
La economía generó cerca de 82 mil puestos de trabajo en doce meses, pero el avance se concentró completamente en ocupaciones informales. La desocupación femenina alcanzó 10,4%.
El mercado laboral chileno mantuvo sus señales de debilidad durante el trimestre abril-junio de 2026. La tasa de desocupación nacional se ubicó en 9,4%, un aumento de 0,5 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior y sin cambios respecto del trimestre móvil inmediatamente anterior.
La cifra completa tres mediciones consecutivas sobre el 9% y se mantiene entre los niveles más elevados de los últimos cinco años. El resultado se explica porque la cantidad de personas que ingresaron o regresaron al mercado laboral aumentó con mayor velocidad que la creación de puestos de trabajo.
La fuerza de trabajo creció 1,5% en doce meses, mientras que el total de personas ocupadas avanzó 0,9%. En términos prácticos, más personas comenzaron a buscar empleo, pero la economía no generó suficientes oportunidades para absorberlas.
Nuevos empleos fueron completamente informales
Aunque durante los últimos doce meses se crearon cerca de 81.800 puestos de trabajo, la composición de ese crecimiento muestra un deterioro en la calidad del empleo disponible.
En el mismo período se destruyeron aproximadamente 32.800 empleos formales, completando cuatro meses consecutivos de retroceso. Al mismo tiempo, las ocupaciones informales aumentaron en alrededor de 114 mil plazas.
Esto significa que la totalidad del crecimiento neto del empleo provino de trabajos sin las condiciones habituales de formalidad, como cotizaciones previsionales, cobertura de salud, seguro de cesantía, contrato laboral o acceso pleno a la protección establecida en la legislación.
La cantidad de personas que trabajan informalmente llegó a cerca de 2,54 millones, con un crecimiento anual de 4,7%. La tasa de ocupación informal alcanzó 27%, un punto porcentual más que hace un año y uno de sus registros más altos desde mediados de 2024.
El fenómeno es relevante para los hogares porque el empleo informal suele estar asociado a ingresos más variables, menor capacidad de ahorro y dificultades para acceder a créditos, subsidios habitacionales o beneficios que exigen acreditar remuneraciones y cotizaciones.
Mujeres siguen enfrentando una desocupación más alta
La tasa de desempleo femenino llegó a 10,4%, superando ampliamente el registro observado entre los hombres.
En doce meses, la fuerza de trabajo femenina aumentó 2,3%, mientras que el número de mujeres ocupadas creció 1,7%. La cantidad de desocupadas subió 7,9%, impulsada principalmente por quienes habían perdido su trabajo y buscaban una nueva oportunidad.
La participación laboral femenina se situó en 53,7% y la tasa de ocupación llegó a 48,1%. Aunque ambas cifras mejoraron frente al año anterior, la incorporación de más mujeres al mercado no estuvo acompañada de una expansión equivalente de los puestos disponibles.
Entre los hombres, la tasa de desocupación alcanzó 8,7%, con un aumento anual de 0,6 puntos porcentuales. La fuerza de trabajo masculina creció 0,9%, pero los ocupados avanzaron solo 0,3%.
También aumentó con fuerza el número de hombres que buscan trabajo por primera vez, una señal que puede reflejar mayores dificultades de inserción laboral para jóvenes y personas que recién ingresan al mercado.
Transporte, salud y servicios administrativos sostuvieron la ocupación
El aumento total de las personas ocupadas estuvo concentrado principalmente en transporte, servicios administrativos y actividades de apoyo, además del sector salud.
La ocupación en transporte creció 6,8%, mientras que los servicios administrativos y de apoyo avanzaron 12,9%. Las actividades de salud registraron un incremento de 5,1%.
Sin embargo, al revisar las categorías ocupacionales, los principales aumentos se observaron entre los trabajadores por cuenta propia, con una expansión de 8,6%, y entre las personas asalariadas informales, con un alza de 2,8%.
El crecimiento del trabajo por cuenta propia no necesariamente representa la creación de emprendimientos consolidados. En períodos de bajo dinamismo laboral, parte de estas ocupaciones puede surgir como una alternativa frente a la falta de empleos asalariados, mediante actividades independientes, ventas, servicios personales o trabajos ocasionales.
Qué significa una tasa de desempleo de 9,4%
La tasa de desocupación representa la proporción de personas que no tienen empleo, están disponibles para trabajar y realizan acciones concretas para encontrar una ocupación.
No considera a quienes dejaron de buscar trabajo, aunque estén disponibles para incorporarse. Por esa razón, el indicador no refleja por sí solo toda la presión existente en el mercado laboral.
El dato tampoco significa que 9,4% de toda la población chilena esté desempleada. El porcentaje se calcula sobre la fuerza de trabajo, formada por las personas que están ocupadas y aquellas que buscan activamente una oportunidad.
La permanencia de la tasa sobre 9% muestra que la recuperación laboral continúa siendo insuficiente. El problema no se limita a la cantidad de empleos creados: también importa si esos puestos cuentan con contrato, cotizaciones, estabilidad e ingresos capaces de sostener el presupuesto familiar.
El impacto para hogares y trabajadores
Un mercado laboral debilitado puede prolongar los períodos de búsqueda, aumentar la competencia por cada vacante y reducir el margen de negociación de salarios y condiciones contractuales.
Para quienes encuentran oportunidades informales, el ingreso obtenido permite enfrentar gastos inmediatos, pero puede dejar pendientes las cotizaciones previsionales y de salud. También disminuye la protección ante una enfermedad, accidente, pérdida del trabajo o llegada a la edad de jubilación.
La situación afecta además el acceso al Seguro de Cesantía. Los trabajadores dependientes con contrato acumulan recursos en sus cuentas individuales y eventualmente pueden acceder al Fondo de Cesantía Solidario si cumplen las condiciones. Quienes trabajan sin contrato ni cotizaciones quedan fuera de esa cobertura.
Las familias que enfrentan una pérdida de empleo deben revisar oportunamente sus cotizaciones, la situación de sus cargas de salud y los beneficios disponibles en la Administradora de Fondos de Cesantía. También conviene mantener actualizada la información del Registro Social de Hogares cuando cambian los ingresos o la composición familiar.
La recuperación dependerá del empleo formal
La estabilización de la desocupación respecto del trimestre anterior evita un nuevo aumento inmediato, pero todavía no permite confirmar un cambio sostenido de tendencia.
Para observar una mejora más sólida será necesario que la economía genere durante varios meses empleos asalariados formales, especialmente en el sector privado. También será clave que el aumento de las personas ocupadas supere el crecimiento de quienes ingresan al mercado laboral.
Mientras eso no ocurra, la informalidad continuará funcionando como una salida para miles de trabajadores, pero sin resolver los problemas de estabilidad, protección social y seguridad económica que enfrentan los hogares.
Los próximos registros deberán mostrar si el 9,4% se convierte en el punto máximo del actual ciclo laboral o si la desocupación permanece elevada durante el segundo semestre de 2026.