Minería Internacional

Estados Unidos ofrece hasta 40 millones de barriles de su reserva estratégica para contener la presión sobre el mercado petrolero

Estados Unidos busca aumentar la disponibilidad de crudo en el mercado global, ofreciendo hasta 40 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo en medio de tensiones por el suministro.

Estados Unidos ofrece hasta 40 millones de barriles de su reserva estratégica para contener la presión sobre el mercado petrolero
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El Departamento de Energía abrió una nueva ronda para prestar crudo a compañías privadas y completar el compromiso estadounidense dentro de una liberación coordinada de 400 millones de barriles impulsada tras el inicio de la guerra con Irán.

El Gobierno de Estados Unidos anunció este martes 29 de septiembre que ofrecerá en préstamo hasta 40 millones de barriles de petróleo de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), en una nueva intervención destinada a aumentar la disponibilidad de crudo en medio de las persistentes tensiones sobre el suministro mundial y los elevados precios de los combustibles. El volumen corresponde al último tramo pendiente del compromiso asumido por Washington dentro de una acción coordinada entre países de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Estados Unidos había acordado en marzo aportar 172 millones de barriles de sus reservas, como parte de una liberación internacional de aproximadamente 400 millones de barriles comprometida por cerca de 30 miembros de la AIE después de que la guerra con Irán alterara los flujos energéticos de Medio Oriente.

La operación se realizará mediante préstamos a empresas, que deberán devolver posteriormente el mismo petróleo recibido más un volumen adicional. El Departamento de Energía sostiene que este mecanismo permite aumentar la oferta disponible en el corto plazo sin que la extracción represente una pérdida permanente para la reserva.

Segundo intento para colocar los últimos 40 millones de barriles

La nueva convocatoria retoma un proceso iniciado en junio. En ese momento, Washington ya había ofrecido los últimos 40 millones de barriles correspondientes a su compromiso internacional, pero la demanda de las compañías fue considerablemente menor a lo previsto.

Las empresas aceptaron entonces préstamos por alrededor de 500.000 barriles, apenas una fracción del volumen disponible. El Departamento de Energía había establecido que el petróleo procedería de instalaciones como Big Hill y Bryan Mound, ubicadas en la costa estadounidense del golfo de México.

Ahora, las compañías interesadas tendrán hasta el 6 de octubre para presentar sus propuestas.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló que Washington y Japón han avanzado en el cumplimiento de sus compromisos bajo el acuerdo internacional, mientras cuestionó que varios países europeos miembros de la AIE hayan liberado solo una parte de los volúmenes comprometidos.

La administración estadounidense también ha presionado para que Europa utilice parte de sus inventarios de emergencia de productos refinados, especialmente diésel, cuya disponibilidad se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación del mercado energético.

La reserva estadounidense cae a su menor nivel desde 1982

La nueva oferta se produce cuando la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense se encuentra en niveles no observados en más de cuatro décadas.

Los inventarios alcanzaron aproximadamente 283,8 millones de barriles durante la última semana, su menor volumen desde octubre de 1982. La caída refleja los sucesivos retiros realizados durante los últimos años, primero bajo la administración de Joe Biden tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y posteriormente bajo el gobierno de Donald Trump frente a las alteraciones del suministro provocadas por la guerra con Irán.

La situación reduce el margen disponible para futuras intervenciones. La legislación estadounidense establece restricciones para determinadas liberaciones limitadas de la SPR cuando sus existencias se encuentran por debajo de 252,4 millones de barriles.

Ese umbral no impide completamente utilizar la reserva. El presidente conserva facultades para ordenar retiros en situaciones de emergencia energética grave o para cumplir obligaciones internacionales, pero una caída por debajo de esa cifra restringiría el mecanismo legal utilizado para liberaciones menores y rutinarias.

Si una parte sustancial de los nuevos 40 millones de barriles llega efectivamente al mercado, los inventarios podrían situarse temporalmente por debajo de ese nivel.

Las empresas deberán devolver más petróleo del que reciban

A diferencia de una venta definitiva, el mecanismo escogido por Washington contempla que las compañías devuelvan posteriormente el crudo prestado.

Los contratos pueden incluir primas de devolución de hasta 24%, lo que significa que las empresas podrían tener que retornar un volumen superior al originalmente recibido. El Departamento de Energía argumenta que esta modalidad permite inyectar petróleo al mercado durante períodos de escasez y recuperar posteriormente una mayor cantidad para la reserva.

Sin embargo, la reposición será gradual. El petróleo asociado a estos intercambios no terminaría de regresar completamente a las instalaciones de almacenamiento hasta fines de 2028.

La SPR almacena petróleo principalmente en cavernas subterráneas de sal ubicadas en Texas y Luisiana y constituye una de las principales herramientas del Gobierno estadounidense para responder a interrupciones importantes del abastecimiento.

Combustibles siguen bajo presión en Estados Unidos

La decisión también coincide con precios elevados para los consumidores estadounidenses tras meses de perturbaciones en los mercados energéticos.

La gasolina se ubicaba alrededor de US$4,45 por galón, cerca de 50% por encima de los niveles observados antes del comienzo del conflicto con Irán a fines de febrero. El diésel, utilizado intensivamente por el transporte de carga, la agricultura y numerosas actividades industriales, acumulaba un incremento cercano al 70% y había alcanzado valores en torno a US$6,50 por galón.

El escenario energético se ha convertido además en un factor relevante para la economía estadounidense, debido a su incidencia sobre los costos de transporte, producción y distribución y su impacto sobre la inflación.

Pese a las tensiones, durante septiembre comenzaron a observarse señales de recuperación parcial de las exportaciones de petróleo desde Medio Oriente. Los envíos regionales alcanzaron aproximadamente 16,3 millones de barriles diarios, su mayor nivel desde el inicio de la guerra en febrero, aunque todavía se mantienen por debajo de los volúmenes previos al conflicto.

La nueva liberación estadounidense busca aportar oferta adicional mientras esos flujos continúan normalizándose. Su impacto final dependerá ahora de cuánto petróleo decidan efectivamente solicitar las compañías antes del cierre de la convocatoria del 6 de octubre.