La ingeniera civil metalúrgica de la Universidad de Atacama y actual gerenta de Seguridad y Sustentabilidad de ENAMI fue reconocida en la categoría Ejecutivas de la iniciativa impulsada por Women in Mining Chile.
Claudia Azola Portilla, gerenta de Seguridad y Sustentabilidad de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI), fue incorporada al WIM 100, reconocimiento que distingue a mujeres con trayectoria e incidencia en distintas áreas de la industria minera chilena. La ejecutiva fue seleccionada en la categoría Ejecutivas, consolidando una carrera profesional de más de dos décadas ligada a seguridad, medioambiente, permisos y sustentabilidad.
Ingeniera civil metalúrgica formada en la Universidad de Atacama, Azola inició su trayectoria profesional precisamente en una de las regiones con mayor actividad minera del país. Sus primeros trabajos estuvieron vinculados a planificación territorial y gestión ambiental de operaciones mineras, antes de incorporarse a ENAMI en 2005.
Desde entonces ha ocupado funciones relacionadas con materias que han adquirido un peso creciente en la ejecución de proyectos mineros: evaluación ambiental, obtención de permisos, seguridad operacional, relacionamiento territorial y cumplimiento regulatorio.
Más de 20 años vinculada a ENAMI
La trayectoria de Azola dentro de ENAMI coincide con un período en que las exigencias ambientales y de seguridad pasaron a ocupar una posición cada vez más central en la planificación y continuidad de las operaciones mineras.
Dentro de la estatal, la ejecutiva ha participado en procesos de evaluación ambiental y tramitación de permisos asociados a proyectos, además del desarrollo y fortalecimiento de sistemas corporativos relacionados con seguridad, medioambiente y sustentabilidad. También ha representado a la empresa frente a autoridades, comunidades y organismos fiscalizadores.
Su posición tiene particular relevancia considerando el papel de ENAMI dentro de la pequeña y mediana minería chilena. La empresa estatal opera como articulador entre productores de menor escala y los procesos de compra, procesamiento y comercialización de minerales, por lo que el cumplimiento ambiental y operacional de su infraestructura constituye una variable crítica para la continuidad de una extensa cadena productiva.
En ese contexto, la gestión de seguridad y sustentabilidad supera el ámbito estrictamente corporativo. Los estándares que aplica ENAMI también se relacionan con la capacidad de sostener operaciones industriales, desarrollar inversiones y mantener canales de procesamiento para productores que no necesariamente cuentan con infraestructura propia.
Seguridad, permisos y sustentabilidad ganan espacio en la gestión minera
El reconocimiento a Azola también refleja un cambio más amplio dentro de la estructura profesional del sector minero.
Áreas que décadas atrás eran tratadas principalmente como funciones de soporte hoy intervienen directamente en decisiones de inversión, cronogramas de construcción y continuidad operacional. La evaluación ambiental, los permisos sectoriales, la seguridad de los trabajadores y el relacionamiento con comunidades forman parte de la ruta crítica de prácticamente cualquier proyecto minero.
Para ENAMI, estos factores son particularmente relevantes debido a la diversidad territorial de sus operaciones y al vínculo que mantiene con productores pequeños y medianos en distintas regiones del país.
Azola ha planteado que uno de los desafíos de la estatal pasa por incrementar la cantidad de productores y la producción minera bajo criterios sustentables. Tras recibir el reconocimiento, destacó el papel que cumple ENAMI para la pequeña y mediana minería y llamó a ampliar la presencia femenina en espacios de responsabilidad dentro del sector.
“A las mujeres de la minería las invito a tomar los espacios que hoy están disponibles”, señaló la ejecutiva durante la instancia.
WIM 100 reunió más de 400 postulaciones
La edición 2026 del WIM 100 recibió más de 400 postulaciones distribuidas entre diferentes segmentos de la industria minera. Las categorías consideradas abarcaron trabajadoras de terreno, ejecutivas, empresarias, académicas e investigadoras, profesionales y estudiantes.
El reconocimiento a Azola se produjo en la categoría correspondiente a ejecutivas con participación en decisiones estratégicas dentro de la industria.
La ceremonia contó además con representantes del sector público, empresas y organizaciones vinculadas a minería, en un escenario donde la incorporación de mujeres continúa extendiéndose hacia posiciones técnicas, operacionales y directivas.
En paralelo, ENAMI ha impulsado durante los últimos años iniciativas internas orientadas a ampliar la participación femenina en posiciones de liderazgo. En 2024, por ejemplo, la empresa cerró la primera generación de su programa ENAMI Impulsa, diseñado para fortalecer habilidades técnicas y socioemocionales y generar redes internas entre trabajadoras de la estatal. La iniciativa se estructuró sobre una política de igualdad de género aprobada por su directorio en 2018.
La presencia de mujeres en cargos de decisión dentro de la compañía también quedó reflejada recientemente con el reconocimiento entregado en agosto de 2026 a Danielle Laport, directora de ENAMI, quien obtuvo el Premio Karen Poniachik en la categoría Industria Minera.
Formación minera desde la Región de Atacama
La trayectoria de Claudia Azola incorpora además un componente regional relevante. Su formación como ingeniera civil metalúrgica en la Universidad de Atacama y sus primeros años profesionales vinculados a proyectos mineros de la zona muestran la conexión entre las universidades regionales y la generación de profesionales que posteriormente ocupan posiciones de responsabilidad dentro de las principales instituciones del sector.
Atacama concentra una extensa actividad asociada al cobre, oro, hierro y pequeña minería, además de una red de plantas, poderes compradores y productores vinculados directamente a ENAMI.
Ese entorno convierte a la región en uno de los espacios donde confluyen varios de los desafíos que actualmente enfrenta la minería chilena: desarrollo de proyectos, disponibilidad de infraestructura, permisos, seguridad operacional, exigencias ambientales y relación con las comunidades.
Para ENAMI, cuya función está estrechamente ligada a los productores de menor escala, administrar estas variables resulta determinante para sostener su operación y acompañar nuevos ciclos de inversión y producción.
El ingreso de Claudia Azola al WIM 100 pone así el foco no solo en la presencia femenina dentro de la industria, sino también en áreas que están adquiriendo una incidencia directa sobre la viabilidad de los proyectos mineros. Seguridad, sustentabilidad y permisos dejaron de ser componentes secundarios del negocio: hoy forman parte del núcleo de las decisiones operacionales y de inversión que definirán cuánto y cómo puede crecer la minería chilena.









