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¿Cuáles son las minas más grandes de la Región de Antofagasta?

La Región de Antofagasta alberga algunas de las minas más productivas del mundo, lideradas por Escondida, que en 2025 produjo más de 1,3 millones de toneladas de cobre.

¿Cuáles son las minas más grandes de la Región de Antofagasta?
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Escondida encabeza el listado con una diferencia extraordinaria, pero está lejos de ser la única operación de gran escala. Alrededor de Calama, Sierra Gorda y el interior de Antofagasta se concentra uno de los mayores complejos productores de cobre del planeta.

Una sola mina ubicada en la Región de Antofagasta produjo durante 2025 alrededor de 1,35 millones de toneladas de cobre. Escondida alcanzó una escala tan grande que su producción fue equivalente a cerca de una cuarta parte de todo el cobre extraído en Chile durante el año. Sin embargo, basta recorrer el mapa hacia el norte y el este para encontrar varias operaciones que por sí mismas producirían más cobre que industrias mineras completas de otros países.

Determinar cuál es la mina “más grande” no tiene una única respuesta. Puede medirse por superficie del rajo, cantidad de material removido, recursos minerales, capacidad de procesamiento o producción final. Para comparar las principales faenas de Antofagasta bajo un mismo criterio, la producción anual de cobre permite construir una fotografía especialmente clara.

Y esa fotografía muestra algo difícil de encontrar en otra parte del mundo: siete grandes operaciones de la Región de Antofagasta produjeron conjuntamente más de 2,7 millones de toneladas de cobre durante 2025.

Escondida: la gigante que juega en otra escala

El primer lugar tiene poca discusión. Minera Escondida produjo aproximadamente 1.345.100 toneladas de cobre en 2025, consolidándose nuevamente como la mayor operación cuprífera individual de Chile y una de las mayores del planeta.

Ubicada en pleno Desierto de Atacama, al sureste de la ciudad de Antofagasta, Escondida comenzó su producción a comienzos de la década de 1990. Desde entonces ha crecido hasta convertirse en un enorme sistema minero e industrial que incluye rajos a cielo abierto, plantas concentradoras, instalaciones de lixiviación, sistemas de transporte de mineral, infraestructura energética y suministro de agua de mar desalinizada.

Su magnitud resulta todavía más evidente al compararla con otras faenas. En 2025 produjo más de cuatro veces el cobre generado por Radomiro Tomic, la siguiente operación del ranking regional, y superó incluso la producción individual de cualquiera de las divisiones de Codelco.

La explicación parte bajo tierra. Escondida explota un gigantesco sistema de pórfidos cupríferos, depósitos formados por procesos magmáticos e hidrotermales capaces de distribuir cobre en enormes volúmenes de roca. Las leyes minerales no necesitan ser extraordinariamente altas cuando la mineralización se extiende sobre miles de millones de toneladas y existe infraestructura capaz de procesarla masivamente.

Radomiro Tomic y Chuquicamata: dos gigantes junto a Calama

A más de 200 kilómetros al noreste de Antofagasta aparece otro núcleo excepcional. Los alrededores de Calama concentran varias operaciones de Codelco que explotan distintos sectores de uno de los grandes cinturones cupríferos de la Cordillera de los Andes.

Radomiro Tomic produjo cerca de 295.000 toneladas de cobre durante 2025, convirtiéndose en la segunda mayor operación de la región por este criterio. La mina trabaja principalmente mediante explotación a cielo abierto y durante los últimos años ha aumentado el aprovechamiento de minerales sulfurados, parte de los cuales pueden ser enviados hacia instalaciones de procesamiento del distrito de Chuquicamata.

Muy cerca se encuentra uno de los nombres más famosos de la historia minera mundial. Chuquicamata produjo alrededor de 265.800 toneladas de cobre en 2025.

Durante más de un siglo, Chuquicamata fue conocida principalmente por su gigantesco rajo abierto, resultado de décadas de extracción de millones de toneladas de roca. Pero la evolución del yacimiento llevó la minería hacia una nueva etapa: explotar el mineral que continúa en profundidad mediante minería subterránea.

Ese cambio resume uno de los grandes desafíos de la minería moderna. Cuando un depósito continúa cientos de metros bajo el fondo de un rajo, seguir profundizando la excavación puede resultar cada vez menos eficiente debido a las enormes cantidades de roca estéril que sería necesario retirar. La alternativa es acceder al mineral desde túneles y galerías construidos bajo tierra.

Spence: más de 250.000 toneladas en medio del desierto

El cuarto lugar regional corresponde a Spence, operación de BHP ubicada en el interior de la Región de Antofagasta. Durante 2025 alcanzó una producción cercana a 254.800 toneladas de cobre.

Spence resulta especialmente interesante porque refleja la transformación que han vivido varios yacimientos del norte chileno. Una operación puede comenzar explotando minerales oxidados relativamente cercanos a la superficie mediante lixiviación y producción de cátodos, pero posteriormente avanzar hacia sulfuros ubicados a mayor profundidad.

Para procesar esos minerales sulfurados se requieren circuitos diferentes, normalmente basados en chancado, molienda y flotación para obtener concentrado de cobre. Esa transición permitió aumentar considerablemente la escala productiva de Spence y extender el aprovechamiento de su depósito.

La existencia de estas diferentes rutas metalúrgicas explica por qué dos minas con cantidades similares de cobre pueden tener plantas completamente distintas. El tipo de mineral determina gran parte de la ingeniería necesaria para recuperar el metal.

