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Innovación y Tecnología

El agua detrás de la IA puede presionar una cuenca: importa dónde está el centro de datos

El consumo que se ve en el sistema de refrigeración es solo una parte de la huella hídrica de una instalación.

El agua detrás de la IA puede presionar una cuenca: importa dónde está el centro de datos

Un centro de datos puede requerir agua dentro de sus instalaciones para evacuar el calor de los servidores y, fuera de ellas, para producir la electricidad que los mantiene funcionando. Por eso, evaluar su huella hídrica exige mirar tanto el diseño de refrigeración como la cuenca donde opera y el origen de su energía: una cifra nacional o un promedio global no permite anticipar por sí solo la presión sobre una fuente local.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó en su informe Energy and AI, publicado el 10 de abril de 2025, que los centros de datos consumieron cerca de 560.000 millones de litros de agua en 2023 en el mundo. En su escenario base, el cálculo sube a unos 1,2 billones de litros en 2030. Para 2023, cerca de dos tercios correspondían al suministro de energía primaria y la generación eléctrica, una cuarta parte a la refrigeración directa y el resto a la fabricación de semiconductores y microchips. Son estimaciones para el conjunto del sector, no una medición del agua atribuible exclusivamente a la IA.

La refrigeración evaporativa consume agua en el propio centro de datos

En los sistemas evaporativos, el agua ayuda a retirar el calor generado por los equipos: al evaporarse, disipa parte de ese calor. En una configuración habitual con torre de enfriamiento, el circuito de agua transporta el calor hasta la torre, donde una parte se pierde por evaporación. También puede haber purgas para controlar la concentración de minerales en el agua recirculada. El consumo depende de la carga térmica, la operación del sistema y las condiciones ambientales; no es una cantidad fija aplicable a todos los centros.

La AIE distingue tecnologías con intensidades de agua diferentes. La expansión directa —en la que un refrigerante circula por serpentines para enfriar el aire— requiere menos agua que ciertas soluciones evaporativas o adiabáticas conectadas a enfriadores de agua. En su estimación media para un centro de datos hiperescalable de 100 MW en Estados Unidos, el consumo total llega a unos 2 millones de litros diarios; más del 60% es indirecto, asociado principalmente al suministro energético. Esa referencia ilustra una instalación de cierta escala y un contexto concreto: no es una regla para cada sitio ni para cada carga de IA.

La refrigeración también puede trasladar parte de la demanda entre agua y energía. El Departamento de Energía de Estados Unidos señala que las torres evaporativas consumen agua por evaporación y purga, mientras que el uso de aire exterior para enfriar puede reducir la dependencia de equipos mecánicos cuando el clima lo permite. Sin embargo, el balance depende de la temperatura, la humedad, la configuración y la operación de la instalación; no basta con etiquetar una tecnología como “más eficiente” sin especificar si se mide agua, electricidad o ambas.

La electricidad y la cuenca completan el cálculo

El agua indirecta se utiliza en otros puntos del sistema, especialmente en la generación eléctrica, cuya intensidad varía según la tecnología y el lugar. También existe una huella asociada a la producción de chips. La AIE proyecta que el consumo de agua ligado a la fabricación de chips para centros de datos aumentará más de 50% entre 2023 y 2030, hasta alrededor de 70.000 millones de litros, bajo su escenario base. El informe precisa supuestos para esa proyección, entre ellos mantener constante el uso de agua por área de oblea y usar para 2030 una eficiencia directa de refrigeración equivalente a la de 2023.

Un estudio de 2021 de Md AbuBakar Siddik, Arman Shehabi y Landon Marston, del Lawrence Berkeley National Laboratory, examinó las huellas de agua y carbono de centros de datos en Estados Unidos con un método de abajo hacia arriba y detalle espacial. Publicado en Environmental Research Letters, estimó que una quinta parte de los servidores tenía una huella directa en cuencas con estrés hídrico moderado o alto; cerca de la mitad estaba total o parcialmente abastecida por plantas eléctricas ubicadas en zonas con estrés. El resultado describe la distribución estimada para Estados Unidos y no debe extrapolarse automáticamente a otros países o a instalaciones individuales.

Para evaluar un proyecto concreto hacen falta, como mínimo, el volumen de agua extraído y consumido —no son lo mismo, porque parte del agua retirada puede devolverse a la fuente—, el método de refrigeración, el consumo eléctrico, la mezcla de generación que abastece al sitio y la cuenca de origen del agua. Una métrica útil es la efectividad del uso del agua (WUE), que relaciona el agua utilizada en el sitio con la energía consumida por los equipos informáticos, normalmente en litros por kilovatio-hora. Por sí sola, no incluye toda la huella indirecta de la electricidad ni indica si el agua procede de una fuente bajo presión.

Para ubicar el riesgo local, el Atlas Aqueduct del World Resources Institute ofrece datos de estrés hídrico a escala de cuenca. Su línea base no es una lectura en tiempo real: para varios indicadores de cantidad utiliza más de 40 años de datos, de 1979 a 2019, y funciona como herramienta de evaluación y priorización. El análisis de un centro requiere además información local sobre disponibilidad, estacionalidad y fuente de abastecimiento, junto con sus consumos directos e indirectos.

REDIMIN Responde

¿Cuánto agua consumieron los centros de datos en el mundo en 2023 según la AIE?

La Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó que los centros de datos consumieron cerca de 560.000 millones de litros de agua en 2023 en el mundo.

¿Cuál es la proyección de consumo de agua para los centros de datos en 2030 según la AIE?

La AIE proyecta que el consumo de agua de los centros de datos subirá a unos 1,2 billones de litros en 2030.

¿Qué porcentaje del consumo de agua de los centros de datos en 2023 se atribuye a la generación eléctrica y al suministro de energía primaria?

Cerca de dos tercios del consumo de agua de los centros de datos en 2023 se atribuyen al suministro de energía primaria y la generación eléctrica.

¿Cómo afecta la tecnología de refrigeración al consumo de agua en los centros de datos?

La tecnología de refrigeración afecta el consumo de agua, ya que las soluciones evaporativas o adiabáticas conectadas a enfriadores de agua requieren más agua que la expansión directa, donde un refrigerante circula por serpentines para enfriar el aire.

¿Qué proyección hace la AIE sobre el consumo de agua para la fabricación de chips en centros de datos entre 2023 y 2030?

La AIE proyecta que el consumo de agua ligado a la fabricación de chips para centros de datos aumentará más de 50% entre 2023 y 2030, hasta alrededor de 70.000 millones de litros.