
China ha inaugurado el primer centro de datos submarino del mundo que opera con energía eólica, ubicado a 10 metros de profundidad frente a las costas de Shanghái. Este proyecto, denominado UDC, es el resultado de una colaboración entre HiCloud Technology y la empresa estatal China Communications Construction. La inversión para esta infraestructura alcanzó los 1,600 millones de yuanes, equivalentes a unos 226 millones de dólares.
Huella ecológica reducida El centro de datos tiene una capacidad inicial de 24 megavatios. Su diseño innovador permite aprovechar el agua de mar como sistema de refrigeración natural, lo que disminuye el consumo energético destinado al enfriamiento a menos del 10%. En comparación, los centros de datos convencionales suelen destinar entre el 40 y 50% de su energía para este fin.
La eficiencia energética del UDC se refleja en su PUE (Power Usage Effectiveness), que mide el rendimiento energético. La instalación aspira a alcanzar un PUE no superior a 1.15, cifra considerada de vanguardia en el sector. Esta nueva complejidad busca no solo optimizar el uso de electricidad, sino también contribuir sustancialmente a la reducción del impacto ambiental de la infraestructura tecnológica.
Mayor eficiencia energética El gobierno chino detalla que este tipo de complejo utilizará más del 95% de electricidad procedente de fuentes renovables, logrando reducir el consumo de energía en un 22.8%. Asimismo, se prevé que el uso de agua y suelo disminuya en un 100% y más del 90%, respectivamente.
La puesta en marcha del centro de datos se alinea con los esfuerzos de China para asegurar un suministro energético sostenible, particularmente en el contexto del aumento de la demanda derivada del desarrollo de inteligencia artificial (IA). La nación busca disminuir su dependencia de los combustibles fósiles y seguir siendo competitiva en la carrera por el liderazgo tecnológico.
Desarrollo tecnológico y sostenibilidad En 2023, HiCloud ya había inaugurado otro centro de datos submarino comercial en la isla de Hainan, pero el nuevo UDC es pionero por operar con energía eólica marina. La infraestructura es una muestra de la ambición china por diversificar su matriz energética, cuya estrategia se complementa con reformas en su mercado eléctrico. A partir de 2025, la energía solar y eólica será comercializada de forma más flexible, buscando eficiencia y competitividad en el sector.
Los planes energéticos de China no sólo tienen un enfoque medioambiental. También son parte de una estrategia económica más amplia que busca aumentar la autosuficiencia energética y tecnológica del país. La nueva Ley de la Energía de China, vigente desde el año pasado, promueve el uso de fuentes renovables e incentiva su adopción a través de objetivos mínimos de consumo de energías limpias.
La implementación de políticas más efectivas y un marco regulatorio renovado buscan reforzar la infraestructura energética como base para el impulso de la IA y otros avances tecnológicos, consolidando así el potencial de China frente a otras naciones, especialmente Estados Unidos, en este ámbito.
La entrada en operación de este centro de datos submarino no solo es un avance en términos tecnológicos y ecológicos, sino que también refuerza la posición de China en el competitivo mundo de la inteligencia artificial y sus recursos tecnológicos asociados. La propuesta de hi-tech que ofrece este novedoso centro de datos podría marcar el camino hacia una nueva era en el manejo de la infraestructura digital global, rescatando la sostenibilidad como uno de los factores clave en su desarrollo.