La reclamación apunta contra la aprobación ambiental de una exploración de Andex Minerals Chile SpA en el sector de Anocarire, con 12 sondajes autorizados para cobre, oro y plata.
Comunidades indígenas y observantes ciudadanos presentaron una reclamación ante el Primer Tribunal Ambiental contra la aprobación del proyecto “Exploración Geológica Minera - Champagne”, iniciativa de Andex Minerals Chile SpA en la Región de Arica y Parinacota. La acción judicial busca revisar la decisión del Servicio de Evaluación Ambiental relacionada con la calificación favorable del proyecto, que fue tramitado mediante una Declaración de Impacto Ambiental.
El caso vuelve a poner bajo presión el estándar de evaluación de proyectos exploratorios ubicados en territorios con presencia indígena, componentes ambientales sensibles y uso comunitario del territorio. Aunque la iniciativa no corresponde a una faena de explotación minera, su avance es observado por la industria porque se trata de una etapa temprana que puede definir la viabilidad futura de un desarrollo minero mayor.
Qué se reclama ante el Tribunal Ambiental
La reclamación fue presentada por la Comunidad Indígena Aymara de Umirpa, la Asociación Indígena Quechua Kawsaq Llaqta y personas que participaron como observantes ciudadanos durante la evaluación ambiental.
El cuestionamiento central apunta a que el proyecto fue evaluado como Declaración de Impacto Ambiental y no como Estudio de Impacto Ambiental. Los reclamantes sostienen que esa vía no habría abordado con suficiente profundidad los eventuales efectos sobre comunidades indígenas, recursos hídricos, flora, fauna, áreas protegidas cercanas y componentes del medio humano.
El Primer Tribunal Ambiental acogió a trámite la reclamación y solicitó antecedentes al Servicio de Evaluación Ambiental, paso procesal que abre una nueva etapa de revisión judicial sobre la forma en que se respondió a las observaciones ciudadanas y sobre la legalidad de la resolución administrativa impugnada.
La acción también considera una solicitud de medida cautelar conservativa para suspender los efectos de la Resolución de Calificación Ambiental mientras el tribunal analiza el fondo del caso. Esa petición apunta a evitar que se ejecuten obras o actividades antes de que exista un pronunciamiento judicial definitivo.
El proyecto de Andex Minerals en Anocarire
El proyecto Champagne corresponde a una iniciativa de exploración geológica minera destinada a evaluar el potencial mineral del sector de Anocarire, entre las comunas de Putre y Camarones, en la Región de Arica y Parinacota.
De acuerdo con la información del proyecto, las actividades autorizadas consideran 12 sondajes, habilitación de plataformas y operación de un campamento modular. La ficha integrada basada en información del SEIA precisa que los sondajes pueden ser de aire reverso o diamantina, distribuidos en nueve plataformas, con el objetivo de caracterizar concentraciones de cobre, oro, plata y otros minerales.
La inversión informada para la iniciativa asciende a US$18 millones. Según los reportes del SEA, el expediente del proyecto Champagne fue identificado bajo el ID 2163221217, ingresó como DIA y figura como aprobado en la Región de Arica y Parinacota.
Datos clave
Empresa titular: Andex Minerals Chile SpA.
Proyecto: Exploración Geológica Minera - Champagne.
Región: Arica y Parinacota.
Comunas: Putre y Camarones.
Sector: Anocarire.
Tipo de iniciativa: exploración geológica minera.
Inversión informada: US$18 millones.
Instrumento ambiental: Declaración de Impacto Ambiental.
RCA: 002/2025 de Arica y Parinacota.
Obras principales: 12 sondajes en nueve plataformas, campamento modular y obras de apoyo.
Minerales objetivo: cobre, oro, plata y otros.
Estado judicial: reclamación acogida a trámite por el Primer Tribunal Ambiental.
Por qué importa para la minería chilena
El caso Champagne se inscribe en una discusión más amplia sobre la exploración minera en zonas de alta sensibilidad territorial. Para la industria, la exploración es la base de la reposición de recursos y del desarrollo futuro de proyectos, especialmente en un escenario donde Chile busca mantener competitividad en cobre y atraer capital hacia etapas tempranas.
Sin embargo, estos proyectos enfrentan un estándar social y regulatorio cada vez más exigente. La sola condición exploratoria ya no reduce automáticamente la conflictividad si las actividades se emplazan cerca de comunidades indígenas, rutas de uso tradicional, ecosistemas frágiles o áreas con valor cultural.
La controversia no se centra en una operación minera en producción, sino en la puerta de entrada a una eventual cadena de desarrollo minero. Por eso, la discusión sobre si corresponde una DIA o un EIA es relevante: define el nivel de información exigido, la profundidad del análisis ambiental, la participación ciudadana y el tratamiento de posibles impactos significativos.
El punto crítico: DIA versus EIA
En la institucionalidad ambiental chilena, una Declaración de Impacto Ambiental es el instrumento mediante el cual el titular declara que su proyecto cumple la normativa y no genera impactos significativos que requieran medidas especiales de mitigación, reparación o compensación.
Un Estudio de Impacto Ambiental, en cambio, exige una línea base más robusta, mayor evaluación técnica y un proceso más amplio cuando existen efectos significativos sobre salud de la población, recursos naturales, reasentamiento, sistemas de vida, patrimonio cultural o áreas protegidas, entre otros criterios establecidos por la Ley 19.300.
La reclamación busca instalar precisamente esa discusión: si las características del área de influencia y los eventuales efectos sobre comunidades y componentes ambientales hacían necesario un EIA. La decisión del tribunal no resolverá solo una diferencia procedimental; también puede fijar una señal para otros proyectos exploratorios en zonas con presencia indígena o valor ambiental relevante.
Comunidades, agua y territorio
Los antecedentes disponibles muestran que las preocupaciones de los reclamantes se concentran en el eventual impacto sobre el territorio de Anocarire, recursos hídricos, biodiversidad y prácticas comunitarias. Para las comunidades indígenas, el valor del área no se limita a su condición física o productiva, sino que incorpora dimensiones culturales, espirituales y de uso tradicional.
Desde la perspectiva minera, ese tipo de controversias obliga a reforzar la trazabilidad de los compromisos ambientales, la calidad de la información levantada en terreno y la relación temprana con comunidades. En exploración, donde muchas campañas son acotadas en superficie y duración, la licencia social puede transformarse en un factor tan determinante como la autorización formal.
Qué observará la industria
El próximo hito será la respuesta del Servicio de Evaluación Ambiental y la revisión que realice el Primer Tribunal Ambiental sobre los antecedentes del procedimiento. Si el tribunal acoge los argumentos de los reclamantes, podría ordenar nuevas actuaciones administrativas, revisar la suficiencia de las respuestas a observaciones ciudadanas o afectar la ejecución de la RCA.
Para Andex Minerals, el proceso judicial agrega incertidumbre sobre los plazos de ejecución del programa exploratorio. Para el sector, el caso refuerza una tendencia clara: los proyectos de exploración también están sujetos a escrutinio ambiental, comunitario y judicial cuando se ubican en territorios sensibles.
La resolución que adopte el Tribunal Ambiental será observada más allá de Arica y Parinacota, porque puede incidir en la forma en que empresas, autoridades y comunidades abordan futuras campañas de exploración en zonas altoandinas, donde convergen potencial geológico, valor cultural, disponibilidad hídrica y presión por mayores estándares de evaluación.







