
Un análisis realizado en Francia encontró diferencias inesperadas entre muestras del asteroide y meteoritos semejantes. El hallazgo plantea que ciertos minerales podrían haberse formado tras permanecer expuestos al ambiente terrestre.
Dos diminutos granos del asteroide Bennu, recuperados por la misión OSIRIS-REx de la NASA, están obligando a revisar una interpretación sobre la composición de los meteoritos que llegan a la Tierra. Una investigación difundida el 21 de octubre de 2026 por el Centro Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF), ubicado en Grenoble, Francia, encontró que ciertos minerales presentes en meteoritos antiguos podrían haberse formado después de su caída, debido a procesos de oxidación terrestre, y no necesariamente en los cuerpos celestes de donde proceden.
El descubrimiento plantea una consecuencia importante para la investigación espacial: algunos meteoritos podrían haber experimentado transformaciones químicas que dificultan reconstruir con exactitud las condiciones existentes durante la formación de sus asteroides originales.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Geochimica et Cosmochimica Acta, en un estudio encabezado por la investigadora Kana Amano y desarrollado con técnicas de análisis mineralógico de alta precisión.
Un experimento con dos granos de un asteroide de 500 metros
Bennu es un asteroide cercano a la Tierra de aproximadamente 500 metros de diámetro, considerado un objeto de gran interés científico porque conserva materiales relacionados con las primeras etapas de evolución del sistema solar.
En octubre de 2020, la nave OSIRIS-REx de la NASA consiguió recolectar fragmentos de su superficie. Tras completar su viaje de regreso, la cápsula con las muestras aterrizó en el desierto de Utah, Estados Unidos, el 24 de septiembre de 2023.
La misión recuperó 121,6 gramos de rocas y polvo extraterrestre, una cantidad suficiente para distribuir pequeñas porciones entre diversos laboratorios científicos.
La importancia de estas muestras radica en que fueron extraídas directamente del asteroide y transportadas dentro de un sistema diseñado para reducir la contaminación y las alteraciones químicas durante su regreso.
A diferencia de los meteoritos que permanecen expuestos durante años a las condiciones ambientales terrestres, el material de Bennu ofrece una oportunidad para estudiar minerales que no han sufrido una exposición prolongada a la atmósfera de nuestro planeta.
Los investigadores analizaron dos pequeños granos mediante instrumentos especializados del ESRF, buscando determinar qué minerales contenían hierro y en qué estados químicos se encontraba este elemento.
Un haz de rayos X de apenas 10 micrómetros permitió identificar los minerales
El análisis se realizó en la línea experimental ID14 del sincrotrón europeo, una instalación capaz de producir radiación de gran intensidad para estudiar materiales a escalas extremadamente pequeñas.
Los científicos utilizaron espectroscopía Mössbauer de sincrotrón, una técnica que permite identificar los estados químicos y el entorno mineralógico del hierro.
Para examinar las muestras emplearon un haz de rayos X de apenas 10 micrómetros de diámetro, equivalente a una centésima de milímetro.
Este procedimiento permitió estudiar distintas regiones de los granos sin necesitar grandes cantidades de material extraterrestre.
Las mediciones se complementaron con difracción de rayos X, utilizada para identificar las estructuras cristalinas de los minerales presentes.
Los resultados mostraron que el hierro se encontraba distribuido principalmente entre minerales arcillosos, magnetita y distintos sulfuros.
Entre estos últimos se identificaron pirrotita, mackinawita y pentlandita, minerales que contienen hierro combinado con azufre.
Los investigadores también detectaron diferencias mineralógicas entre distintas zonas de los granos, lo que indica que incluso fragmentos muy pequeños pueden conservar información sobre condiciones químicas diversas.
Sin embargo, el resultado más llamativo apareció al buscar un mineral que suele encontrarse en meteoritos de composición semejante.
El mineral que apareció en los meteoritos, pero no en Bennu
Los científicos realizaron mediciones adicionales a temperaturas extremadamente bajas, cercanas a los 5 kelvin, equivalentes a unos 268 grados Celsius bajo cero.
El objetivo era mejorar la identificación de determinadas fases minerales del hierro y comprobar la presencia de ferrihidrita, un oxihidróxido de hierro asociado a condiciones de oxidación.
La ferrihidrita es relevante porque aparece como uno de los principales minerales portadores de hierro en determinadas condritas carbonáceas de tipo CI, una clase de meteoritos primitivos cuya composición química presenta semejanzas con las muestras de Bennu.
Sin embargo, los dos granos analizados no mostraron una contribución significativa de ferrihidrita.
Este resultado contrasta con observaciones realizadas en meteoritos históricos, como Orgueil y Alais, donde el mineral tiene una presencia importante.
La diferencia llevó a los investigadores a reconsiderar el origen de la ferrihidrita detectada en estos materiales.
Una explicación es que parte del mineral no existiera originalmente en los asteroides, sino que se formara mediante transformaciones químicas posteriores a la llegada de los meteoritos a la Tierra.
La oxidación terrestre podría haber cambiado su composición
La hipótesis planteada por el estudio se relaciona con la oxidación progresiva de pequeñas partículas de sulfuro de hierro.
Cuando un meteorito permanece expuesto al ambiente terrestre, sus minerales pueden reaccionar con agentes oxidantes y experimentar transformaciones químicas.
En particular, los sulfuros de hierro de tamaño submicrométrico, es decir, inferiores a una milésima de milímetro, pueden resultar especialmente relevantes en estos procesos.
Los investigadores proponen que la oxidación prolongada de estas partículas podría explicar la formación de ferrihidrita presente en algunos meteoritos antiguos.
