
El Lunar Reconnaissance Orbiter detectó una formación que no aparecía en imágenes anteriores de la superficie lunar. El impacto ocurrió en 2024 y dejó una cavidad de 43 metros de profundidad, además de alterar las propiedades térmicas del terreno a varios kilómetros de distancia.
La NASA confirmó el descubrimiento de un nuevo cráter de 222 metros de diámetro y aproximadamente 43 metros de profundidad en la superficie de la Luna, formado por el impacto de un objeto espacial cuyas dimensiones serían comparables a las de un edificio de entre tres y seis pisos. La colisión ocurrió entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, aunque fue identificada posteriormente mediante imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). El hallazgo fue presentado el 16 de septiembre de 2026 y documentado en dos investigaciones publicadas en la revista científica Science Advances.
La formación, denominada cráter McGetchin, se encuentra en el sector oriental de la Luna y constituye el mayor cráter reciente identificado durante los más de 17 años de observaciones de la misión LRO.
Los científicos estiman que un impacto capaz de producir una estructura de estas dimensiones ocurre aproximadamente una vez cada 130 años en la superficie lunar.
El descubrimiento aporta información sobre las colisiones que continúan modificando nuestro satélite natural y sobre los cambios físicos que estos eventos pueden provocar en terrenos donde se proyectan nuevas actividades de exploración.
El cráter apareció entre dos observaciones de la Luna
El hallazgo fue realizado por Robert Wagner, especialista en procesamiento de imágenes de la empresa Intuitive Machines, quien trabaja con los datos obtenidos por las cámaras del Lunar Reconnaissance Orbiter.
El 24 de octubre de 2025, mientras revisaba mapas digitales de la Luna, Wagner identificó una anomalía que destacaba sobre el terreno circundante: una extensa región brillante rodeada por un halo oscuro.
Para determinar su origen, comparó imágenes obtenidas en diferentes momentos.
Las observaciones anteriores al impacto mostraban una superficie sin la nueva formación, mientras que los registros posteriores revelaban una estructura circular acompañada por abundante material expulsado.
La comparación permitió establecer que el cráter no correspondía a una característica geológica antigua, sino a una modificación reciente de la superficie.
Posteriormente, los investigadores utilizaron la cámara de ángulo estrecho del orbitador, capaz de obtener imágenes con una resolución cercana a un metro por píxel.
Una observación realizada el 5 de diciembre de 2025 permitió estudiar con mayor detalle la forma de la cavidad, sus bordes y la distribución de los materiales desplazados.
El equipo también obtuvo imágenes complementarias el 3 de marzo de 2026, ampliando la caracterización del lugar.
Una roca de entre 10 y 20 metros habría provocado la colisión
Los investigadores consideran que el cráter fue producido por un asteroide o fragmento cometario de aproximadamente 10 a 20 metros de tamaño, aunque sus dimensiones exactas todavía son objeto de estudio.
La referencia a un edificio de tres a seis pisos permite visualizar la escala estimada del objeto.
Pese a parecer relativamente pequeño frente al tamaño de la Luna, un cuerpo de estas características puede provocar importantes alteraciones al impactar a velocidades elevadas.
El resultado fue una cavidad de 222 metros de diámetro, equivalente a la longitud aproximada de dos campos de fútbol, y una profundidad cercana a los 43 metros.
Alrededor del cráter se observa una extensa cubierta de materiales expulsados, conocida en geología planetaria como ejecta.
Está compuesta por fragmentos de roca y partículas del suelo lunar desplazadas violentamente durante la colisión.
Las imágenes muestran que parte de este material se extendió cientos de metros desde el borde del cráter, formando patrones radiales que permiten estudiar la dinámica del impacto.
Sin embargo, la NASA todavía no ha establecido definitivamente la composición, velocidad y trayectoria del objeto responsable.
Los resultados más detallados sobre sus características físicas quedaron pendientes de investigaciones posteriores.
El impacto también modificó la temperatura del terreno
Uno de los resultados más relevantes provino del instrumento Diviner, instalado en el Lunar Reconnaissance Orbiter para estudiar las temperaturas de la superficie lunar.
Los investigadores identificaron una zona de aproximadamente 6,4 kilómetros de extensión alrededor del cráter, donde las temperaturas nocturnas eran cerca de 9 grados Celsius inferiores a las del terreno circundante.
Este comportamiento revela que el impacto modificó las propiedades físicas del suelo mucho más allá de la cavidad visible.
La explicación está relacionada con el regolito lunar, una capa de polvo y fragmentos de roca que cubre gran parte de la superficie del satélite.
Cuando ocurre una colisión, la energía transferida al terreno puede remover, fragmentar y redistribuir grandes cantidades de este material.
Como consecuencia, el suelo puede adquirir una estructura menos compacta y con mayor porosidad.
Estas modificaciones alteran su capacidad de conducir y almacenar calor, provocando diferencias de temperatura que pueden detectarse desde la órbita.
Las mediciones térmicas posteriores al impacto, realizadas entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, permitieron caracterizar esta anomalía.
