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¿Cuánto cuesta realmente un camión minero?

El costo real de un camión minero en Chile va más allá de su precio de compra, incluyendo gastos en mantenimiento, combustible y neumáticos, lo que impacta en la rentabilidad de las operaciones.

¿Cuánto cuesta realmente un camión minero?
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Los gigantes que operan en las grandes faenas pueden valer varios millones de dólares por unidad, pero su precio de compra es solo una parte del costo: neumáticos, combustible, mantenimiento y disponibilidad terminan definiendo cuánto cuesta realmente mover roca durante años.

Un antecedente chileno permite dimensionar el precio de estas máquinas: una flota de 39 Caterpillar 797F destinada a Ministro Hales fue valorizada en US$195 millones. La compra del camión, sin embargo, es solo el comienzo de una inversión que continúa durante decenas de miles de horas de operación.

Hay una forma bastante directa de responder cuánto puede costar uno de los gigantes que circulan por las minas chilenas. US$5 millones por unidad es el orden de magnitud que entrega una experiencia concreta de Codelco, aunque con una advertencia fundamental: se trata de una referencia histórica y no del precio de catálogo de un camión nuevo en 2026.

Cuando Codelco preparaba el equipamiento de División Ministro Hales, contempló 39 camiones Caterpillar 797F por un valor conjunto de US$195 millones. Dividir ambas cifras entrega exactamente US$5 millones por equipo. Eran máquinas capaces de mover unas 360 toneladas métricas por viaje y equipadas con motores de 4.000 HP.

Ese número permite responder la pregunta inicial, pero también abre otra mucho más interesante: ¿qué recibe realmente una minera cuando desembolsa varios millones de dólares por un solo vehículo?

No existe una etiqueta con el precio del camión

A diferencia de un automóvil, un camión minero de gran tonelaje no suele venderse simplemente escogiendo una versión desde un catálogo con un precio fijo. Los fabricantes trabajan con configuraciones, aplicaciones y contratos que dependen de las condiciones específicas de cada operación.

El precio final puede variar según el distribuidor, la configuración, el transporte, el montaje, el equipamiento adicional y los servicios asociados. Por eso sería incorrecto afirmar que un Caterpillar 797F nuevo cuesta hoy exactamente US$5 millones.

La cifra de Ministro Hales corresponde a un antecedente real de inversión y sirve como referencia de escala, pero han transcurrido años y las condiciones comerciales, tecnológicas y de configuración de los equipos han cambiado.

Además, comprar un camión para trabajar en una mina del norte de Chile no necesariamente significa adquirir exactamente la misma máquina utilizada en Australia, Canadá o Estados Unidos. Altitud, pendientes, temperaturas, distancias de acarreo, estado de los caminos y características del material influyen en la configuración necesaria.

Una máquina que cargada supera las 600 toneladas

Parte del precio comienza a entenderse al observar lo que realmente debe hacer el vehículo.

El Caterpillar 797F tiene una carga útil nominal de 363 toneladas métricas. Su peso bruto nominal, considerando máquina y carga, alcanza aproximadamente 624 toneladas, mientras que su motor desarrolla 4.000 HP.

Eso significa que cada vez que uno de estos camiones sale cargado desde una pala, sus componentes deben mover y controlar una masa comparable a varios centenares de automóviles juntos.

Y debe hacerlo repetidamente durante miles de ciclos.

Un camión de extracción no está diseñado para realizar un viaje extraordinario, sino miles de recorridos de carguío, transporte y descarga durante su vida operacional. Debe subir pendientes con cientos de toneladas, descender controlando una enorme cantidad de energía, resistir vibraciones, polvo e impactos y permanecer disponible durante la mayor cantidad posible de horas.

Komatsu ofrece una máquina de escala semejante con el 980E-5. Su carga nominal también es de 363 toneladas, mientras que el peso nominal del vehículo completamente cargado se acerca a las 628 toneladas. El modelo utiliza propulsión eléctrica alimentada por un motor diésel y desarrolla una potencia superior a los 2.600 kW.

Es decir, el precio no corresponde simplemente a un motor, seis ruedas y una enorme tolva de acero. Detrás existen sistemas de propulsión, frenado, suspensión, control electrónico, monitoreo de carga, seguridad y estructuras diseñadas para soportar esfuerzos difícilmente comparables con los de un vehículo convencional.

El segundo precio comienza después de comprarlo

Para una compañía minera, el valor de adquisición es apenas una parte de la ecuación. Lo verdaderamente importante es cuánto costará mantener el equipo produciendo durante su vida útil.

Los neumáticos permiten dimensionarlo. Un camión de esta categoría utiliza seis, y en las dimensiones empleadas por los equipos más grandes cada unidad puede representar decenas de miles de dólares.

