
Puede transportar hasta 372 toneladas métricas de material en un solo viaje y, completamente cargado, alcanza una masa cercana a las 624 toneladas. El Caterpillar 798 AC representa actualmente uno de los mayores saltos de escala en el transporte minero presente en las faenas chilenas.
En una mina a cielo abierto chilena puede ocurrir una escena difícil de dimensionar desde fuera de la industria: una máquina de casi 16 metros de longitud y más de nueve metros de ancho recibe cientos de toneladas de roca, comienza a desplazarse por una rampa y repite el mismo ciclo durante horas. No es una instalación fija ni una estructura industrial. Es un camión.
Entre los grandes equipos cuya presencia en operaciones chilenas está documentada, el Caterpillar 798 AC destaca por una carga útil nominal de 372 toneladas métricas, cifra que lo coloca por encima de varios de los camiones ultraclase más conocidos de la minería mundial.
Pero responder cuál es “el más grande” requiere una precisión. Un camión puede compararse por longitud, peso total, potencia o capacidad de carga. Si el criterio es uno de los más importantes para una operación minera —cuántas toneladas puede transportar nominalmente en cada ciclo—, el Cat 798 AC ocupa actualmente el primer lugar entre los grandes modelos presentes en Chile.
372 toneladas en la tolva
El número que define al Cat 798 AC es su capacidad de carga: 372 toneladas métricas, equivalentes a 410 toneladas cortas estadounidenses.
Eso significa que una sola máquina puede recibir hasta 372.000 kilogramos de material como carga útil nominal. El objetivo no es simplemente mover mineral de cobre. Durante su jornada, estos equipos transportan mineral hacia instalaciones de procesamiento y enormes cantidades de material estéril hacia botaderos, dependiendo de la configuración y planificación de cada faena.
La escala aumenta todavía más cuando se considera el camión completo. Caterpillar especifica una masa bruta nominal de aproximadamente 623.690 kilogramos con el equipo cargado. Es decir, más de 620 toneladas desplazándose continuamente por caminos construidos específicamente para soportar vehículos de estas características.
No podría circular normalmente por una carretera convencional. La geometría de las rutas mineras, sus radios de giro, pendientes, bermas, intersecciones, sistemas de drenaje y superficies de rodado deben diseñarse considerando máquinas cuyo tamaño supera ampliamente al transporte carretero habitual.
El 798 AC alcanza aproximadamente 15,7 metros de longitud y su ancho total entre neumáticos supera los nueve metros. Considerando los deflectores de roca de la estructura superior, su anchura puede superar los diez metros. La parte superior de la protección de la cabina está a unos 6,7 metros del suelo.
Cuando levanta completamente su enorme tolva para descargar, la máquina puede alcanzar alrededor de 14,9 metros de altura.
El detalle que lo pone por delante de otros gigantes
Chile ya conoce desde hace años los grandes camiones de extracción, conocidos habitualmente como CAEX. Modelos capaces de transportar más de 300 toneladas no son una rareza en las operaciones cupríferas de gran escala.
Lo extraordinario del 798 AC aparece al compararlo con algunos de sus competidores directos.
El Caterpillar 797F, uno de los mayores camiones mineros con transmisión mecánica fabricados en serie, posee una carga útil nominal de 363 toneladas métricas. El Komatsu 980E-5, de accionamiento eléctrico, también se ubica en 363 toneladas. El Liebherr T 284, presente en Collahuasi y utilizado además en el desarrollo de su sistema trolley, tiene igualmente una capacidad nominal de 363 toneladas.
El Cat 798 AC aumenta esa cifra hasta 372 toneladas métricas.
Son nueve toneladas adicionales frente a máquinas que ya pertenecen a la categoría más extrema del transporte minero. Puede parecer una diferencia relativamente pequeña frente al tamaño total del equipo, pero la lógica de una mina funciona mediante repetición: cada camión realiza ciclos de carguío, transporte, descarga y retorno durante extensos períodos de operación.
En minería, unas pocas toneladas adicionales multiplicadas por numerosos viajes pueden convertirse en una diferencia relevante de material movilizado.
Un motor diésel que produce electricidad
El nombre 798 AC entrega además una pista sobre cómo funciona la máquina.
No se trata simplemente de un enorme camión diésel conectado mediante una transmisión mecánica convencional a las ruedas. Su arquitectura utiliza accionamiento eléctrico de corriente alterna.
En su configuración estándar, el motor Cat C175-16 desarrolla aproximadamente 3.500 caballos de fuerza. El motor diésel impulsa un generador eléctrico y la energía producida alimenta motores de tracción que finalmente hacen girar las ruedas.
En otras palabras, el combustible sigue siendo la fuente primaria de energía, pero la transferencia de potencia hacia las ruedas ocurre eléctricamente.