El resultado demuestra que una colisión puede transformar las condiciones físicas del terreno en una superficie considerablemente mayor que la ocupada por el propio cráter.
Por qué continúan apareciendo cráteres en la Luna
Aunque muchas formaciones lunares tienen cientos o miles de millones de años, la superficie del satélite continúa recibiendo impactos de objetos procedentes del espacio.
A diferencia de la Tierra, la Luna prácticamente carece de atmósfera.
Esto significa que los fragmentos de roca no experimentan una resistencia atmosférica significativa que reduzca su velocidad o provoque su desintegración antes de llegar al suelo.
La mayoría de los objetos que impactan la Luna son pequeños y generan alteraciones difíciles de identificar desde el espacio.
El equipo del Lunar Reconnaissance Orbiter estima que se producen alrededor de 140 nuevos cráteres de aproximadamente nueve metros de diámetro cada año.
Desde el inicio de sus operaciones, la misión ha identificado al menos 1.000 nuevos cráteres y unas 100.000 modificaciones superficiales relacionadas con impactos y desplazamientos de material.
Sin embargo, las colisiones capaces de crear cavidades superiores a 200 metros son considerablemente menos frecuentes.
Por esta razón, McGetchin representa una oportunidad excepcional para estudiar un cráter reciente antes de que sus características sean modificadas progresivamente por nuevos impactos y otros procesos superficiales.
Qué importancia tiene para las futuras misiones lunares
La investigación también entrega antecedentes relevantes para la exploración robótica y humana de la Luna.
Durante décadas, la caracterización del terreno lunar se ha concentrado en reconocer estructuras geológicas, identificar recursos y evaluar posibles lugares de aterrizaje.
Sin embargo, los nuevos resultados muestran que los impactos pueden alterar propiedades del suelo que no siempre resultan evidentes mediante imágenes convencionales.
Una superficie menos compacta puede comportarse de manera diferente cuando es sometida al peso de un vehículo explorador.
Esto tiene consecuencias para el diseño de ruedas, sistemas de movilidad y procedimientos de desplazamiento sobre terrenos desconocidos.
La distribución del material expulsado también es relevante para comprender la exposición de instalaciones y equipos ante colisiones naturales.
El estudio no establece que el nuevo cráter represente un peligro inmediato para las próximas misiones, pero proporciona información para perfeccionar los modelos utilizados en la evaluación de riesgos sobre la superficie lunar.
La NASA considera especialmente valiosos estos antecedentes mientras avanza en sus programas de exploración y en el desarrollo de actividades científicas de mayor duración.
Un laboratorio natural para estudiar impactos espaciales
El cráter recibió el nombre McGetchin en reconocimiento a Thomas McGetchin, científico especializado en volcanología y geología planetaria que contribuyó al estudio de los procesos de formación de cráteres.
La investigación principal fue encabezada por Mark Robinson, de Intuitive Machines, con participación de especialistas del Lunar and Planetary Institute y otros integrantes del equipo científico del LRO.
Los resultados permiten examinar un evento relativamente reciente mediante observaciones anteriores y posteriores a la colisión, una condición poco frecuente para estructuras de estas dimensiones.
Además de mejorar la comprensión de la evolución lunar, el análisis de estos impactos contribuye al estudio de los procesos de formación de cráteres en otros cuerpos del sistema solar.
La comparación de imágenes de alta resolución, observaciones térmicas y características del terreno permite reconstruir parcialmente las transformaciones provocadas por la energía del impacto.
El descubrimiento de McGetchin confirma que la Luna continúa cambiando y que incluso una roca de algunas decenas de metros puede transformar extensas áreas de su superficie.
Para la ciencia planetaria, el nuevo cráter ofrece una oportunidad de estudiar esas modificaciones casi desde el momento en que ocurrieron, con información que también puede contribuir a la planificación de futuras misiones de exploración lunar.
REDIMIN Responde
¿Qué detectó el Lunar Reconnaissance Orbiter en la superficie lunar?
El Lunar Reconnaissance Orbiter detectó una nueva formación en la superficie lunar, un cráter de 222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad, que no aparecía en imágenes anteriores.
¿Cuándo ocurrió el impacto que formó el nuevo cráter en la Luna?
El impacto ocurrió entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, aunque fue identificado posteriormente mediante imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter.
¿Qué tamaño tenía el objeto que impactó la Luna y creó el cráter?
El objeto que impactó la Luna tenía un tamaño estimado de entre 10 y 20 metros, comparable a un edificio de entre tres y seis pisos.
¿Cómo afectó el impacto las propiedades térmicas del terreno lunar?
El impacto modificó las propiedades térmicas del terreno en una zona de aproximadamente 6,4 kilómetros de extensión alrededor del cráter, donde las temperaturas nocturnas eran cerca de 9 grados Celsius inferiores a las del terreno circundante.
¿Cuántos nuevos cráteres de aproximadamente nueve metros de diámetro se estima que se forman en la Luna cada año?
Se estima que se producen alrededor de 140 nuevos cráteres de aproximadamente nueve metros de diámetro cada año en la Luna.