Esto significaría que ciertas características mineralógicas utilizadas para interpretar las condiciones de formación de los asteroides podrían reflejar, parcialmente, modificaciones ocurridas después de su llegada a nuestro planeta.
El equipo también examinó el meteorito Oued Chebeika 002 y comparó los resultados con estudios anteriores de muestras del asteroide Ryugu, recuperadas por la misión japonesa Hayabusa2.
Tanto los materiales de Bennu como los de Ryugu muestran una presencia importante de sulfuros de hierro, reforzando la posibilidad de que determinados cuerpos primitivos hayan evolucionado bajo condiciones menos oxidantes de lo que sugerían algunas muestras meteoríticas históricas.
No obstante, la ausencia de ferrihidrita significativa en los materiales examinados no demuestra que todos los meteoritos hayan experimentado transformaciones equivalentes.
El hallazgo también entrega pistas sobre el sistema solar primitivo
Además de identificar posibles modificaciones terrestres, el estudio aporta información sobre las condiciones químicas que existieron durante la formación y evolución de ciertos materiales extraterrestres.
El hierro puede encontrarse en distintos estados de oxidación, principalmente como hierro ferroso y férrico.
La proporción entre ambos permite investigar las condiciones químicas bajo las cuales se formaron o transformaron los minerales.
En las arcillas de Bennu, los investigadores determinaron que la proporción de hierro férrico respecto del hierro total en esos minerales variaba aproximadamente entre el 50% y el 70%.
Estas diferencias indican que los materiales analizados no presentan una composición completamente uniforme.
También se identificaron asociaciones minerales distintas, relacionadas con la estructura de las arcillas y la presencia de determinados sulfuros.
Los científicos consideran que estas variaciones podrían conservar señales de procesos ocurridos en distintas etapas de formación o alteración de los materiales primitivos.
La información es relevante porque los asteroides carbonáceos contienen minerales que ayudan a reconstruir la historia del agua, las reacciones químicas y la evolución de los primeros cuerpos sólidos del sistema solar.
Si parte de los minerales observados en meteoritos se formó después de su caída, las estimaciones sobre las condiciones originales de sus cuerpos progenitores podrían necesitar ajustes.
Por qué dos granos pueden cambiar la interpretación de meteoritos antiguos
El descubrimiento demuestra el valor de las misiones que recuperan material directamente de asteroides y lo trasladan a laboratorios terrestres bajo condiciones controladas.
Durante décadas, buena parte del conocimiento sobre la composición de cuerpos primitivos del sistema solar se obtuvo mediante meteoritos encontrados en la Tierra.
Aunque estos fragmentos constituyen registros geológicos extraordinarios, su exposición a la atmósfera y al ambiente terrestre puede modificar parte de la información química que contienen.
Las muestras retornadas por misiones como OSIRIS-REx y Hayabusa2 permiten contrastar esos registros con materiales que han permanecido protegidos de una alteración terrestre prolongada.
En este caso, la comparación sugiere que determinados meteoritos podrían registrar dos historias superpuestas: la evolución química que experimentaron en sus asteroides de origen y las transformaciones producidas después de llegar a la superficie terrestre.
La investigación, sin embargo, tiene limitaciones importantes.
El análisis directo de Bennu se realizó sobre dos granos, por lo que sus resultados no representan necesariamente toda la diversidad mineralógica del asteroide.
Tampoco permiten establecer que la ferrihidrita de todos los meteoritos tenga exclusivamente un origen terrestre.
Será necesario ampliar las comparaciones entre muestras extraterrestres y meteoritos de distintas procedencias para determinar el alcance de los procesos identificados.
Por ahora, los resultados ofrecen una advertencia científica: la composición actual de un meteorito no siempre reproduce exactamente las condiciones que existieron en el asteroide del cual procede.
Los dos pequeños fragmentos de Bennu muestran que incluso transformaciones minerales difíciles de detectar pueden modificar la interpretación de materiales que conservan información de los primeros tiempos del sistema solar.
REDIMIN Responde
¿Qué hallazgo importante se realizó en el análisis de muestras del asteroide Bennu?
El análisis encontró que ciertos minerales presentes en meteoritos podrían haberse formado tras su caída a la Tierra debido a procesos de oxidación terrestre, en lugar de haberse originado en los cuerpos celestes de donde proceden.
¿Qué técnica se utilizó para analizar los granos del asteroide Bennu?
Se utilizó espectroscopía Mössbauer de sincrotrón, una técnica que permite identificar los estados químicos y el entorno mineralógico del hierro, complementada con difracción de rayos X para identificar las estructuras cristalinas de los minerales.
¿Qué diferencia mineralógica se encontró entre las muestras de Bennu y meteoritos históricos?
Las muestras de Bennu no mostraron una contribución significativa de ferrihidrita, un mineral que aparece en meteoritos históricos como Orgueil y Alais, lo que sugiere que la ferrihidrita podría haberse formado por oxidación terrestre después de la llegada de los meteoritos a la Tierra.
¿Qué proporción de hierro férrico se encontró en las arcillas de Bennu?
La proporción de hierro férrico respecto del hierro total en las arcillas de Bennu varía aproximadamente entre el 50% y el 70%, indicando que los materiales analizados no presentan una composición completamente uniforme.
¿Qué implicaciones tiene el estudio sobre la formación de meteoritos?
El estudio sugiere que ciertas características mineralógicas utilizadas para interpretar las condiciones de formación de los asteroides podrían reflejar modificaciones ocurridas después de su llegada a la Tierra, debido a la oxidación terrestre de partículas de sulfuro de hierro.






