualcamayo. Al cierre de julio, la operación contaba con 327 trabajadores directos y 437 contratistas, mientras que el inicio de las nuevas obras contempla la incorporación de alrededor de 230 personas adicionales.
Con ello, la cantidad de personas vinculadas directa o indirectamente a las actividades de la mina se acercaría a las 1.000 durante la ejecución de los trabajos.
El componente territorial tendrá un peso relevante. Actualmente, el 96% de los trabajadores contratistas corresponde a residentes de San Juan, mientras que para las nuevas contrataciones se espera mantener una prioridad sobre mano de obra provincial y, particularmente, del departamento de Jáchal, donde se emplaza el proyecto.
La ejecución de obras durante nueve meses también abre espacio para contratistas especializados y proveedores vinculados a construcción minera, movimiento de tierras, montaje, logística, impermeabilización, servicios de campamento y soporte operacional.
Para Jáchal, el impacto trasciende la contratación directa. Un aumento temporal de varios centenares de trabajadores genera demanda sobre transporte, alimentación, alojamiento, comercio y otros servicios asociados a una faena minera que está transitando desde una etapa de continuidad operacional hacia un nuevo ciclo de inversión.
Carbonatos Profundos marca la siguiente etapa de Gualcamayo
La expansión de infraestructura ocurre en un momento de transformación para Gualcamayo. Minas Argentinas, controlada por Aisa Group, adquirió la operación en 2023 y posteriormente reactivó los trabajos de exploración con el objetivo de extender el horizonte productivo del yacimiento.
El eje de esa estrategia es Carbonatos Profundos, iniciativa que considera el desarrollo de una operación subterránea para explotar mineralización de oro y plata ubicada bajo la mina actual, además de nuevas instalaciones para el tratamiento del mineral.
El proyecto fue aprobado para ingresar al RIGI mediante una resolución del Ministerio de Economía argentino publicada el 15 de enero de 2026. La autorización comprende la exploración de las concesiones Gualcamayo 1 y Gualcamayo 2, la determinación de factibilidad del depósito y la construcción, puesta en marcha y operación de las instalaciones destinadas a procesar los minerales extraídos.
El plan reconocido bajo ese régimen contempla una inversión de aproximadamente US$665 millones para Carbonatos Profundos.
La incorporación al RIGI es particularmente relevante porque establece compromisos concretos de ejecución. La resolución determina que el proyecto debe acreditar durante los dos primeros años inversiones computables equivalentes, al menos, al 40% del monto mínimo exigido y fija el 31 de diciembre de 2028 como fecha límite para completar la inversión mínima comprometida bajo el régimen.
En ese escenario, los más de US$15 millones que comenzarán a ejecutarse durante agosto representan una fase de preparación tangible sobre terreno, aunque corresponden a un programa de infraestructura específico y no deben confundirse con el monto total comprometido para Carbonatos Profundos.
De una operación madura a un nuevo ciclo de inversión
Gualcamayo es una operación de oro y plata ubicada en el departamento de Jáchal, una de las zonas que concentra buena parte de la actividad minera de San Juan. Su continuidad resulta relevante para una provincia que busca consolidar una cartera de proyectos metalíferos capaces de sostener inversión, exportaciones y empleo durante las próximas décadas.
La estrategia sobre el activo cambió después de su adquisición en 2023. Frente a un escenario previo marcado por el agotamiento progresivo de las áreas tradicionales de explotación, la nueva etapa se ha concentrado en recuperar producción, ampliar la base de recursos y avanzar hacia depósitos de mayor profundidad.
Carbonatos Profundos constituye la pieza central de esa transición. A diferencia del mineral oxidado procesado históricamente en Gualcamayo, la futura explotación apunta a mineralización sulfurada, lo que requiere una configuración distinta de mina y procesamiento.
Esa característica explica parte de la magnitud del capital necesario y también la importancia de anticipar infraestructura antes del desarrollo completo del proyecto.
San Juan refuerza su cartera de proyectos auríferos
La inversión que comienza a materializarse en Gualcamayo tiene una escala menor frente al capital previsto para su futura expansión, pero entrega una señal concreta sobre la transición desde la planificación hacia trabajos físicos en terreno.
Para San Juan, mantener activa una operación existente mientras se prepara una nueva fase puede ayudar a conservar capacidades técnicas, trabajadores especializados y una base de proveedores que posteriormente podría participar en proyectos de mayor escala.
El efecto laboral será uno de los primeros elementos visibles. Si se cumplen las incorporaciones previstas, cerca de 230 nuevos trabajadores se sumarán durante la ejecución de las obras, reforzando el peso de Gualcamayo sobre la economía de Jáchal.
El desafío posterior estará en convertir esta etapa de infraestructura en continuidad de inversión. La aprobación de Carbonatos Profundos bajo el RIGI fijó un marco y plazos para avanzar, mientras que las obras que comienzan este mes representan uno de los pasos operacionales necesarios para preparar Gualcamayo para un ciclo minero de mayor profundidad, nuevas tecnologías de procesamiento y una vida productiva más extensa.






