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Plan Minería en Marcha moviliza más de $1.700 millones para recuperar faenas en Atacama y Coquimbo

Más de $1.700 millones serán destinados a recuperar la pequeña y mediana minería en Atacama y Coquimbo, tras los daños provocados por los recientes temporales.

Plan Minería en Marcha moviliza más de $1.700 millones para recuperar faenas en Atacama y Coquimbo
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La iniciativa combina recursos de fomento, fondos regionales, financiamiento de ENAMI y medidas bancarias para recuperar accesos, reforzar condiciones de seguridad y reactivar operaciones de pequeños y medianos productores afectados por los temporales.

El Plan Minería en Marcha desplegó más de $1.700 millones en recursos públicos para apoyar la recuperación de la pequeña y mediana minería de Atacama y Coquimbo, luego de los daños provocados por los recientes temporales. A ese monto se agregan cerca de US$1,5 millones en créditos de emergencia y anticipos gestionados por ENAMI, configurando una respuesta financiera y operativa orientada a que las faenas afectadas puedan volver a producir.

La estrategia articula al Ministerio de Minería, ENAMI, Sernageomin, BancoEstado, los gobiernos regionales, el Ministerio de Obras Públicas y las seremis de Minería de ambas regiones. El despliegue se concentra en tres necesidades inmediatas: recuperar accesos a las operaciones, verificar condiciones seguras para el retorno de los trabajadores y restablecer la capacidad productiva de las faenas.

El programa adquiere especial relevancia para la pequeña minería, donde la interrupción de caminos, la pérdida de equipos o la falta de maquinaria pueden detener completamente la extracción y el traslado de minerales. En ese segmento, recuperar una ruta de acceso o disponer de combustible y equipos puede determinar la continuidad operacional de productores que trabajan con menor respaldo financiero y escalas productivas reducidas.

PAMMA destina $818 millones a recuperación operacional

Una de las principales líneas de intervención corresponde a los Programas de Asistencia y Modernización de la Minería Artesanal, PAMMA, que consideran $818 millones para financiar equipamiento, combustible y servicios de maquinaria destinados a recuperar faenas y restablecer su operación.

En la Región de Coquimbo se contemplan $358 millones, distribuidos entre $258 millones del programa PAMMA Equipa–Desarrolla, destinado a equipamiento menor y mayor, y otros $100 millones de PAMMA Reactiva para abastecimiento de petróleo y contratación de maquinaria. Esta última línea contempla aportes de hasta $3 millones por proyecto.

Atacama concentra $460 millones bajo estos instrumentos. Del total, $360 millones corresponden a PAMMA Equipa–Desarrolla y $100 millones a PAMMA Reactiva, también con un máximo de $3 millones por iniciativa para combustible y servicios de maquinaria.

El diseño de estas ayudas apunta directamente a los costos que aparecen después de eventos meteorológicos severos: despeje y reparación de caminos, recuperación de equipos, habilitación de instalaciones y disponibilidad de maquinaria para volver a ingresar a sectores productivos.

Gobiernos regionales suman otros $895 millones

La segunda fuente relevante de financiamiento proviene de los Fondos Nacionales de Desarrollo Regional. Entre Atacama y Coquimbo se consideran $895 millones adicionales, elevando la capacidad de intervención sobre faenas afectadas y ampliando el número de pequeños productores que pueden acceder a apoyo.

En Atacama, el gobierno regional contempla $715 millones para 143 proyectos, destinados a abastecimiento de petróleo, servicios de maquinaria, equipamiento y herramientas. Cada iniciativa podrá recibir hasta $5 millones.

Coquimbo, en tanto, dispone de $180 millones mediante el FNDR Produce Seguro, enfocado en acondicionamiento de faenas, fortificación, mejoramiento de accesos, horas máquina y equipamiento. El programa considera 45 proyectos, con aportes de hasta $4 millones por iniciativa.

La combinación de PAMMA y FNDR permite abordar tanto necesidades inmediatas de operación como trabajos asociados a seguridad y recuperación física de las instalaciones, un aspecto relevante cuando los daños no se limitan a la pérdida de producción, sino que afectan infraestructura minera y caminos secundarios.

ENAMI activa créditos y anticipos para productores

El componente financiero del plan también incorpora instrumentos de ENAMI, especialmente créditos de emergencia y anticipos destinados a entregar liquidez a productores afectados.

En Coquimbo se han gestionado 10 créditos de emergencia por US$240 mil, junto con 23 anticipos que totalizan US$203 mil. Dentro de estos últimos, 16 se encontraban aprobados por US$68 mil y siete, equivalentes a US$135 mil, permanecían en tramitación al momento del balance.

En Atacama, los apoyos alcanzan aproximadamente US$1,1 millones, correspondientes a 10 créditos de emergencia aprobados por US$273 mil y 22 anticipos por US$870 mil.

La disponibilidad de capital resulta especialmente sensible durante una paralización, porque los productores deben financiar reparaciones, combustible, maquinaria y preparación de las faenas antes de recuperar ingresos provenientes de la entrega de minerales.

BancoEstado incorpora alivios financieros

El Plan Minería en Marcha incluye además medidas especiales de BancoEstado para la Región de Coquimbo y, en Atacama, para la provincia de Huasco y la comuna de Tierra Amarilla.

Entre las alternativas se encuentra la postergación de seis cuotas de créditos comerciales y contratos de leasing, junto con opciones de renegociación y reestructuración de deudas. También se contempla la postergación de seis dividendos y la renovación automática de líneas de crédito con vencimientos entre julio y septiembre de 2026.

A ello se agrega una línea de financiamiento de capital de trabajo para mipymes ubicadas en zonas de catástrofe, con plazos de hasta 24 meses y hasta seis meses de gracia antes del primer vencimiento. La herramienta estará disponible hasta el 30 de septiembre de 2026.

Seguridad y accesos marcarán el ritmo de la recuperación

El retorno de la producción no dependerá únicamente del financiamiento. Sernageomin reforzará catastros, inspecciones técnicas y monitoreos en las zonas afectadas, mientras la coordinación institucional contempla también trabajos asociados a recuperación de accesos.

Para la industria, el desafío será transformar rápidamente los recursos anunciados en reapertura efectiva de operaciones. En la pequeña minería, cada jornada de detención repercute directamente sobre productores, trabajadores, transportistas, contratistas y proveedores locales que dependen de la continuidad de las faenas.

Atacama y Coquimbo mantienen una extensa actividad asociada a productores de menor escala, por lo que la velocidad con que se recuperen caminos, instalaciones y condiciones de seguridad será determinante para normalizar entregas de mineral y restablecer los encadenamientos económicos ligados a la minería regional.

El Plan Minería en Marcha avanza así desde una respuesta de emergencia hacia una fase de recuperación productiva, combinando subsidios, financiamiento, alivio crediticio y supervisión técnica. La prueba para el programa estará ahora en la capacidad de convertir esos instrumentos en faenas nuevamente operativas y productores retomando su actividad en condiciones seguras.