Después aparece el combustible. Solo el estanque opcional de gran capacidad del Caterpillar 797F puede almacenar 7.570 litros, mientras que el tanque del Komatsu 980E-5 supera los 5.000 litros. La cifra no representa el consumo de una jornada, pero permite entender la escala energética involucrada.

A eso se agregan lubricantes, filtros, frenos, componentes de suspensión, motores de tracción en los modelos eléctricos, sistemas hidráulicos, electrónica, reparación estructural, personal especializado y detenciones programadas.

Una falla tampoco cuesta únicamente lo que vale la pieza dañada. Si un camión deja de operar, la mina pierde capacidad de transporte. En una operación donde palas, chancadores y flotas completas están dimensionados para mover determinadas toneladas por hora, la disponibilidad de cada unidad tiene efectos sobre todo el sistema.

Por eso la minería no pregunta solo cuánto cuesta

En la industria existe una métrica mucho más relevante que el precio de compra: el costo por tonelada transportada.

Un camión más caro puede terminar siendo económicamente conveniente si mueve más material, consume menos energía por tonelada, tiene mayor disponibilidad o requiere menos intervenciones durante su vida útil. Al contrario, una máquina barata que permanece detenida frecuentemente puede convertirse en una mala inversión.

Aquí aparece una diferencia fundamental entre comprar maquinaria minera y comprar prácticamente cualquier vehículo de uso cotidiano. La minera no adquiere solamente una máquina: compra capacidad de producción durante miles de horas.

Por eso los grandes contratos pueden incorporar mantenimiento, reparación, suministro de componentes, monitoreo remoto y asistencia técnica durante varios años. Cuando Codelco adjudicó en 2021 el suministro de otros 22 Caterpillar 797F para Radomiro Tomic, el acuerdo contemplaba también respaldo de mantenimiento y reparación de la flota durante cinco años.

El costo real debe analizarse entonces durante toda la vida del activo.

Un camión puede superar las 100.000 horas

La experiencia chilena vuelve a entregar una señal interesante.

Años después de adquirir la flota original de Ministro Hales, Codelco inició un proceso para intervenir estructuralmente sus 797F. De los 39 camiones existentes en la división, 32 se acercaban a las 65.000 horas, y la estrategia buscaba extender su vida útil por encima de las 100.000 horas mediante inspecciones y trabajos sobre chasis, sistemas hidráulicos y otros componentes.

Ese dato ayuda a entender por qué una compañía puede desembolsar millones de dólares en estas máquinas. No se trata de equipos que necesariamente serán reemplazados unos pocos años después de llegar a la faena. Su estructura puede mantenerse, reconstruirse y actualizarse para continuar trabajando durante periodos extremadamente largos.

El valor inicial se reparte así entre una enorme cantidad de toneladas transportadas.

Un vehículo que cuesta varios millones parece extraordinariamente caro visto individualmente. Desde la lógica minera, en cambio, lo relevante es cuántas toneladas logra mover a lo largo de su vida y cuánto termina costando cada una.

Cuando una mina necesita más de cien

La magnitud económica cambia completamente cuando la pregunta deja de ser cuánto cuesta un camión y pasa a ser cuánto cuesta una flota.

Escondida ofrece uno de los mejores ejemplos en Chile. BHP inició un programa para sustituir una flota de más de 160 camiones de extracción, mediante la incorporación progresiva de Caterpillar 798 AC. El plan fue estructurado para ejecutarse durante aproximadamente una década.

El monto individual de esos equipos no fue divulgado, pero la escala demuestra algo fundamental: en las mayores minas de cobre, los camiones no son maquinaria secundaria. Constituyen parte crítica de la infraestructura productiva.

Sin ellos, el mineral tronado en el rajo no llega al chancador y el material estéril no puede retirarse hacia los botaderos. Una mina puede tener reservas extraordinarias, palas gigantes y una planta concentradora capaz de procesar enormes cantidades de roca, pero todo el sistema depende de mover físicamente el material desde un punto a otro.

Entonces, ¿cuánto cuesta realmente?

Si se busca una cifra concreta respaldada por una operación chilena, alrededor de US$5 millones por camión es una referencia histórica válida para un Caterpillar 797F de la categoría de 360 toneladas, tomando como base la inversión realizada para Ministro Hales.

Pero esa cifra no debe confundirse con un precio universal actual. Hoy los mayores fabricantes trabajan con cotizaciones específicas y el desembolso final depende de la máquina, configuración, tecnología, transporte, montaje y servicios contratados.

Y tampoco representa el costo verdaderamente importante.

Después de la compra vienen neumáticos de decenas de miles de dólares, combustible, componentes, reconstrucciones, mantenimiento especializado y miles de horas de operación. En una gran mina chilena, un camión minero de varios millones de dólares es, en realidad, una plataforma industrial diseñada para mover cientos de millones de kilos de roca durante su vida.

Por eso su precio puede parecer enorme. Lo extraordinario es que, para una gran operación de cobre, tenerlo detenido puede resultar todavía más caro.