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Dólar sube a $975,10 en Chile y registra su mayor cierre desde julio de 2025

El dólar en Chile alcanza su mayor cierre desde julio de 2025, presionado por la caída del cobre y el aumento de los rendimientos de bonos estadounidenses, lo que impacta los costos de importaciones.

Dólar sube a $975,10 en Chile y registra su mayor cierre desde julio de 2025
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El retroceso del cobre y los elevados rendimientos de los bonos estadounidenses presionaron al peso, mientras el mercado espera nuevos datos de inflación y empleo.

El dólar cerró este martes 29 de septiembre en $975,10 en el mercado cambiario chileno, tras subir cerca de $8 durante la jornada. La cotización alcanzó su nivel de cierre más alto desde el 30 de julio de 2025, en un escenario que aumenta la presión sobre los costos de las compras y obligaciones pactadas en moneda estadounidense.

La cifra corresponde al cierre de las operaciones del mercado y debe distinguirse del dólar observado que publica el Banco Central. Este último se calcula como un promedio ponderado de las transacciones bancarias del día hábil anterior. Por ello, ambos valores pueden diferir sin que exista una contradicción: reflejan momentos y metodologías distintos.

El cobre retrocede, aunque mantiene precios elevados

El cobre al contado terminó en la Bolsa de Metales de Londres en torno a US$6,57 por libra, con una caída de 0,48% respecto de la sesión anterior. Cochilco situó la cotización en US$14.474,50 por tonelada, confirmando el ajuste diario del metal.

Ese descenso restó respaldo al peso chileno. El vínculo entre el cobre y la moneda local responde a la importancia de las exportaciones mineras en la generación de divisas y a las expectativas de ingresos que esas ventas producen en el mercado cambiario.

La caída de la jornada ocurre, sin embargo, con precios todavía elevados. El promedio del cobre en lo que va de 2026 alcanza aproximadamente US$6,09 por libra, un 40,6% por encima del promedio registrado a igual fecha de 2025. La diferencia permite dimensionar el movimiento: el retroceso puntual convive con una cotización acumulada considerablemente superior a la del año pasado.

Los bonos estadounidenses mantienen la presión

La jornada internacional estuvo marcada por nuevos aumentos en los rendimientos de la deuda estadounidense. El bono del Tesoro a diez años llegó a 5,293%, mientras la referencia a treinta años alcanzó 5,6206%, su mayor nivel desde junio de 2002.

Estos rendimientos corresponden a las tasas que exige el mercado para mantener esos instrumentos y son distintos de la tasa de política monetaria que fija la Reserva Federal. Su aumento encarece el financiamiento y puede volver más atractiva la renta fija frente a otros activos, modificando las decisiones de inversión.

En Chile, esa presión externa se combinó con el descenso del cobre. El resultado fue una jornada de debilitamiento del peso pese a la publicación de indicadores estadounidenses de empleo y confianza del consumidor inferiores a lo esperado, que podían haber favorecido una moderación del dólar.

Qué implica para los costos y la inflación

Un dólar más caro eleva el costo en pesos de una compra cuyo precio en moneda estadounidense permanece constante. Ese efecto alcanza tanto a bienes importados como a insumos utilizados por empresas que producen en Chile. La relevancia para cada actividad depende de cuánto pesan esos componentes externos en sus costos.

El traslado a los precios que pagan los consumidores puede tardar y ser parcial. Las empresas ajustan sus valores en función de sus inventarios, márgenes y condiciones de venta, por lo que el movimiento de una sola sesión no permite calcular un aumento equivalente en el costo de vida. Los estudios del Banco Central muestran que el efecto cambiario sobre el IPC se desarrolla a lo largo del tiempo.

La presión aparece cuando la inflación chilena sigue por encima de la meta. En agosto, el IPC acumuló un aumento anual de 4,1%, frente al objetivo de 3%. El Banco Central mantuvo su tasa de política monetaria en 4,5% en la reunión del 8 de septiembre y advirtió sobre la persistencia de los riesgos inflacionarios asociados al escenario externo.

Al mismo tiempo, la actividad económica muestra debilidad. En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el instituto emisor redujo la proyección de crecimiento para 2026 desde un rango de 1%-1,75% a uno de 0,25%-0,75%. Su escenario central mantiene la convergencia de la inflación hacia 3% durante el segundo trimestre de 2027.

Las próximas cifras que observará el mercado

El miércoles 30 de septiembre, la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos publicará los datos de ingresos y gastos personales de agosto, que incluyen el índice de precios del consumo personal, conocido como PCE. También entregará la tercera estimación del PIB del segundo trimestre, junto con una actualización de las cuentas económicas.

La agenda continuará el viernes 2 de octubre con el informe oficial de empleo estadounidense correspondiente a septiembre. Estas publicaciones permitirán evaluar la evolución de los precios, el consumo y el mercado laboral antes de las próximas decisiones de la Reserva Federal.

Juan Ortiz, de XTB, planteó que cifras de inflación o empleo superiores a lo esperado podrían sostener la presión alcista sobre el dólar. Una caída de los rendimientos estadounidenses, acompañada de una recuperación del cobre, podría favorecer un retroceso del tipo de cambio. Ambos son escenarios condicionados a los próximos resultados.