
La República de Djibouti, un pequeño país en el Cuerno de África, se ha convertido en un punto estratégico clave en la geopolítica global. Situado en el Estrecho de Bab el-Mandeb, un corredor marítimo que conecta el Océano Índico con el Mar Rojo y el Canal de Suez, más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial pasa por este estrecho. Este valioso cruce ahora alberga la primera base militar de China fuera del territorio asiático.
Inversión estratégica de China en Djibouti
China inauguró su base militar en Djibouti en 2017 con un coste total que, según informes especializados citados por el portal Cronista, superó los 500 millones de dólares. Con un área que abarca 0,5 kilómetros cuadrados, la instalación está equipada con una infraestructura de alta capacidad, incluyendo un muelle de aguas profundas de más de 330 metros diseñado para recibir portaaviones y submarinos. También dispone de una pista de operación con torre de control, plataformas para helicópteros y depósitos subterráneos.
Esta base, situada a solo 11 kilómetros del Camp Lemonnier, la principal base militar de Estados Unidos en la región, forma parte de un contrato de arrendamiento de diez años con un pago anual estimado en 20 millones de dólares. Conectada a la llamada «Ruta de la Seda Marítima», la base no solo refuerza la capacidad militar de China, sino que también respalda sus inversiones en proyectos de infraestructura en África.
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Razones estratégicas detrás de Djibouti
La elección de Djibouti no es casual. Este pequeño país tiene una ubicación estratégica en el cruce entre tres continentes: África, Asia y Europa. Desde su posición, controla el tránsito por el Estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas más transitadas del comercio global, siendo clave para el transporte de petróleo, mercaderías y bienes entre Asia y Europa.
China firmó un acuerdo de defensa con Djibouti en 2014, que facilitó el establecimiento de su base en el Golfo de Tadjoura, cerca del puerto multiuso de Doraleh, operado por empresas chinas. Este acuerdo marcó un cambio en la estrategia militar china, permitiendo el establecimiento de capacidades logísticas y militares en el continente africano, estratégicamente situadas en un corredor vital del comercio energético y marítimo.
Djibouti y su concentración militar global
Además de ser un enclave estratégico para China, Djibouti alberga bases de múltiples potencias globales, como Estados Unidos, Francia, Japón e Italia. Este nivel de militarización refleja la importancia del país y su papel central en la vigilancia del Estrecho de Bab el-Mandeb y en la respuesta ante crisis en el Medio Oriente. La proximidad entre estas bases internacionales, como la de China y el Camp Lemonnier de Estados Unidos, ha generado tensiones constantes, destacadas por los reportes del Pentágono.
Este singular escenario geopolítico es un reflejo del peso estratégico de Djibouti, donde la combinación de intereses económicos y militares redefine permanentemente el tablero de poder global. Tanto las rutas comerciales como las ambiciones de las principales economías están en juego, consolidando a este pequeño país como un actor desproporcionado en la política internacional.