Centinela: un distrito minero que sigue creciendo

Muy cerca del eje minero que conecta Antofagasta con Calama se encuentra Centinela, una de las mayores operaciones de Antofagasta Minerals. En 2025 produjo aproximadamente 240.400 toneladas de cobre, considerando su producción de concentrados y cátodos.

Centinela no funciona simplemente como un único rajo. Es un distrito que integra diferentes depósitos y tipos de mineral, permitiendo procesar sulfuros mediante concentración y óxidos mediante lixiviación, extracción por solventes y electroobtención.

Esa combinación es importante porque permite aprovechar distintas partes de un sistema mineralizado. Los sulfuros pueden terminar convertidos en concentrado que posteriormente debe fundirse y refinarse, mientras que ciertos minerales oxidados pueden producir directamente cátodos de cobre mediante procesos hidrometalúrgicos.

La escala de Centinela además podría aumentar durante los próximos años. El distrito desarrolla una segunda concentradora destinada a ampliar significativamente su capacidad de procesamiento, una muestra de cómo las grandes operaciones del norte no dependen solamente del descubrimiento de nuevos yacimientos: también pueden crecer instalando más capacidad para tratar los enormes recursos ya conocidos.

Sierra Gorda: cobre y molibdeno en una mina de enorme capacidad

Otra de las grandes faenas regionales se encuentra literalmente en la comuna de Sierra Gorda. La operación del mismo nombre produjo durante 2025 alrededor de 157.900 toneladas de cobre, además de molibdeno y metales preciosos asociados.

Sierra Gorda es una mina a cielo abierto de gran escala que procesa minerales sulfurados mediante concentración. El molibdeno es particularmente relevante porque aparece asociado a numerosos sistemas de pórfidos cupríferos y puede transformarse en un valioso subproducto de la minería del cobre.

La operación también prepara una nueva etapa de expansión. Durante 2026 avanzó la ejecución de una cuarta línea de molienda, diseñada para elevar aproximadamente en 25% la capacidad de procesamiento y llevarla hacia unos 60 millones de toneladas de mineral por año.

Ese dato revela otra dimensión de una gran mina. La producción de cobre depende de la ley del mineral y de la recuperación metalúrgica, pero también de cuánta roca puede procesarse. Cuando las leyes disminuyen, algo habitual a medida que envejecen los grandes yacimientos, mantener la producción puede exigir mover y procesar volúmenes cada vez mayores.

Ministro Hales y el segundo grupo de grandes productores

Prácticamente empatada en escala con Sierra Gorda aparece Ministro Hales, otra división de Codelco situada cerca de Calama. Durante 2025 produjo unas 153.000 toneladas de cobre, con un fuerte aumento respecto del año anterior impulsado por mejores leyes y avances en el desarrollo minero.

Después aparece un segundo grupo de operaciones regionales que, aunque producen menos que las gigantes anteriores, siguen siendo minas importantes a escala chilena. El Abra superó las 90.000 toneladas durante 2025, mientras Gabriela Mistral y Antucoya se ubicaron alrededor de las 80.000 toneladas.

También forman parte del enorme mapa minero regional Zaldívar, Mantos Blancos y Lomas Bayas, entre otras operaciones. Individualmente están lejos del volumen de Escondida, pero conjuntamente muestran hasta qué punto la actividad cuprífera domina extensas zonas del interior de la región.

¿Por qué tantas minas gigantes están en Antofagasta?

La concentración no es casualidad. Bajo el desierto y la Cordillera de los Andes se encuentran algunos de los sistemas de pórfidos de cobre más importantes conocidos, generados por millones de años de actividad magmática, deformación tectónica y circulación de fluidos hidrotermales vinculados a la evolución geológica de los Andes.

Estos procesos permitieron concentrar cobre en enormes volúmenes de roca. En lugares como Escondida, Chuquicamata o Radomiro Tomic, el valor del depósito no está necesariamente en encontrar pequeñas zonas extremadamente ricas, sino en disponer de cuerpos mineralizados gigantescos que pueden sostener operaciones industriales durante décadas.

La aridez del Desierto de Atacama también ha creado desafíos excepcionales. Muchas faenas se encuentran lejos de grandes centros urbanos, en zonas con escasez estructural de agua y fuertes exigencias logísticas. Eso obligó a construir carreteras, líneas eléctricas, tuberías, sistemas de impulsión, campamentos, plantas desaladoras y otras infraestructuras capaces de mantener las operaciones funcionando las 24 horas.

Una región que concentra una parte extraordinaria del cobre chileno

Si se consideran solo Escondida, Radomiro Tomic, Chuquicamata, Spence, Centinela, Sierra Gorda y Ministro Hales, la producción combinada de 2025 supera los 2,7 millones de toneladas de cobre. Es una cifra equivalente a alrededor de la mitad de todo el cobre producido por Chile durante ese período.

Y el mapa todavía deja fuera varias minas regionales de menor producción, además de proyectos y expansiones que podrían modificar nuevamente el equilibrio durante la próxima década.

Por eso hablar de Antofagasta como una región minera puede quedarse corto. En pocos cientos de kilómetros conviven la mayor mina de cobre del mundo por producción, algunos de los rajos más emblemáticos de Chile, una de las mayores transformaciones hacia minería subterránea del país y distritos que continúan instalando nueva capacidad de procesamiento.

Bajo uno de los territorios más áridos del planeta existe, en definitiva, una concentración geológica e industrial excepcional: una parte sustancial del cobre que Chile entrega al mundo sale de un puñado de gigantes mineros instalados en la Región de Antofagasta.