Existe además una configuración preparada para grandes altitudes con un motor C175-20 que puede llegar a 4.150 hp de potencia bruta. Esta característica resulta especialmente relevante para una industria como la chilena, donde algunas de las operaciones mineras más importantes se encuentran a miles de metros sobre el nivel del mar y deben trabajar bajo condiciones de menor densidad del aire, bajas temperaturas y fuertes exigencias térmicas.
Pese a su enorme masa, el 798 AC puede alcanzar una velocidad máxima especificada de aproximadamente 64 km/h cargado, aunque la velocidad real de operación depende de las características de cada ruta, las pendientes, las condiciones de seguridad y la planificación de tránsito de la mina.
De Andina a Escondida
El tamaño del 798 AC no es solamente una característica de catálogo. El modelo ya forma parte de la renovación tecnológica de grandes operaciones chilenas.
Codelco incorporó estos equipos a División Andina, donde una nueva flota de 798 AC fue ensamblada antes de subir hacia Mina Rajo. El proceso permite entender otra consecuencia de operar máquinas de esta escala: estos camiones no llegan simplemente conduciendo desde un puerto hasta la cordillera.
Sus componentes deben transportarse mediante una logística especializada y posteriormente ensamblarse en instalaciones preparadas para ello antes del comisionamiento y entrada a la operación.
El mismo modelo forma parte de una transformación todavía mayor en Escondida, en la Región de Antofagasta. BHP inició un programa para renovar progresivamente su extensa flota de camiones de extracción mediante equipos Cat 798 AC, dentro de un proceso relacionado también con la automatización del transporte.
La combinación es significativa. Uno de los vehículos terrestres de producción más grandes utilizados por la industria puede operar integrado a sistemas digitales capaces de gestionar rutas, velocidades, interacciones con otros equipos y movimientos dentro de áreas autónomas.
El gigantismo mecánico de la minería está comenzando a convivir con una operación cada vez más dependiente de software.
Por qué las minas necesitan camiones tan enormes
La existencia de una máquina capaz de cargar 372 toneladas tiene una explicación económica.
Una mina a cielo abierto debe mover cantidades extraordinarias de roca para alimentar continuamente las plantas de procesamiento. Además del mineral que contiene cobre, es necesario extraer material que debe removerse para acceder al cuerpo mineralizado.
A medida que un rajo profundiza, el problema se vuelve todavía más exigente. Los recorridos pueden aumentar y los camiones tienen que ascender cargados por largas rampas antes de llegar a chancadores, puntos de descarga o botaderos.
Cada minuto de ciclo importa.
Por eso el objetivo de aumentar el tamaño de los equipos no consiste únicamente en construir la máquina más impresionante posible. Una operación busca reducir el costo por tonelada transportada, mantener disponibilidad mecánica, minimizar tiempos de espera y coordinar correctamente camiones y equipos de carguío.
Incluso un camión de 372 toneladas puede convertirse en un problema si espera demasiado tiempo para ser cargado, circula por caminos deficientes o llega a un punto de descarga congestionado.
La productividad depende del sistema completo.
El próximo gigante podría ser muy diferente
Existe otra razón por la que el 798 AC resulta interesante para Chile: probablemente representa una etapa de transición en la historia del camión minero.
Durante décadas, el desafío principal fue construir máquinas más grandes, resistentes y potentes. Ahora la industria intenta resolver simultáneamente otro problema: cómo mover cientos de toneladas reduciendo el consumo de combustibles fósiles y las emisiones asociadas al transporte.
Los fabricantes trabajan en camiones eléctricos a batería, sistemas de transferencia dinámica de energía, soluciones trolley y nuevas arquitecturas de propulsión. Chile ya participa de esa transformación. Collahuasi, por ejemplo, opera camiones Liebherr T 284 conectados mediante pantógrafos a una línea trolley en un tramo de transporte ubicado a unos 4.500 metros de altitud.
Eso anticipa un cambio importante. El futuro de los mayores camiones mineros probablemente no se definirá solamente por cuántas toneladas pueden llevar.
También importará cuánto combustible consumen, cuánta energía necesitan para subir una rampa, qué porcentaje de su recorrido pueden realizar utilizando electricidad externa, hasta qué punto pueden operar autónomamente y cuál es su costo total por tonelada transportada.
Por ahora, 372 toneladas métricas de carga útil convierten al Cat 798 AC en la referencia superior entre los grandes camiones mineros cuya operación en Chile está documentada bajo ese criterio.
Y quizás lo más sorprendente no sea que una máquina de semejante tamaño exista, sino que en la gran minería chilena estos gigantes estén diseñados para hacer algo mucho menos espectacular y bastante más difícil: repetir el mismo viaje, de forma segura y eficiente, miles y miles de veces.






