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China rebaja aranceles a productos agrícolas de Estados Unidos, pero mantiene fuera a la soja

China reduce aranceles a varios productos agrícolas de EE.UU., excepto la soja, lo que beneficia a proveedores sudamericanos y podría impactar el comercio internacional de materias primas.

China rebaja aranceles a productos agrícolas de Estados Unidos, pero mantiene fuera a la soja
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La reducción incluye maíz, trigo, sorgo, carnes, lácteos y derivados de la soja. El grano de soja estadounidense seguirá enfrentando un arancel adicional de 10%, una diferencia que mantiene ventajas para proveedores sudamericanos.

China avanzó en una nueva reducción de las barreras comerciales aplicadas a productos de Estados Unidos, con un paquete que alcanza a una amplia variedad de bienes agrícolas. La principal excepción es la soja en grano, uno de los productos más sensibles de la relación comercial entre las dos mayores economías del mundo.

La decisión incorpora productos como maíz, trigo, sorgo, carnes, lácteos, aceites vegetales y harinas, además de derivados de la propia soja. Sin embargo, las importaciones de soja estadounidense quedaron fuera de la lista de rebajas y continuarán enfrentando un gravamen adicional de 10%.

El movimiento es relevante más allá de Estados Unidos y China. Cualquier modificación en las condiciones de acceso al mercado chino puede alterar los flujos internacionales de granos, carnes y materias primas agrícolas, con efectos sobre países exportadores de Sudamérica y sobre las referencias internacionales utilizadas por compradores e industrias de alimentos.

Qué productos entran en la rebaja de aranceles

El acuerdo considera reducciones recíprocas sobre aproximadamente US$30.000 millones en importaciones de cada país. Cerca del 90% de los productos incluidos pasarán a enfrentar las tasas correspondientes al régimen de nación más favorecida una vez completados los procedimientos internos necesarios para implementar el entendimiento.

En el caso de las importaciones estadounidenses que ingresan a China, la cobertura considera productos agrícolas, además de bienes de cuidado personal, dispositivos médicos y carbón.

Dentro del segmento agropecuario aparecen productos como maíz, trigo, sorgo, carnes, lácteos, aceite de soja y harina de soja, entre otros. La presencia de estos últimos productos hace especialmente llamativa la exclusión de la soja en grano.

La medida forma parte de un esfuerzo más amplio para reducir parte de las barreras acumuladas durante las disputas comerciales entre ambos países y establecer mecanismos permanentes de negociación.

No obstante, la aplicación de las reducciones no será necesariamente inmediata. El entendimiento contempla que ambos países completen primero sus respectivos procedimientos legales internos antes de poner en marcha las rebajas de manera simultánea.

La soja queda fuera y mantiene un arancel adicional de 10%

El principal punto pendiente está en la soja estadounidense.

Los granos provenientes de Estados Unidos continuarán sujetos a un arancel adicional de 10%, que se suma a la tarifa de nación más favorecida. Esto deja la carga total sobre la soja estadounidense en torno al 13%, mientras el producto brasileño enfrenta una tasa de 3%.

La diferencia tiene consecuencias comerciales importantes.

China es el mayor comprador mundial de soja y utiliza enormes volúmenes del grano principalmente para producir alimento animal y aceite. Un diferencial arancelario de esta magnitud puede influir directamente en las decisiones de las empresas privadas chinas encargadas de procesar la materia prima.

El costo adicional mantiene una ventaja para proveedores alternativos, particularmente Brasil, que durante los últimos años ha reforzado su posición como uno de los principales abastecedores del mercado chino.

China sigue comprando soja estadounidense

La exclusión de la rebaja arancelaria no significa que las compras de soja estadounidense se hayan detenido.

Empresas agrícolas estatales chinas ya han adquirido más de 12 millones de toneladas métricas del producto estadounidense, dentro de un escenario en que Washington ha planteado compras anuales de 25 millones de toneladas hasta 2028. China, sin embargo, no ha confirmado públicamente ese objetivo en los mismos términos.

Esto configura un mercado dividido.

Por un lado, las empresas estatales pueden continuar realizando operaciones con Estados Unidos. Por otro, los procesadores privados enfrentan un costo que puede hacer menos competitiva la soja norteamericana frente al producto brasileño.

La situación convierte al grano en uno de los principales asuntos todavía abiertos dentro de las negociaciones agrícolas entre Beijing y Washington.

Un paquete comercial que mueve unos US$60.000 millones

Las rebajas forman parte de un esquema bilateral que considera alrededor de US$60.000 millones en productos, sumando aproximadamente US$30.000 millones de importaciones en cada dirección.

Estados Unidos reducirá barreras sobre productos chinos como juguetes, electrodomésticos, artículos para bebés y bienes para el hogar, mientras China hará lo propio con productos estadounidenses agrícolas, médicos, energéticos y de consumo.

Ambos países también acordaron establecer instancias permanentes para abordar comercio e inversiones, además de un grupo de trabajo específicamente dedicado a materias agrícolas. La primera reunión de este último mecanismo está prevista antes de que termine 2026.

Esto abre la posibilidad de nuevas negociaciones sobre acceso a mercados, regulaciones y productos que quedaron fuera del paquete actual.

Por qué la decisión importa para Sudamérica

El mantenimiento del arancel sobre la soja estadounidense tiene especial relevancia para Brasil y, en menor medida, para el resto de las economías vinculadas al complejo agrícola regional.

Brasil llega a esta etapa con una posición particularmente sólida en el mercado chino. Durante 2026, los compradores privados del gigante asiático han mantenido una fuerte preferencia por la soja brasileña, apoyada tanto por precios competitivos como por la disponibilidad de grandes volúmenes de producción.

Mientras persista la diferencia arancelaria, el origen sudamericano conserva una ventaja frente al estadounidense para determinados compradores chinos.

Sin embargo, una eventual eliminación futura del gravamen podría modificar rápidamente esa ecuación y aumentar la competencia entre Estados Unidos y Brasil por el mercado asiático.

Qué puede significar para Chile

Chile no compite directamente con Estados Unidos o Brasil como gran exportador mundial de soja, pero los movimientos de estas materias primas tienen efectos indirectos sobre la economía local.

La soja, el maíz y otros granos son insumos importantes dentro de las cadenas internacionales de alimentación animal. Sus precios pueden influir en costos relacionados con producción de carnes, aves, huevos y otros alimentos.

Una mayor apertura del mercado chino a productos agrícolas estadounidenses también puede reorganizar destinos comerciales. Cuando China absorbe mayores cantidades desde un determinado proveedor, otros compradores internacionales deben buscar oferta en mercados alternativos, generando ajustes en precios, disponibilidad y rutas comerciales.

Para Chile, por lo tanto, el punto relevante no está únicamente en el comercio bilateral entre Beijing y Washington. También importa cómo la nueva estructura arancelaria modifica los precios internacionales de alimentos y materias primas.

La soja seguirá siendo el producto clave a observar. Mientras permanezca fuera de las rebajas, China conserva una diferencia importante entre proveedores estadounidenses y sudamericanos, dejando abierta una de las negociaciones agrícolas de mayor impacto para el comercio mundial.